Todo un reto diseñar estrategias de cultura

Para la secretaria Ana Sofía García Camil, pensar en las distintas reacciones de los grupos sociales en Coahuila, generar un cambio en la sociedad y no solo distraer a la población es su tarea.
Ana Sofía García Camil, secretaria de Cultura en Coahuila.
Ana Sofía García Camil, secretaria de Cultura en Coahuila. (Luis Carlos Valdés de León)

Torreón, Coahuila

Para Ana Sofía García Camil, titular de la Secretaría de Cultura de Coahuila, resulta complicado diseñar estrategias para implementar programas culturales, pues así como el ser  humano es cambiante, así tienen que diseñarse las acciones que generen una mejor calidad de vida a los habitantes de la entidad.

Uno de estos primeros pasos, dijo, son los festivales  artísticos como una forma de distracción para el pueblo.

Aseguró que se debe trabajar para ir más allá y evitar que se queden sólo como un simple paliativo distractor de la sociedad.

¿Qué es la cultura, para la titular de esta dependencia?

La cultura es, todas las manifestaciones, todo lo que el hombre crea, lo que va transformando en su entorno, su gastronomía, sus costumbres, sus tradiciones, y en la parte de las disciplinas artísticas, es lo que crea en arte, en danza, en música.

Creo que en ese  sentido por eso la cultura es tan amplia, no debe ser elitista, no sólo debe ser escuchar ópera o ir a una obra de teatro. La cultura son todas esas manifestaciones que hacemos como seres humanos, como sociedad y que nos van conformando y que nos permite construir lo que somos como sociedad.

Y en ese sentido, diferenciamos el conocimiento que tiene que ver con la cultura de ese  desarrollo de las artes y de la parte que tiene que ver con las tradiciones, costumbres, con la identidad del lugar que somos, del país y la región que somos, y que se logra con cultura.

Como miembros de una sociedad el ser humano es complejo. Pero ¿qué tan complejo  resulta diseñar estrategias para llevar la cultura?

Es muy complejo, no sólo de un país, sino de un estado. No es la misma manera en que la  gente se comporta, percibe la vida de la región Norte, con la Sureste o La Laguna.

Se tiene que ir midiendo, con un trabajo difícil, ya que se tiene que ir diagnosticando, lo que funciona, lo que se espera en una región, cuál es su identidad, y esas propuestas pueden funcionar en el Norte, pero quizá acá no. Creo que se debe tener diálogo con los propios institutos municipales de cada región para ir midiendo, complementando, conociendo a fondo cuáles son los proyectos culturales, pero se debe tener un je que nos guíe a todos, por medio de un Plan Estatal de Desarrollo.

¿Hay un presupuesto para ello?

Por supuesto que hay un presupuesto tanto estatal como federal.

¿Qué tan abundante es?

Es abundante, aunque en la cultura siempre hemos dicho que el presupuesto no alcanza. La cultura es tan amplia precisamente por todas las manifestaciones que abarca, que siempre nos está faltando.

Se atiende a las grandes ciudades, pero ¿qué hay de las pequeñas comunidades?

Hay poblaciones muy pequeñas, pero es precisamente allí el gran reto tanto de la Secretaría  como de los propios gobiernos municipales, poder lograr que a todos los rincones la cultura pueda llegar, porque la cultura es un derecho universal y un derecho constitucional que podamos acceder a todas las manifestaciones.

Es por eso que sí es complejo ir construyendo un programa y sí se vale ir haciendo ajustes. Creo yo, que a tres años pensamos hacer un diagnóstico de hacia dónde va, qué rumbo tiene. El rumbo lo tenemos marcado por el Plan Estatal de Desarrollo, pero aún así podemos hacer cambios.

Nos da gusto que estamos empatamos con el Gobierno de la República, que acaba de lanzar su Plan Nacional de Cultura, vimos que muchos de nuestros ejes están empatados con los que el Presidente de la República está buscando.

Es eso, unir esfuerzos, todos desde sus características de región, desde sus propios contextos, debilidades y fortalezas, ir construyendo los procesos culturales que irán creando un desarrollo cultural en cada región del estado.

Hay quienes señalan que la religión y la cultura son el “opio del pueblo” y que el  desarrollo de festivales artísticos resultan ser un paliativo para la sociedad y mantenerla controlada. ¿Cómo lograr que la cultura sea la diferencia, que no sea sólo un distractor y que se atiendan realmente sus necesidades?

Allí se trata de buscar un equilibrio. Sí necesitamos festivales, porque lo que logras con ellos es  la convivencia, que la gente salga, se quite los problemas, se distraiga.

Pero con propuestas interesantes como lo es con Lila Downs, los talleres, lo de Esperanza Azteca, buscamos equilibrar.

Aquí hay dos líneas en paralelo como Secretaría de Cultura: una es la parte de los festivales, donde independientemente de que se tenga el evento, también siempre se busca tener actividades de capacitación, talleres, conferencias, que buscan no sólo el llevar el espectáculo, sino también la formación cultural, abrir un poco sobre el analizar, reflexionar sobre ciertos aspectos que tengan que ver con la sociedad en que se está desarrollando.

¿Como un primer acercamiento?

Exacto, porque otro reto es la formación de públicos. Para nosotros era muy fácil traer todos los espectáculos más probados del Festival de las Artes en el que sabemos que todos van a asistir; pero por eso le apostamos a traer cosas diferentes, propuestas de otros países, para  que la gente vaya formando sus gustos, vea lo que se hace en otros lugares y que se influya en los distintos actores culturales del estado.

Ve lo que se hace y las tendencias en danza, música, teatro, y así es una retroalimentación que pueden tener y como espectadores, se puede aprender mucho. Ir más allá de la mera distracción y se provoque un cambio en la sociedad, es el reto que tenemos.