Además de arte en las banquetas, crean comunidad

La aceptación de la idea de un vecino del Barrio Antiguo ha sido tal, que seis aceras más serán intervenidas con la técnica de trencadis.

Monterrey

La curiosidad de los transeúntes se impone, los colores en la banqueta atraen más y el grupo de personas trabajando y escuchando música jala miradas.

Tras días de trabajo, la idea ha tomado forma, el trabajo de mosaico es un homenaje a la ciudad inspirado en su corrido; allí están los naranjales y los trigales, así como el agua del barrio del Nejayote, en el Barrio Antiguo.

Es la casa de Heriberto García Martínez, el vecino nuevo que hace un par de años compró la casa del Nogal, como los vecinos conocen este inmueble en la calle de Allende, y desde entonces junto con su esposo trabaja en la renovación del espacio.

Aprovechando los trabajos de pintura que el municipio de Monterrey inició en la zona, decidió ir un poco más allá y embellecer la banqueta con la técnica de trencadis, asesorado por la artista Lucero Montes.

Cuenta que todo empezó cuando se mudaron y vio la curiosidad de los vecinos de la zona sobre lo que estaba pasando con el inmueble, y una vez que se mudaron y comenzó la convivencia es que decidió empezar con los pequeños cambios.

“En la casa contigua, pues como ves, está deteriorada y mucho tiempo se usó para poner la basura de los vecinos, aquí la colgaban en el protector de las ventanas y los perros también venían a este espacio y dejaban desechos.

“La primera idea fue intervenir esta casa con algo que le diera identidad a la calle y como vi que mis vecinas son personas muy fervorosas, decidí, con permiso de la dueña de la casa, poner una Virgen de Guadalupe, porque a la Virgencita todo mundo se le cuadra (ríe)”, dice.

El pequeño mural sobre la construcción derruida fue determinante, no hubo más basura e incluso unos vecinos decidieron poner un par de recipientes con agua y comida para los perros de la calle, con un letrero solicitando a la gente no retirarlos.

Para el fotógrafo de profesión, lo más satisfactorio del proyecto, además de la obra que quedará, es conocer a sus vecinos.

“El feng shui dice que tienes que invitar a tu vecino a ver tu territorio para que el vecino se sienta seguro de ti y yo nunca había hecho eso (…) y a partir de allí han cambiado las cosas, hay gente que quiere que hagamos lo mismo en sus banquetas, me invitaron a conocer su casa, nos regalaron material para el mosaico y otra vecina más nos trajo tacos”, dijo.

Liderando el proyecto, Lucero Montes, del grupo Al Mural, quien ha realizando algunas otras intervenciones urbanas con esta misma técnica, en espacios como la plaza del Barrio de la Luz, cuenta que este tipo de actividades ayuda a unificar a un grupo, fortalece relaciones y crea identidades.

El trencadis busca reutilizar los materiales, impedir que vayan a la basura y crear a partir de ellos.

“Otra cosa maravillosa de esta técnica es que dejas de lado la cuestión de si tienes o no experiencia, si sabes o no dibujar o haz hecho un proyecto de este tipo; la gente al final descubre que todos tenemos esta parte creativa sin tener habilidades especificas o dedicarse a la plástica”, dice.

El diseño que actualmente trabajan tendrá como hilo conductor el agua, para hacer los honores al “Nejayote”, este líquido que resultaba de la cocción del maíz para realizar las tortillas, por las que tan conocido era este barrio.

“Esta cuestión de construir entre todos, entre todos llevar materiales; hay tres factores bien importantes en este proyecto, hacer equipo, hacer comunidad, además es como una cuestión mágica ver como todo toma forma y empiezas a platicar, los problemas de día se fugan aquí y es esta situación que quizá vivían nuestros antepasados, cuando salían a la banqueta, en la noche y platicaban con el vecino”, dijo.

El mural quedará terminado hoy, según estimaciones de sus participantes, pero el trabajo no termina allí, pues hay seis banquetas mas por intervenir.

Heriberto y Lucero desearían el apoyo de autoridades o empresas, gente interesada en donar materiales, artistas o ciudadanos que quieran participar en la creación de los mosaicos.

“Si ya la autoridad hace su parte y pinta las casas, los ciudadano también podemos hacer lo que nos toca para embellecer nuestro entorno, incluso podría convertirse en un espacio turístico, si nos quieren ayudar, nosotros encantados”, concluye.