Antiguos libros de coro, en el Museo del Virreinato

Grandes ejemplares de hasta casi 60 kilos de peso resguardaban los cantos de los ángeles que eran interpretados en la liturgia católica.
En el museo puede verse y escucharse el contenido de tan singulares obras.
En el museo puede verse y escucharse el contenido de tan singulares obras. (Nelly Salas)

México

Debido a que en nuestros días muchos títulos se pueden descargar por internet, los niños y jóvenes ponen cara de no creer que están frente a un libro de casi 60 kilogramos de peso, elaborado en hojas de pergamino de más de un metro de largo y cubierto por gruesas tapas de piel y fuertes herrajes.

Pues bien, esos ejemplares gigantescos existieron: eran los libros de coro de las iglesias, escritos a mano en la Edad Media y en la época renacentista, destinados a resguardar “el canto de los ángeles”.

Muchos de ellos se perdieron, pero otros superaron el descuido, el abandono y el paso de tiempo. Algunos de esos ejemplares, que han estado guardados durante mucho tiempo, son exhibidos en el Museo Nacional del Virreinato, en Tepotzotlán.

Esas joyas conforman una colección de 92 volúmenes de los siglos XVI al XIX, y que, por su manufactura y diseño, resultan verdaderas obras de arte.

Los investigadores Juan Abel Ramos y Patricia Trejo aseguran que este acervo coral es uno de los más importantes custodiados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia.

Para mostrar la belleza de estas obras de gran formato, utilizadas en las ceremonias litúrgicas de las catedrales, iglesias y conventos, el Museo Nacional del Virreinato, con motivo de sus 50 años de existencia, se propuso presentarlas en la exposición Magnificat. Secretos de los libros de coro, manuscritos confeccionados en España y Nueva España durante la época colonial.

Papel litúrgico

Los libros de coro funcionaron como un instrumento litúrgico, propio de la alabanza y la adoración solemne a Dios. Esos gigantescos libros eran elaborados por escribanos que utilizaban bellos decorados e iluminaciones, lo suficientemente grandes para que todo el coro de las iglesias pudiera leerlos.

Característico de estos ejemplares eran sus colores, ya que las notas y los textos en latín se iluminaban principalmente de negro, en tanto que el rojo era utilizado para rúbricas, abreviaturas y asteriscos que indican la respiración a los cantorales, y epígrafes.

Se cuenta con este invaluable compendio debido a que en el 2013 se emprendió el proyecto de estabilización y digitalización de la colección por parte de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural del INAH, con la participación de restauradores, museógrafos, musicólogos, fotógrafos, diseñadores e historiadores.

José Abel Ramos Soriano y Patricia Trejo Montiel, como curadores de la exposición, indican que el contenido de todos los libros del coro responde a las festividades del calendario litúrgico: Natividad, Pascua, el tiempo cristológico y el santoral de la Virgen María, Mártires y Santos. Su estructura nos muestra el objetivo que debían cumplir en el ritual de la misa.

En la exposición, los libros del coro pueden verse y escucharse, ya que en una sala especial se reproduce el contenido de las obras.

Al señalar el valor artístico, simbólico e histórico de los libros, cobra relevancia la necesidad de conservarlos; por ello la exposición aborda diversos aspectos de la elaboración y el uso de los volúmenes, así como de las consecuencias de su abandono y los requerimientos necesarios para su conservación.

La misa se basaba en la liturgia de las horas, que subrayaban la presencia de Dios en los momentos más destacados de la vida humana, y en los servicios ligados a los sacramentos y a momentos rituales como las procesiones, las bendiciones y las exequias.

Los curadores apuntan que durante mucho tiempo fue habitual acompañar con el órgano los cantos de la misa, con un estilo vocal florido, el cual se lograba con cantantes formados. Su voz era el instrumento sacro por excelencia.

Las transformaciones de los libros de coro se hacían de acuerdo con las necesidades que las autoridades eclesiásticas estipulaban en el ritual de la misa.

Cuando la Iglesia cambió el uso de la música y los instrumentos musicales en la ceremonia eucarística, los libros de coro fueron almacenados e incluso olvidados.

Otros elementos que determinaron los cambios en los libros fue su impresión, ya que con ella se redujeron los costos y los tiempos de elaboración.

Los expertos recuerdan que en 1859, con motivo de la promulgación de las Leyes de Reforma, los libros de coro pasaron a ser propiedad del Estado, lo cual también modificó su uso al pasar a formar parte de los acervos bibliográficos como objetos de alto valor.