Adrienne Rich: la palabra en regiones tempestuosas

Luego de un largo matrimonio y tres hijos de por medio, la poeta se encargó de verbalizar temas como el feminismo lésbico.
Nació en Baltimore en 1929.
Nació en Baltimore en 1929. (Especial)

México

Adrienne Rich, profesora, poeta y ensayista estadunidense, nacida en Baltimore, Maryland (1929), hija de un renombrado científico judío y de una concertista de piano, fue dueña de una obra muy portentosa contextualizada cultural e históricamente en el siglo XX. Con alrededor de 30 publicaciones que involucran no únicamente volúmenes de poesía, sino también ensayos dirigidos a la realidad socio-política de aquella época, engalanó el tradicionalismo lingüístico con tonos personales que caracterizan hoy en día su escritura.

Parece propio de quien crece en tiempos violentos encontrar paz a través de las letras, “estas son las cosas que hemos aprendido a hacer los que vivimos en regiones tempestuosas”, escribió Rich, buscando ceñir un vinculo entre el discurso poético y la necesidad de cambiar la realidad. Declarándose lesbiana luego de un largo matrimonio y tres hijos de por medio, alejándose de cualquier forma poética rígida, se encargó de verbalizar temas como el feminismo lésbico, entre otros, que estuvieron aunados a la creciente politización que vivió.

Qué clase de tiempos son estos (Ediciones El Tucán de Virgina/UNAM, 2015) toma elementos puramente objetivos para retratarlos sin inhibiciones: no hay esmero en el relato porque la verdad, lejos de esconderse, se descubre evidente; el tiempo se siente de manera sumamente curiosa, como interioridad delicada. Adrienne Rich habla abiertamente de las búsquedas que la llevaron a ir aclarando preferencias, aquellos puntos de identidad que le impulsaron para examinarse concienzudamente. Literariamente no carece de exigencias; y todas se comprueban plenamente: la palabra no se alberga en la obra poética, sino que la obra poética esta albergada en la palabra.

Lo importante resulta a través del contenido, recobrar alguna especie de paraíso perdido, la armonía que sujeta cualquier pasión más allá del drama que representa el fluir del cambio: “…la pasión por sobrevivir, nuestras fuerzas empeñadas a diario en la lucha por dejar a nuestros hijos una vida de algún tipo”. Redescubrimos que originalmente “sólo donde hay lenguaje hay mundo”.