Acciones llegaron a masas de Colombia: historiador

Carlos Arturo Reina Rodríguez explicó que el gobierno de esa nación sudamericana temía que se replicara el proceso bélico en su territorio.
El estereotipo de los hombres armados se mantiene, dijo el catedrático.
El estereotipo de los hombres armados se mantiene, dijo el catedrático. (Especial)

Monterrey

Más allá de las fronteras nacionales, el silbido de las balas revolucionarias llegó a tierras latinoamericanas. En Colombia sucedió un caso particular, pues las autoridades reprimieron toda noticia mexicana pues temían que el proceso bélico se replicara en su tierra.

En opinión del historiador colombiano Carlos Arturo Reina Rodríguez la Revolución Mexicana tuvo un impacto cultural en la sociedad colombiana, especialmente hacia la década de los 20 y 30 del siglo pasado.

Incluso, esta percepción fue acentuada con la llegada del cine mexicano, donde se presenta a la mujer y a los hombres siempre con las cananas al pecho y la pistola en la mano.

“Las autoridades (colombianas) hacían ver en la Revolución Mexicana como una cosa de escaramuzas, como algo sin importancia para la mayoría, ante el temor de que se diera un fenómeno similar”, expresó el catedrático de la Universidad Distrital, de Bogotá.

La medida tuvo efecto por algunos años. No fue hasta tiempo después de terminada la revuelta mexicana que los jóvenes estudiantes colombianos empezaron a cuestionarse si en su país podría darse un cambio similar.

Sin embargo el contexto era distinto, opina Reina Rodríguez, pues bajo su percepción en México sí existía un concepto de una “conciencia de país” contrario a Colombia.

Incluso personajes como José Vasconcelos en uno de sus viajes al país sudamericano invitó a los estudiantes a buscar la “revolución”.

“Fue hasta la década de los 30 que algunos jóvenes pensaron en una transformación de carácter cultural; los efectos se vieron más en el plano cultural que en el político”, apuntó el historiador.

Con la influencia del cine dominaron los estereotipos de machismo, la Adelita y un país que vivía de traer la pistola en mano.

Hoy a más de cien años del inicio de la Revolución, todavía se tiene la percepción del México rural.

“Es una imagen muy popular, la gente tiene la idea que el mexicano en el área rural es el tipo que trae dos pistolas, que es el mero macho que golpea y da de patadas”.