"El desierto, único espacio donde puedes sentir lo pequeño que eres"

El fotógrafo Alfredo De Stéfano, quien tiene 20 años retratando las zonas áridas de México y el mundo, proyecta una fotografía sobre una pared, como parte de la exposición In-Humano, en MARCO.
Para el fotógrafo, la gente que habita los desiertos es gente que está muy feliz de vivir ahí por la espiritualidad que encuentras.
Para el fotógrafo, la gente que habita los desiertos es gente que está muy feliz de vivir ahí por la espiritualidad que encuentras. (Roberto Alanís)

Monterrey

El fotógrafo Alfredo de Stéfano -no confundir con el delantero argentino recientemente fallecido- ha recorrido la mayoría de los desiertos más imponentes del mundo.

Hace algunos días regresó del Sahara correspondiente a Marruecos, pero igual ha recorrido el Gobi, Nazca o Atacama.

Nacido en Monclova, el fotógrafo lleva 20 años retratando la vastedad y la magia de las zonas áridas de México y el mundo.

Sobre esta serie presenta "Solo-Atacama", una fotografía que proyecta sobre toda una pared, dentro de la exposición In-Humano en el Museo de Arte Contemporáneo (Marco).

A la par de su proyecto fotográfico, el documentalista Everardo González trabaja en un largometraje donde el trabajo de Stéfano es una excusa para mostrar diversas historias sobre la gente que vive en estos ecosistemas.

Aún faltan los viajes a la India, al desierto de Arizona y al de Australia, pero espera que el documental pueda quedar listo para finales del 2016.

¿Cómo se integra tu proyecto sobre los desiertos en la exposición In-Humano, en Marco?

Me gustó mucho porque es una exposición que gira en torno a la naturaleza vista desde una visión diferente, que es lo que proponen los artistas.

Hay quienes lo proponen desde una vista urbana y yo que siempre lo he hecho desde hace muchos años con el desierto, el desierto como una metáfora de nuestra relación con ese espacio, con nuestro entorno natural.

El desierto siempre se le ha visto como un lugar a donde no hay que ir, que no sirve para nada pero yo siempre he regresado a esos lugares porque con ellos hago una reflexión sobre a dónde va la humanidad gracias a nuestra irresponsabilidad con la naturaleza, y cómo las culturas más ancestrales del planeta vienen del desierto así como las cuatro principales religiones.

¿Cuánto tiempo tienes recorriendo los desiertos?

Desde 1993, más de 20 años. Primero fueron los desiertos de México por muchos años, y de unos cinco o seis años para acá empecé con los desiertos del mundo.

¿Qué similitudes encuentras en estos grandes ecosistemas?

Una de las similitudes más importantes que he encontrado es que la gente que habita los desiertos es gente que está muy feliz de vivir ahí.

Contrario a lo que se piensa, sobre cómo puede vivir gente en condiciones tan extremas como la falta de agua, mucho calor, o mucho frío, pues no, la gente es feliz viviendo ahí.

Son muchas razones, primero porque mucha gente nació ahí y es la realidad que conocen, pero también porque en el desierto encuentras esa espiritualidad, esa magia que te arraiga al lugar y son pocos los que quieren emigrar. Esa es la coincidencia humana más particular en esos lugares.

Visualmente cambian mucho, si tú ves dunas pues todas se parecen nomás cambian los tamaños pero lo que cambian mucho son las formaciones geológicas o los espacios, como en el Gobi donde es tremendamente abierto y la distancia es enorme.

Que es un poco el sentido de la pieza "Solo-Atacama" de la exposición, mostrar la escala de la humanidad ante la vastedad de un desierto.

Exacto, un poco la idea de que el personaje esté ahí -que soy yo pero trato de salir siempre de espaldas porque puede ser cualquiera y no darle una personalidad al personaje- y tiene que ver con la escala.

Yo hago muchas intervenciones en el desierto pero si no hay una escala humana, que yo la documento para mis proyecciones y talleres, en la pieza final pues realmente no sabes si la construcción que hice, el tapete o la tela qué tamaño tiene, pero ya un personaje si te pone en una escala y da referencia de la magnitud del espacio.

En el desierto es el único espacio donde tú puedes sentir lo pequeño que eres en el planeta.

¿Qué opinión te genera el discurso de la exposición, sobre buscar un ritmo de vida más sustentable pero también el criticar el discurso verde de las trasnacionales?

Es que se convirtió en un cliché el ser ecológicos y todo mundo piensa que ser 'verde' o que consumes menos chatarra pero más productos orgánicos son para ser mejor. Va ser muy difícil que lo urbano se separe de la naturaleza porque ya la invadimos demasiado y dependemos mucho de la naturaleza, debería haber otro cataclismo donde la humanidad se esfume para que la naturaleza recupere su espacio.

Creo que lo que debemos controlar es el crecimiento urbano, que las ciudades sean más densas, más verticales y así tener más controlado el espacio que estamos utilizando pero es algo que no hemos aprendido.

Pensar en ser verde y ya no tirar basura pues no soluciona el problema de raíz, porque seguimos comprando celulares que en algún momento va a contaminar, si tenemos un auto y lo cambiamos o lo vendemos pues alguien seguirá con él, el chiste es que seguimos consumiendo mucho de los elementos. Ahora bien, el planeta va sobrevivir sin nosotros, nos va a absorber en unos miles de años cuando ya no existamos y la naturaleza seguirá ahí.