Restauran el Acueducto del Padre Tembleque

Construido en el siglo XVI, en el Estado de México e Hidalgo, está conformado por 64 arcos que tienen una longitud de casi un kilómetro.
La arquería monumental se ubica en la barranca del Papalote.
La arquería monumental se ubica en la barranca del Papalote. (Conaculta)

México

Con un presupuesto de un millón de dólares aportados por la Fundación Embajadores, de Estados Unidos, se empezó a trabajar en la restauración del Acueducto del Padre Tembleque, la magna obra de ingeniería hidráulica más importante de América Latina construida en el siglo XVI, en el Estado de México e Hidalgo.

La arquería monumental en la barranca del Papalote, conformada por 64 arcos y una longitud aproximada de un kilómetro, es recuperada por la Dirección General de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural, del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.

Esta obra se anunció en el 2009, pero fue hasta 2011 que se emprendieron los trabajos debido a que en ese año, antes de que concluyera la anterior administración, se recibió la donación económica de la Unión Americana, detalló Raúl Delgado, luego de presentar los proyectos que se han venido trabajando en la Dirección de Sitios y Monumentos a través del Fondo de Apoyo a Comunidades para la Restauración de Monumentos y Bienes Artísticos (Foremoba).

"Son recursos recibidos a través de filántropos estadunidenses que profesan una religión distinta a la católica, que por supuesto no les interesa apoyar un inmueble religioso, pero sí una obra de ingeniería como ésta, producto de la ingeniería virreinal".

Este acueducto del siglo XVI llevaba agua a comunidades del Estado de México e Hidalgo, y es considerada la obra de ingeniería hidráulica más importante del continente americano en esa época. El fraile Francisco de Tembleque planeó y dirigió los trabajos.

"Los filántropos se interesaron al conocer el proyecto que entró a concurso a escala internacional, para lo cual llenamos una serie de formatos y entregamos una serie de planos para presentarles nuestra estrategia de intervención y nuestras técnicas de restauración", subrayó Delgado.

Optaron por apoyar esta iniciativa, de entre decenas de propuestas que recibieron a escala mundial. "Esto lo concursamos en 2011 y nos entregaron el recurso al término de la administración anterior; sin embargo, nos comprometimos a utilizar ese monto económico, para lo cual se depositó en el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (Fonca) y de ahí lo hemos estado ejerciendo con todo rigor y transparencia, como si se tratara de un recurso federal", apuntó el titular de la Dirección General de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural.

El inicio de una larga recuperación

El millón de dólares aplicados para la restauración del Acueducto del Padre Tembleque, les alcanzó para la recuperación de los cinco arcos centrales, ya que representaban mayor complejidad, debido a que están en la parte más alta del acueducto, y se tiene en contra que por ahí pasa el tren de carga, indicó Raúl Delgado.

"Tuvimos que hacer un andamiaje que, por supuesto, no tocara el monumento. Nuestra aspiración es que vuelva a funcionar". A decir del arquitecto Delgado, el acueducto "es una obra de ingeniería asombrosa, a pesar de que buena parte de ella es subterránea".

Indicó que en estos momentos, el Conaculta trabaja con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y con la Dirección de Bienes Nacionales para proteger al monumento virreinal, ya que lo que se busca es darle una poligonal de protección a la arquería del acueducto.

"Es una obra de nuestros ancestros que nos toca vigilar a todos, por eso la importancia de definir el área a proteger. La propuesta es que sean 10 metros por cada lado del monumento a nivel subterráneo, dado que la parte de la arquería monumental corresponde al gobierno federal".

En el sitio, dijo el experto, hay una estación de ferrocarril, la cual se podría utilizar para montar y crear una zona de interpretación sobre el acueducto, para que quien acuda a visitarlo sepa cuándo y por qué se edificó, cuál fue su función y por qué se debe preservar.

Debido a que el acueducto atraviesa cinco municipios, las autoridades pretenden la protección jurídica del monumento, sin que se pierda la propiedad, pero que sí se garantice la protección urbana.

"Le corresponde definir y cuidar al INAH, sobre todo, en su valor estético y monumental. Tendrá que estar vigilante para que no se levante ninguna construcción, ni se proyecte ningún sembradío".

Se trabaja ya en el plan de manejo, para contar con una declaratoria de protección federal, considerando que es un monumento histórico.

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