“Busco plasmar la condición humana en el lienzo”

Andrés Vázquez Gloria considera que actualmente los creadores deben buscar en su "interior" para eso. El artista plástico y responsable del Taller de Grabado del Museo José Guadalupe Posada.

Torreón, Coahuila

Para Andrés Vázquez Gloria, artista plástico y responsable del Taller de Grabado del Museo José Guadalupe Posada, representar la condición humana siempre ha sido fundamental y considera que actualmente los creadores deben buscar en su "interior" para eso.

Su labor en la pintura y el dibujo comenzó a tomar ese rumbo a los 18 años de edad, cuando decidió retratar la forma de vida de quienes trabajaban en la zona de tolerancia de Aguascalientes y para lo cual tuvo que vivir dos meses en el sector.

Andrés Vázquez fundó hace dos años y medio una asociación que lleva su nombre y busca apoyar talentos emergentes, por la que ya han pasado 80 creadores del país y en la que también ha habido laguneros, entre ellos el artista plástico, Oswaldo Luévano.

"Siempre he tenido el interés de representar la condición humana, la cual nosotros mismos escondemos y la sociedad nos dice que no miremos. La vida de las prostitutas tenía mucho que ver con el proyecto plástico que quería representar", comparte.

La idea surgió tras conocer la historia del pintor holandés Vincent Van Gogh en pueblo minero, al cual llegó a vivir durante su etapa como pastor religioso y para poder transmitir su mensaje tuvo que trabajar como los lugareños.

"Al recordar eso tomé la misma decisión. Vincent Van Gogh llegó para hablar de Dios y al principio nadie lo escuchaba, pero luego del primer día que decidió irse a laborar a las mismas y que los trabajadores lo vieron, comenzaron a hacerle caso", cuenta.

Recuerda que su forma de acercarse a las trabajadoras de la zona de tolerancia al comienzo fue a través de ayudarles con algunos encargos, es decir, cosas que necesitaban como bebidas y víveres, lo cual permitió establecer un grado de confianza, para después reflejarlas mediante la pintura.

"Tuve que ser parte de un ambiente para poder representarlo y lo que hice, fue vivir casi dos meses ahí. Les traía los mandados a las prostitutas durante todo el día y abrí una puerta donde me permitieron entrar para dibujarlas", explica.

Las imágenes que plasmó, lejos de involucrar los actos sexuales de las mujeres estuvieron enfocados a su preparación para irse a laborar, entre ellas desde cómo se arreglaban el cabello.

Al final el proyecto llamó la atención de varios museos locales y del Distrito Federal, sin embargo la exposición fue montada en la misma zona de tolerancia.

"Tenía propuestas de exponer en diversos lugares de Aguascalientes y la Ciudad de México. A todos dije que no y la inaguación fue en la zona de tolerancia", dice.

Afirma tener presente la reacción de las personas que visitaban ese sitio, pues la impresión que tuvieron de su obra fue contrario a lo que esperaba y Vázquez Gloria reafirmó que su labor realmente reflejaba una realidad humana.

Su forma de acercarse a las trabajadoras de la zona de tolerancia al comienzo fue a través de ayudarles con algunos encargos, es decir, cosas que necesitaban como bebidas y víveres, lo cual permitió establecer un grado de confianza.

“En la inaguración estuvieron presentes, un artista, un filósofo y un literato, quienes hablaron de su pensamiento de la obra, la gente comenzó a acercarse y preguntarme la razón de montar ahí la obra y no en un museo. Entonces noté que veían la obra de forma seria como yo”, rememora.

Y fue gracias a esa exposición que adquirió el reconocimiento de propios y extraños, lo cual hizo que fuera invitado a hacer una estancia a Francia y ahí realizó un proyecto similar, pero con indigentes que habitaban en una estación del tren.

“La obra fue publicada incluso en portales de Internet (cuando comenzaba) y me contactaron para realizar un proyecto similar en Francia. Fue en un estación del tren y me dediqué a plasmar la vista de los indigentes”, cuenta.

Vázquez Gloria nunca dejó de estar en contacto con esa condición humana y siguieron en su obra la vida de personas que sufrían alguna enfermedad mental.

Su labor como artista plástico fue siempre autodidacta, pues nunca asistió a una universidad y ahora labora como el único maestro que no cuenta con un título en la Autónoma de Aguascalientes, además de coordinar el taller de grabado más importante de México en el Museo José Guadalupe Posada.

Sin embargo aunque ha expuesto en 40 países su obra sobre la condición humana, recientemente aprendió que debía plasmar la propia. Esto sucedió hace dos años y medio cuando estuvo involucrado en un accidente de auto, lo cual hizo que quedara preso 50 días en el Cereso de Aguascalientes.

De ahí que plasmó el sufrimiento que diariamente vivió ahí mediante la pintura y hoy eso forma parte de su última exposición “Autorretato, 50 días”, la cual visitó La Laguna la semana pasada, como parte de un taller que impartió y el objetivo corresponde a apoyar los talentos locales, a los cuales invita a mirar dentro de sí y refl ejarlo en su obra.

“No tenía la oportunidad de conocer La Laguna y me contaron la manera en que se acostumbraron a todo lo que han pasado, el taller de dibujo gestual fue para volver a su interior y de esa forma poder representar algo que tenemos que expresar”, afirma.