50 Años sin Cernuda, poeta de la pérdida y la soledad

Mañana se le rendirá un homenaje en el que se presentará el libro "Leve es la parte de la vida que como dioses rescatan los poetas".
Nació en Sevilla en 1902.
Nació en Sevilla en 1902. (Especial)

Madrid

Después de Juan Ramón Jiménez y de Antonio Machado, solo puede estar Luis Cernuda, escribe Francisco Brines. El día 5 se cumplen 50 años de la muerte en México del autor de “La realidad y el deseo” y algunos homenajes recuerdan al poeta “que mejor escribió sobre el amor, la soledad y el sufrimiento”.

Así lo considera Antonio Rivera Taravillo, autor de la biografía “canónica” sobre el gran poeta sevillano de la generación del 27, con cuyo primer tomo ganó el premio Comillas. En ella deja claro que Cernuda “dotó de sentido moral a la poesía española y la hizo insobornable”.

El Ateneo de Madrid rendirá el día 5 un homenaje a Cernuda en el que se presentará el libro Leve es la parte de la vida que como dioses rescatan los poetas (poemas para Luis Cernuda), editado por la revista Áurea.

En el libro han participado Francisco Brines, José Manuel Caballero Bonald, Antonio Colinas, Antonio Gamoneda, Juan Carlos Mestre, Andrés Trapiello, Luis Alberto de Cuenca, Pablo García Baena, Luis Antonio de Villena, Juan Gelman y la premio nobel Herta Müller, entre otros muchos poetas.

Además este volumen aporta un manuscrito inédito de Cernuda con los borradores del “Soliloquio del farero” y dibujos y fotografías inéditas suyas. También se proyectarán imágenes del autor de Los placeres prohibidos y se podrá escuchar su voz grabada. Los asistentes también podrán recorrer la etapa madrileña del poeta y su vinculación con el Ateneo.

Cernuda nació en Sevilla el 21 de septiembre de 1902 y vivió allí hasta 1928, hijo de una familia burguesa. El 5 de noviembre de 1963 murió de un infarto en México, donde vivía desde hacía años en casa de Concha Méndez, madre de Paloma Altolaguirre, su amiga, quien le encontró tirado en el suelo, con la máquina de escribir al lado y un libro de Emilia Pardo Bazán sobre la mesa.

Su participación activa a favor de la República en España hizo que cuando se marchó a Inglaterra para dar unas conferencias ya no pudiera volver por la victoria de los nacionales. Allí comenzaría su “destierro definitivo”, con un peregrinar por Francia, Estados Unidos y finalmente México.