Alicia en el país de las maravillas musicales

Rockeros y clásicos, autores de "soundtracks" y comedias, así como celebridades de radio, cine y teatro, han dado su versión sonora de la destacada obra de Lewis Carroll.
A 150 años de un libro vital
A 150 años de un libro vital (Luis Miguel Morales)

México

Alicia, el personaje creado por Lewis Carroll —seudónimo de Charles Lutwidge Dodgson— en Alicia en el país de las maravillas, y su continuación Alicia a través del espejo, ha vivido en el imaginario de muchas generaciones. Lectores de diversas culturas se han deleitado con su lectura y las ilustraciones de John Tenniel.

La singular niña también ha exaltado la imaginación de escritores y pintores, cineastas y teatreros, bailarines y cirqueros, artistas multimedia y cocineros, pero, sobre todo, de músicos.

En ocasión de los 150 años de la publicación del libro echemos un vistazo —o un oído— al mundo sonoro derivado de esa obra, que va de la A, del guitarrista John Abercrombie y su versión de “Alice in Wonderland”, tema de la película de Walt Disney, a la Z, de Peter Zwetkoff, quien escribió la música para una adaptación radiofónica en 1958.

Conejo blanco

En su recopilación Music compositions inspired by Lewis Carroll, Marcus Langin Kotisivu da cuenta de que existen obras sobre la muchachita en una gran variedad de géneros. También hay música para obras de teatro, películas, adaptaciones radiofónicas y otras formas, aunque el rock y el pop se llevan las palmas.

Entre más ácido, el rock que mejor se ha acercado a nuestro personaje es “White Rabbit” (1967), de Jefferson Airplane, precedido por The Grateful Dead con “China Cat Sunflower” (1965). Los Beatles destacan con “I Am the Walrus” y “Lucy in the Sky with Diamonds” (1967).

Hay muchas formas de abordar al personaje, como lo demuestran Joan Armatrading, “Alice” (1972); Enrique Bunbury, “Alicia expulsada al país de las maravillas” (1997); Captain Beefheart, “Alice in Blunderland” (1972); Charly García con Serú Girán, “Alicia en el país” (1980); Nick Cave, “Watching Alice” (1988); Elvis Costello, “Beyond Belief” (1982), y Donovan, “The Trip” (1966) y “Under the Greenwood Tree” (1967).

Otros le han dedicado un álbum completo: Through the Looking Glass (2000), de Aftershock; Genesis in Wonderland (1993), de Genesis; Hurdy-Gurdy Man (1968), de Donovan; Alice (1992), de Tom Waits y Kathleen Brennan, y Through the Looking Glass (1987), de Siouxsie and the Banshees.

Concierto y desconcierto

También hay mucha obra de concierto (y desconcierto). Si Joseph Horovitz compuso el ballet Alice in Wonderland 1953, Pauline Oliveros hizo música electroacústica en Beautiful Soop (1966) y Harry Partch se volcó en la vocal en Two Settings from Lewis Carroll (1954). Entre la música de Erik Satie de su canción “Le Chapelier” (1916) y las piezas corales de György Ligeti agrupadas como Nonsense Madrigals (1988–93) hay un desafiante abismo.

En ópera existen, entre otras, una versión cómica para niños, The Updated Alice (1982), de Babct Alcorn, y una obra de cámara del británico-nicaragüense Geoffrey Álvarez: A Mad Tea Party (1993). En México, Federico Ibarra realizó Alicia (1995).

En cine está la célebre Alicia en el país de las maravillas (1951), de Walt Disney, un soundtrack de varios autores. Otras cintas sobre el tema: Alice Underground (1999), con música de Barry Goldstein, y la Alicia en el país de las maravillas (2010), de Tim Burton, con música de Danny Elfman.

En el jazz, aparte de las múltiples versiones del tema “Alice in Wonderland”, entre las que las más interesantes son las del pianista Bill Evans, Chick Corea le dedicó al tema el álbum The Mad Hatter (1978), en tanto que Stan Tracey publicó la jazz suite Alice in Jazzland (1966).

Como la vistan sónicamente, Alicia sigue viva 150 después de que se publicó la primera parte de sus aventuras.

Una ópera mexicana

En 1995 el compositor mexicano Federico Ibarra escribió Alicia, ópera que ha montado en varias ocasiones. En entrevista, dice que si algo destaca como una de las constantes en sus óperas “es trabajar con ficciones”, por lo que se sintió muy a gusto trabajando con Alicia, personaje de la ópera basada en el mundo fantástico propuesto por Lewis Carroll en Alicia en el país de las maravillas y Alicia a través del espejo. Le atraen del personaje, asegura el compositor, “sus implicaciones oníricas, todo lo que puede ocurrir dentro de los sueños, que parece verdad, pero no lo es; que parece que es incongruente pero, al fin y al cabo, encuentra una congruencia”.

En la página Allmusic, Stephen Eddins asegura que la obra de Ibarra es “hasta ahora una de las óperas más exitosas sobre Alicia. La partitura, original y ocurrente, tiene un sabor latino distintivo, además de que el compositor no teme usar técnicas contemporáneas o convenciones arcaicas. La ópera es sobre todo tonal y lírica, con melodías memorables”.