Adiós a Pete Seeger, piedra fundacional de la música folk

A través de sus canciones representó como pocos la complejidad cultural e ideológica de una nación que hoy lamenta su muerte.
Fue un luchador por los derechos de los trabajadores y los derechos civiles.
Fue un luchador por los derechos de los trabajadores y los derechos civiles. (Skip Bolen/EFE)

Nueva York

El cantante, investigador y compositor de folk Pete Seeger, una de las principales figuras de ese género musical y un activista por los derechos humanos, falleció el lunes en el Hospital Presbiteriano de Nueva York. Murió “por causas naturales”, informó su nieto, Kitama Cahill.

Tenía 94 años en un país tan joven como Estados Unidos y, a través de su música folk, representó como pocos la complejidad cultural e ideológica de una nación que hoy llora su muerte y vuelve a alabar su compromiso artístico y social.

En lo musical, padre artístico de Bob Dylan y Don McLean, pasión tardía de Bruce Springsteen. En lo político, perseguido por el Comité de Actividades Antiamericanas, opositor de la Guerra de Vietnam y simpatizante de las Brigadas Internacionales. Y, en lo humano, quizá la muestra más coherente de lo que el término “folk” significa: música por y para el pueblo.

Seeger era a su vez piedra fundacional, testigo longevo y voz de la conciencia de un país que se convertía en la primera potencia mundial. Fue un coleccionista, restaurador y archivador impagable del legado folk estadunidense, género que siempre defendió y ayudo a difundir. Con las claves de un sonido profundamente estadunidense, sin ardores ni panfletos, suyas son muchas de las más célebres canciones de protesta del siglo XX.            

A “We Shall Overcome” (Venceremos), que tomaba los versos de una canción gospel, la convirtió en un símbolo de la reivindicación de los derechos civiles, que pasó por Woodstock en la voz de Joan Baez; “Where Have all the Flowers Gone?” (¿Dónde han ido todas las flores?) se convirtió en un clásico antibélico. Cantó también a Sudáfrica en “Wimoweh” y a los soldados israelíes en “Tzena, Tzena, Tzena”.

Seeger había nacido el tres de mayo de 1919 en Nueva York en el seno de una familia de músicos, aunque sus padres se divorciaron siendo él un niño. Empezó tocando el ukelele en su época escolar en Connecticut, y cuando fue a Harvard, pues quería ser periodista, tomó las riendas del periódico más radical del campus. Pero se dio cuenta de que, quizá, su manera más eficaz de transmitir mensajes fuera la música.

Ya en los años 40 fue miembro de bandas como The Almanac Singers, con la que grabó el álbum Songs for the Lincoln Batallion (Canciones para el batallón Lincoln) en apoyo a la Segunda República española, así como canciones de apoyo a las tropas estadunidenses. Volvió de la Segunda Guerra Mundial y fundó la compañía People’s Songs, dedicada a composiciones musicales de contenido político de izquierda, lo que desembocó de manera inevitable en la “caza de brujas” del furibundo senador Joe McCarthy por haber pertenecido al Partido Comunista, del que se desligaría años más tarde.

Fue condenado a 10 años de cárcel, aunque no llegó a ingresar en prisión. A cambio, desapareció de la escena pública, pero no de la música, la que siguió practicando en pueblos e iglesias, para reaparecer en los 60 como referente moral y musical de la nueva hornada que inundó el Greenwich Village de Nueva York, que incluía a Bob Dylan, Don McLean o Joan Baez.

Cuando en 2009 se celebró un concierto homenaje por su 90 cumpleaños, la plana mayor de la música estadunidense estuvo ahí para festejar. El año pasado quedó viudo de su esposa Toshi, justo antes de cumplir 70 años casados. Y hoy fue Estados Unidos el que amaneció viudo, quizá huérfano. ¿Dónde irán todas las flores? A despedir y rendir tributo a quien más las merecía: Pete Seeger.

Testimonio de Obama

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, recordó ayer la lucha por los derechos civiles y la defensa de la paz mundial que hizo el cantante. En un comunicado emitido por la Casa Blanca, Obama, junto a su esposa Michelle, expresó sus condolencias a la familia de Seeger y subrayó que los estadunidenses siempre le estarán agradecidos por su legado.

“El que una vez fuera llamado ‘el diapasón de Estados Unidos’, Pete Seeger, creía firmemente en el poder de la canción. Pero lo más importante, creía en el poder de la comunidad para defender lo correcto, alzar la voz en contra de lo que está mal, y empujar este país hacia esos Estados Unidos que sabía que podríamos ser”, dijo Obama.

“Con los años, Pete usó su voz —y su martillo— para golpear por

los derechos de los trabajadores y los

derechos civiles, la conservación de la paz y el medio ambiente mundial. Y él siempre nos invitó a cantar para recordar de dónde venimos y nos enseñó hacia dónde tenemos que ir”, agregó el presidente.