Aldo Chaparro celebra con dos exhibiciones sus 25 años de trayectoria

“El resultado de las piezas depende de mi fuerza, peso y de mi estado de ánimo”.
Ha usado diversos materiales.
Ha usado diversos materiales. (Especial)

México

A pesar de la tentación de contestar exactamente con las mismas palabras a las diversas entrevistas que se le hacen, el artista Aldo Chaparro se esfuerza por imprimir un inexplicable sello distintivo a cada encuentro. A MILENIO le permite atisbar en el proceso creativo de su más reciente obra, las famosas láminas de acero corrugadas.

"El resultado de esas piezas depende de mi fuerza —dice—, de mi peso, pero mucho también de mi estado de ánimo. Cuando estoy enojado la pieza sale muy bien porque estoy desahogando un asunto con ella, cuando estoy contento también. Una vez que encontré el lenguaje con el que me sentía cómodo y había logrado capitalizar mis faltas de habilidad o mi propia naturaleza, qué es lo que me hacía feliz, desarrollé este proyecto.

"Las piezas han pasado por muchas etapas, con pintura electrostática, pintura que trabajo con BMW, es la que usan para los autos, tiene mucha calidad. Hay piezas como la que está allá —señala al fondo de la primera sala— donde la arruga, además de ser un asunto formal es el esqueleto de la pieza y permite hacer que la pieza se sostenga, se levante es un proceso muy complicado de entender y de lograr. Se pensaría que es sencillo y se trata sólo de arrugar pero no es así no se puede doblar hasta el infinito porque hay un momento en que tanto doblez hace rígido el material".

Egresado de la Universidad Católica de Perú, Chaparro es un artista contemporáneo cuyo trabajo se centra principalmente alrededor de la escultura, el diseño y la arquitectura. Aunque tiene estudios en España, Nueva York y Lima actualmente vive y trabaja en la Ciudad de México. Editor y director de arte hizo la revista Celeste de 2000 al 2012, espacios influyentes en el arte y la cultura contemporánea.

Al salir de la universidad se dedicó a dominar la talla en madera, a tal grado que el público apreciaba bien el virtuosismo pero no la propuesta del creador. Decidió entonces dedicarse a trabajar con materiales prefabricados que después de la Primera Guerra Mundial y la reconstrucción de Alemania tomaron un gran impulso en la vida moderna.

La propuesta de este escultor es que un objeto prefabricado puede modificarse al grado de volverse únicas. Una muestra de ello es su trabajo con las gualdras, cortes de madera que se cortan en serie con 6 metros de largo y una base de 30 centímetros. Con ellas Chaparro hace lo mismo tótems que la famosa Retinting Carl André Trabun. Esta es una pieza es un cubo hecho por 9 trozos de gualdra, a los que Chaparro les ha cortado algún segmento, en el entendido de que esculpir es un trabajo para el cual se quita o se pone. "El espacio negativo también contribuye a la forma".

El balance que el propio artista hace de su trayectoria en este cuarto de siglo indica que "han sido años de muchísima experimentación y de muchísimo trabajo, es un proceso en el que estoy involucrado al ciento por ciento.

"Por otro lado la parte de la experimentación que es mantenernos siempre buscando, probando nuevas técnicas, nuevas posibilidades, nuevos materiales, tengo un equipo de colaboradores con los que tomamos decisiones sobre cuál debería ser el siguiente paso que tomamos en el estudio".

Chaparro ha trabajado prácticamente todos los materiales en la búsqueda de su propio lenguaje pasó por el mármol, la madera, la cerámica. Tras dedicar varios años a la madera descubrió la motosierra que como herramienta le permitió ampliar sus formatos y escalas.

"Prendía —dice— la motosierra en la mañana y la apagaba en la noche, después de un tiempo me mudé a México en el 91 y seguí trabajando con la madera pero llegó un momento en esos años, a pesar que la madera se vendía muy bien, en que me di cuenta que había algo que no estaba funcionando y que no me estaba haciendo feliz".

Además de que su obra forma parte de las mejores colecciones de arte como Jumex o Coppel en México, Chaparro prepara una retrospectiva para el próximo año y una exposición titulada Purple, que tendrá lugar en la galería Art & Public, ubicada en Ginebra Suiza y que es propiedad del famoso coleccionista Pierre Hubert.