Alfonso de los Reyes y su controversial legado editorial

Amante de las letras y la música, Poncho brincó del periódico a los libros sin dejar el periodismo y por lógica, tampoco su estilo incisivo, que no todos compartieron.
Alfonso de los Reyes durante una de sus presentaciones.
Alfonso de los Reyes durante una de sus presentaciones. (Erik Vargas)

Tampico

Pero decidí que el periodismo me llamaba. Recordé que desde niño había decidido ser escritor.

Así fue el último post en Face que Alfonso de los Reyes Villarreal publicó un día antes que cayera convaleciente, tres antes de su muerte, el 16 de febrero.

Días antes había iniciado con relatos que tituló, a diario, “De mis memorias preliminares” y que sería su autobiografía.

Fue conocido como escritor, a veces como reportero, la verdadera base de su estilo controvertido, incluso rechazado en algunos sectores por lo tintes políticos, sin embargo dejó un legado de 29 publicaciones entre libros, folletos literarios y minilbros, estos, para que a la gente le fuera más fácil leer. También fue músico, pianista, una pasión que ligó en sus escritos.

Alfonso inició en la parte gráfica de los medios impresos y luego en la redacción como corrector y posterior como reportero, y esto fincó las bases para su estilo literario basado en el periodismo y en la crítica. 

Sus primeros libros, fueron sobre políticos o personajes ligados a la política, aunque en sus últimos años la conversión a la crónica histórica, relata Marco Antonio Flores, cronista de Tampico, quien presentó algunas de sus obras “Era incisivo, siempre lo fue, pero era parte de su personalidad”.

Recuerda sus libros acerca del Penal de Andonegui, el Barrio Bravo de la Unión, a la Torta de la Barda.

“En sus últimos años buscaba hacer trabajo histórico, pero siempre controversial porque así era él, y porque estuvo ligado a un estilo periodístico, crítico, duro, hacia libros de periodismo”.

Sin embargo su ciudad era Madero, y ella dedicó gran parte de sus libros. Carolina Infante, cronista de esa ciudad refiere. “Es un personaje que hizo muchos escritos con estilo muy característico que muchos no lo compartimos y que fue un excelente compilador, sus publicaciones son investigaciones de otros escritores”.

Añade, “Es un marco referencia, a lo mejor él fue muy enfocado en la crítica y el desprestigio, era un estilo polémico”.

 Julián Javier Hernández, periodista de oficio y hoy en la esfera gubernamental recuerda  de Alfonso otra faceta a la de colega: amigo.

“Con Alfonso de los Reyes compartí principalmente la pasión por el periodismo. Era el eslabón que nos unía. En asuntos de amistad no me complico demasiado; si una persona se abre conmigo yo me dejo llevar, y éste fue el caso”.

Él colaboró con De los Reyes en el prólogo de uno de sus libros, quizás el más conocido “Historia de dos crímenes” de 2010. “Un día me pidió escribir un prólogo para un trabajo que preparaba sobre el asesinato Vicente Villasana, editor del periódico El Mundo, y el desafuero del gobernador de Tamaulipas, Hugo Pedro González Lugo, conectados por el mismo acontecimiento”. Recuerda “Poncho se transformaba con este tipo de proyectos.

Al hablar de ello gesticulaba, subía la voz y manoteaba como si quisiera avisarnos de una amenaza cercana. Era difícil no quedar atrapado en su fulminante discurso; te contagiaba y te llevaba a su terreno. Yo disfruté muchas tardes a su lado y acepté colaborar con el prólogo que me solicitó”.

“No quisiera recordar aquella colaboración mía sino la imagen del mejor Alfonso de los Reyes que yo conocí: un apasionado de la historia, un legionario del periodismo y un enamorado de Ciudad Madero.

 

