Adolfo Aristarain recibe la Medalla Cineteca Nacional

Se proyectará una retrospectiva con 10 de sus filmes y algunos capítulos de la serie televisiva Pepe Carvalho, la cual dirigió.
“El cine es un oficio, me he preocupado mucho por respetarlo”.
“El cine es un oficio, me he preocupado mucho por respetarlo”. (Especial)

México

Tras haber sido entregada a Costa-Gavras y Atom Egoyan en 2015, el cineasta argentino Adolfo Arastain, autor de Martín (Hache) y Lugares comunes, recibirá la Medalla Cineteca Nacional por contar con una visión comprensiva de distintas áreas de la factura cinematográfica y la habilidad de revalorar las tendencias de Hollywood, para hacerlas pertinentes a su tierra latinoamericana, indica La Cineteca Nacional en un comunicado. “Me halaga mucho —dice Aristarain— siempre estoy sorprendido de que en otros países reconozcan el mérito de las películas que he hecho”.

El cineasta es reconocido como uno de más importantes de Argentina con 18 largometrajes dirigidos, entre los que se cuentan La parte del león (1978), Últimos días de la víctima (1982), The Stranger (1987), Un lugar en el mundo (1991), La ley de la frontera (1995), Martín (Hache) (1997), Lugares comunes (2002) y Roma (2004).

Aunque se ha teorizado mucho sobre su cine, especialmente sobre su contenido por ejemplo La parte del León que fue filmada en tiempos de la dictadura militar o el tema policial abordado en Tiempo de revancha, para él, todo se reduce a hacer buen cine, si es con una buena historia de por medio, qué mejor: “El cine es un oficio, me he preocupado mucho por respetarlo y hacerlo lo mejor posible y buscar historias que realmente me gusten porque a ellas les voy a dedicar dos o tres años de mi vida”.

Y aquí es donde empieza a perfilarse el Aristarain que más bien parece un personaje cinematográfico: un ateo al que le repulsan todo tipo de supersticiones, malo para las relaciones públicas, “me porto bien hasta el segundo whisky y después digo lo que pienso y me voy a la mierda”, cuyo cine puede llegar a ser ideológico pero no político, que entró al cine para ganarse la vida aunque esa relación haya cambiado su naturaleza con el paso del tiempo y, que no gusta de ver sus propias películas.

Él deseaba dedicarse a las letras, aprendió a leer a los 4 años, pero la vida lo fue atrayendo al cine y como ayudante participó con más de 30 cintas. Hoy tiene 72 años de edad, 9 de no filmar nada pero con la firme confianza de hacerlo pronto y, expectante de lo que sucederá con el cine en manos de las nuevas generaciones de directores, en los que ve el convencimiento y la necesidad de hacer cine aunque no se sepa bien a bien a dónde va esta industria.

Su cine es reconocido por ser profundamente contestatario pues se le reconoce la habilidad de plantear una mirada hacia los conflictos políticos del mundo, pero desde la perspectiva de los individuos, lo que la hace íntima. “Es inevitable —dice— en el cine como en la música uno hace lo que uno es. No me he inclinado por hacer cine político, yo lo respeto pero creo que tiene un problema: no convence a nadie.

“Consigues más dando una visión más objetiva de la forma de vida de los personajes y de qué es lo que les pasa”.

El director será galardonado hoy a las 19 horas en la Sala 9, Juan Bustillo Oro de la Cineteca Nacional y, al mismo tiempo arrancará un ciclo con 10 de sus filmes proyectados en formato analógico de 35mm, así como la serie que dirigió para Televisión Española en 1986: Pepe Carvalho.