REPORTAJE | POR MIRIAM CANALES

“Ahora están de moda los gays”

Maitena

En la FIL de Guadalajara la caricaturista argentina recibió el premio que distingue la trayectoria de los dibujantes hispanos, pero María Teresa Burundarena también debutó como narradora al presentar su novela de tono autobiográfico Rumble.

Ciudad de México

“El cielo está radiante y hace calor aunque todavía no son ni las ocho de la mañana. Camino por la vereda de casa rumbo al colectivo con tantas ganas de ir al colegio como de pegarme un balazo. El sol me quema la cabeza y levanto la cara, cierro los ojos y huelo el aire…”.

Este es el primer párrafo de Rumble. Quien haya leído las historietas de Mujeres alteradas no creería la sensibilidad con que la caricaturista argentina María Teresa Burundarena, alias Maitena, plasma sus vivencias en su nueva faceta como narradora. Las hormonas femeninas derrochan ironía y la histeria es un buen negocio que garantiza permanencia… hasta ahora en que la seriedad pulula y se toman nuevos riesgos. Así es como esta mujer, a quienes algunos señalan como la sucesora de Quino (creador de Mafalda), ha enarbolado su estandarte a lo largo de su trayectoria desde la década de los ochenta. Hoy, a sus más de 50 años de edad, se renueva.

Como siguiente paso presenta el libro Rumble (Penguin Random House, 2011) en un rol diferente, donde queda atrás la sátira y el humor ácido. Sus personajes disformes se transforman en una novela íntima sobre una niña rebelde criada en una Argentina sometida por la dictadura militar, hija de una familia conservadora con ideales de ultraderecha en un ambiente adverso. No se trata de un libro de aventuras y sexo como elementos atractivos de mercadotecnia, sino las vicisitudes de una adolescente de 14 años aderezadas con mucha política y religión y la clase media católica de los setenta.

Rumble es la onomatopeya de la tierra al temblar según los cómics mexicanos que Maitena leía y que fue tomada para bautizar a su nuevo hijo que tardó cinco años en concebir mediante infinidad de correcciones, apoyada por la periodista española Rosa Montero gracias a la amistad que mantienen. Durante el tercer año de trabajo vivió la experiencia crucial de perder a su madre, a quien es evidente dedica el libro desde la primera página. Con esta obra se siente una nueva persona en la que episodios sociales como la dictadura definieron su entorno familiar. “No tengo mucho que decir sobre el tema. Lo malo enriquece. Mis padres y su educación eran otras y muy su manera de pensar y la respeto mucho; eso era en lo que ellos creían. Los dictadores eran unos asesinos”. Respondió al preguntarle sobre sus vivencias en aquella etapa de su país.

Maitena no coincidía con los ideales de sus padres, pero tampoco los refuta y permanecen en su memoria. Es esta especie de autobiografía simulada, “algunas cosas pasaron y otras no, pero eso no es importante”. El lector puede deducir y hasta especular. La chica sin nombre busca desafiar constantemente a la escuela “haciéndose la rata” (irse de pinta en el argot argentino), le disgusta la clase de matemáticas, es enviada a confesarse con un sacerdote a quien suele mentir; su pecado principal es la soberbia, le dice. Su madre es citada al colegio, detesta madrugar y acudir temprano a acompañarla. La sutil diferencia entre la rebeldía y el capricho juvenil se visualizan en una historia en que los movimientos de insubordinación de antaño poseían un espíritu más genuino, lejos de las poses seudo intelectuales de la actualidad o las mujeres jóvenes que manifiestan su “independencia” mediante escenas grotescas como Miley Cyrus. El auténtico feminismo y la imagen de “chica mala” van más allá de bailotear en poca ropa o fumar un carrujo de mariguana durante una entrega de premios.

La línea irreverente de Maitena se mantiene visible a lo largo de la narración, lejos de los dibujos y ahora cercana a las palabras, en las que convergen las anécdotas y las invenciones: “A la hora de la salida, cuando estaba formada en el pasillo lista para irme a la calle, se me acercó la hermana Inés, la misma que en la intimidad de un campamento me había contado que las monjas también se depilaban las piernas, para avisarme que el padre Miguel quería hablar conmigo inmediatamente”. Para ser una primera novela el tipo de narrador pasó por varios procesos: de segunda a primera persona y de vuelta de primera a segunda hasta encontrar el tono más apropiado. Después de la muerte de su madre se sintió con mayor libertad de exploración en su lado familiar y se permitió añadir un personaje mexicano inspirado en las viejas historietas de Alejandro Jodorowsky.

Otro de los personajes locales es la avenida 9 de Julio, de Buenos Aires, famosa por ser erigida tras la destrucción de diversos edificios emblemáticos, entre ellos la parroquia de San Nicolás, donde se izó por primera vez la bandera argentina, hoy sustituida por un obelisco. Esta calle funciona como enlace de norte con el sur y recorre el Barrio del Retiro rumbo al de Constitución. Aquí permanece una edificación gubernamental donde se encuentra una imagen de Eva Perón, entre otros pocos elementos que quedaron intactos. Argentina es un país migrante, sobre todo en la generación de sus padres, la suya es conformada en su mayoría por italianos, árabes y españoles. De 30 años a la actualidad son más paraguayos, peruanos y uruguayos los que se han establecido aquí. Como en su caso, por ser una descendiente de una madre polaca y un padre vasco. Maitena elogia las cualidades de las mujeres paraguayas para cuidar niños, por su tono de voz dulce y trato cariñoso. Es así como la caricaturista trabaja con material de su propia vida y experiencias personales.

“Antes estaban de moda las mujeres, ahora están de moda los gays”; el espacio social otorgado a ellos lo considera como un paso más en la civilidad, según declaró al recibir el premio La Catrina, que distingue a los dibujantes hispanos de larga trayectoria en la Feria del Libro de Guadalajara. Ahora todo es más femenino-masculino y cree que Roberto Fontanarrosa se hubiese congratulado de su triunfo como mujer. Su ojo observador y burlón de la sociedad argentina e hispana le permite señalar cómo el papel femenino ha sido desplazado de manera progresiva por la diversidad sexual que ha adquirido poder con el paso del tiempo. Las mujeres sensuales incluso parecen ser relegadas por el glamour travesti.

“Que haya más mujeres humoristas, que los cheques lleguen a tiempo y los contratos sean justos”. Manifiesta que las moneras deberían proliferar más en el panorama de la caricatura latinoamericana, como lo hacen en México Maricruz Gallut, Cinthia Bolio y Martha Barragán, Mar y Adriana Mosquera alias Nani en Colombia. Sin hacer hincapié en distinciones de género al ser la primera mujer que recibió este galardón. Ella nunca había ganado uno desde la secundaria en que la reconocieron como Miss Simpatía mientras que ella deseaba ser la reina de la primavera.

Maitena seguirá siendo la Miss Simpatía gaucha aunque haya decidido girar su camino en otra dirección y tomar la pluma como navío para navegar por nuevas aguas. ¿Qué le depara? El camino parece incierto y favorable a la vez y la tierra en la que se posa es sólida… so pena de temblar y resquebrajarse.