Pero decidí que el periodismo me llamaba.Recordé que desde niño había decidido ser escritor.
Asífue el último post en Face que Alfonso de los Reyes Villarreal publicó un díaantes que cayera convaleciente, tres antes de su muerte, el 16 de febrero.
Díasantes había iniciado con relatos que tituló, a diario, “De mis memoriaspreliminares” y que sería su autobiografía.
Fueconocido como escritor, a veces como reportero,   verdadera base desu estilo controvertido, incluso rechazado en algunos sectores por lo tintespolíticos, sin embargo dejó un legado de 29 publicaciones entre libros,folletos literarios y minilbros, estos, para que a la gente le fuera más fácilleer. También fue músico, pianista, una pasión que ligó en sus escritos.
Alfonsoinició en la parte gráfica de los medios impresos y luego en la redacción comocorrector y posterior como reportero, y esto fincó las bases para su estiloliterario basado en el periodismo y en la crítica.
Susprimeros libros, fueron sobre políticos o personajes ligados a la política,aunque en sus últimos años la conversión a la crónica histórica, relata Marco AntonioFlores, cronista de Tampico, quien presentó algunas de sus obras
“Eraincisivo, siempre lo fue, pero era parte de su personalidad”.
Recuerdasus libros acerca del Penal de Andonegui, el Barrio Bravo de la Unión, a laTorta de la Barda.
“Ensus últimos años buscaba hacer trabajo histórico, pero siempre controversialporque así era él, y porque estuvo ligado a un estilo periodístico, crítico,duro, hacia libros de periodismo”.
Sinembargo su ciudad era Madero, y ella dedicó gran parte de sus libros.
CarolinaInfante, cronista de esa ciudad refiere “Es un personaje que hizo muchosescritos con estilo muy característico que muchos no lo compartimos y que fueun excelente compilador, porque sus publicaciones son investigaciones de otrosescritores”.
Añade,“Es un marco referencia, a lo mejor él fue muy enfocado en la crítica y eldesprestigio, era un estilo polémico”.
JuliánJavier Hernández, periodista de oficio y hoy en la esfera gubernamentalrecuerda con Alfonso otra faceta, la de amigo.
 “ConAlfonso de los Reyes compartí principalmente la pasión por el periodismo. Erael eslabón que nos unía. En asuntos de amistad no me complico demasiado; si unapersona se abre conmigo yo me dejo llevar, y éste fue el caso”.
Élcolaboró con De los Reyes en el prólogo de uno de sus libros, quizás el másconocido “Historia de dos crímenes” de 2010.
“Undía me pidió escribir un prólogo para un trabajo que preparaba sobre elasesinato Vicente Villasana, editor del periódico El Mundo, y el desafuero delgobernador de Tamaulipas, Hugo Pedro González Lugo, conectados por el mismoacontecimiento”.
Recuerda“Poncho se transformaba con este tipo de proyectos. Al hablar de ellogesticulaba, subía la voz y manoteaba como si quisiera avisarnos de una amenazacercana. Era difícil no quedar atrapado en su fulminante discurso; tecontagiaba y te llevaba a su terreno. Yo disfruté muchas tardes a su lado yacepté colaborar con el prólogo que me solicitó”.
Noquisiera recordar aquella colaboración mía sino la imagen del mejor Alfonso delos Reyes que yo conocí: un apasionado de la historia, un legionario delperiodismo y un enamorado de Ciudad Madero"

 

 

Pero decidí que el periodismo me llamaba. Recordé que desde niño había decidido ser escritor.
Así fue el último post en Face que Alfonso de los Reyes Villarreal publicó un día antes que cayera convaleciente, tres antes de su muerte, el 16 de febrero.
Días antes había iniciado con relatos que tituló, a diario, “De mis memorias preliminares” y que sería su autobiografía.
Fue conocido como escritor, a veces como reportero,   verdadera base de su estilo controvertido, incluso rechazado en algunos sectores por lo tintes políticos, sin embargo dejó un legado de 29 publicaciones entre libros, folletos literarios y minilbros, estos, para que a la gente le fuera más fácil leer. También fue músico, pianista, una pasión que ligó en sus escritos.
Alfonso inició en la parte gráfica de los medios impresos y luego en la redacción como corrector y posterior como reportero, y esto fincó las bases para su estilo literario basado en el periodismo y en la crítica.
Sus primeros libros, fueron sobre políticos o personajes ligados a la política, aunque en sus últimos años la conversión a la crónica histórica, relata Marco Antonio Flores, cronista de Tampico, quien presentó algunas de sus obras
“Era incisivo, siempre lo fue, pero era parte de su personalidad”.
Recuerda sus libros acerca del Penal de Andonegui, el Barrio Bravo de la Unión, a la Torta de la Barda.
“En sus últimos años buscaba hacer trabajo histórico, pero siempre controversial porque así era él, y porque estuvo ligado a un estilo periodístico, crítico, duro, hacia libros de periodismo”.
Sin embargo su ciudad era Madero, y ella dedicó gran parte de sus libros.
Carolina Infante, cronista de esa ciudad refiere “Es un personaje que hizo muchos escritos con estilo muy característico que muchos no lo compartimos y que fue un excelente compilador, porque sus publicaciones son investigaciones de otros escritores”.
Añade, “Es un marco referencia, a lo mejor él fue muy enfocado en la crítica y el desprestigio, era un estilo polémico”.
Julián Javier Hernández, periodista de oficio y hoy en la esfera gubernamental recuerda con Alfonso otra faceta, la de amigo.
 “Con Alfonso de los Reyes compartí principalmente la pasión por el periodismo. Era el eslabón que nos unía. En asuntos de amistad no me complico demasiado; si una persona se abre conmigo yo me dejo llevar, y éste fue el caso”.
Él colaboró con De los Reyes en el prólogo de uno de sus libros, quizás el más conocido “Historia de dos crímenes” de 2010.
“Un día me pidió escribir un prólogo para un trabajo que preparaba sobre el asesinato Vicente Villasana, editor del periódico El Mundo, y el desafuero del gobernador de Tamaulipas, Hugo Pedro González Lugo, conectados por el mismo acontecimiento”.
Recuerda “Poncho se transformaba con este tipo de proyectos. Al hablar de ello gesticulaba, subía la voz y manoteaba como si quisiera avisarnos de una amenaza cercana. Era difícil no quedar atrapado en su fulminante discurso; te contagiaba y te llevaba a su terreno. Yo disfruté muchas tardes a su lado y acepté colaborar con el prólogo que me solicitó”.
No quisiera recordar aquella colaboración mía sino la imagen del mejor Alfonso de los Reyes que yo conocí: un apasionado de la historia, un legionario del periodismo y un enamorado de Ciudad Madero"