[Ambos mundos] Escritores y lectores franceses

No es gratuito que en la industria editorial de Francia, una de las más universales, 27% de lo publicado cada año sean traducciones.
gamboa
(Cortesía)

Ciudad de México

¿Qué leen y sobre todo qué libros aprecian o consideran imprescindibles los escritores franceses de hoy? La revista parisina Télérama tuvo esta curiosidad y para saberlo decidió preguntárselo a cien de sus escritores, pidiéndole a cada uno una lista de diez libros, lo que quiere decir que se recopilaron mil títulos, un ejercicio similar al que hizo el periódico español El País hace un tiempo, también con 100 escritores hispanohablantes. Lo primero que hay que decir es que en ambas listas, la española y la francesa, el autor más mencionado, 33 veces en la francesa y 28 en la española, es Marcel Proust, lo que lo convierte en el autor más influyente en esas dos literaturas por encima de Borges, Balzac, García Márquez, Flaubert, Neruda e incluso Cervantes. Y ante esto cabe preguntarse, ¿cuántos autores realmente escriben en la línea de Proust? ¿Podemos decir que es el inventor de la muy célebre y actual “autoficción”?

Pero me concentro en la lista francesa, pues en ella hay multitud de autores de lengua española. El más leído e influyente, cómo no, es Cervantes, con ocho menciones, seguido por Borges con siete, García Márquez con seis y Roberto Bolaño con cinco. Estas cifras pueden parecer pequeñas, pero no si se las compara con los números de Flaubert (siete), Sartre (cuatro) o incluso Balzac (siete), o de un verdadero genio de la literatura europea como Thomas Bernhard, mencionado solo cuatro veces.

Uno de los autores franceses que formaron parte de la encuesta, para mí uno de los más interesantes, es Mathias Enard, joven novelista autor de Zona, quien en su lista, en primero y segundo lugar, pone a Bolaño con 2666 y Los detectives salvajes. No me extrañó de Enard, quien vivió años en Barcelona, profesor de árabe y de farsi y gran orientalista. Un autor menos conocido, Antoni Casas Ros, le da también amplio espacio en su lista a autores de habla hispana. Entre su lista de diez están Cortázar, Bolaño, Juarroz e incluso Rodrigo Fresán. Más conocido en nuestro mundo, el marroquí de expresión francesa Tahar Ben Jelloun incluyó entre sus influencias a Pedro Páramo, de Rulfo, pero también Don Quijote y las obras completas de Borges. En su caso concreto me llama la atención que no haya incluido a García Márquez, dado que en novelas como L’enfant de Sable es más que obvia su recreación marroquí del realismo mágico.

Lo que esto demuestra, de cualquier modo, es la infinita curiosidad de los lectores franceses. No es gratuito que en la industria editorial de Francia, una de las más universales, un 27% de lo publicado cada año sean traducciones. Hay espacio para todos los mundos y para todas las estéticas. Por eso cuando uno va a una librería francesa, en cualquier momento del año, encuentra autores que no ha oído ni siquiera nombrar. Es la gran ventaja de Francia, y es tal vez por eso que su literatura, bebiendo de todas las aguas, se expande hacia todas las experiencias y acaba por tener todos los sabores.