Pronto, nueva sede de la Academia de la Lengua

El nuevo espacio ha enfrentado diversos problemas; “llevamos ya dos años y medio con los puros trámites”, dice su actual director, Jaime Labastida.
Se cuenta con un presupuesto de 130 millones de pesos para su construcción.
Se cuenta con un presupuesto de 130 millones de pesos para su construcción. (Octavio Hoyos)

México

En octubre de 2012 se anunció la adquisición de un predio que perteneciera a Miguel Ángel de Quevedo, en la calle de Francisco Sosa, en Coyoacán, para establecer allí la nueva sede de la Academia Mexicana de la Lengua, a llamarse La Casa de la Palabra, y los planes originales hablaban de que se trasladarían al lugar a fines de 2013... pero dos años y medio después, se espera que comience la construcción en el segundo trimestre del presente año.

Si bien como funcionario del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), Jaime Labastida se había enfrentado a la burocracia, nada que ver con todo lo que se ha tenido que realizar para poner en regla toda la documentación requerida para iniciar los trabajos de edificación de la nueva sede: "nos acercamos infinitamente a la solución del problema, cada vez estamos más cerca, pero no la alcanzamos y llevamos ya dos años y medio con los puros trámites", explica el actual director de la Academia Mexicana de la Lengua (AML).

"Hemos logrado la aprobación por parte de los vecinos. Tuvimos tres reuniones con ellos, las tres fueron positivas y, al final, para satisfacción nuestra, aceptaron darnos la bienvenida como nuevos vecinos de Coyoacán, lo cual quedó asentado en un acta notarial. Tenemos la buena voluntad de los vecinos, pero esto no basta.

"Además tenemos la aprobación del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), pues no sabíamos a quién le pertenecía la responsabilidad de darnos la autorización si a antropología o a bellas artes. Lo solucionamos pidiéndola a las dos instituciones y respetamos el entorno arquitectónico, el valor histórico, los materiales... todo eso está resuelto."

Tampoco eso fue suficiente, relata Jaime Labastida: los vecinos y dependencias de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda (Seduvi) pidieron que se respetara el entorno ecológico, el "arborétum de don Miguel Ángel de Quevedo", para lo cual se encargó al Instituto de Biología de la UNAM una clasificación "individuo arbóreo por individuo arbóreo" a fin de determinar la especie, la familia, el estado en que se encuentra, si se puede retirar o cambiar de lugar, si es una especie endémica del Valle o no lo es.

Cerca del fin

Entre uno y otro documento, entre pagos por distintos lados, en la Academia Mexicana de la Lengua se encuentra una pila de documentos que supera ya un metro de altura, lo que no deja de ser una imagen muy clara de todo lo que han tenido que superar para responder a todos los requerimientos, y parece que falta muy poco para comenzar los trabajos de construcción.

Para ello, recuerda el director de la AML, Jaime Labastida, también realizaron un estudio de impacto ambiental y otro sobre el impacto de los mantos freáticos..

El cambio en el uso de suelo se le solicitó al jefe de Gobierno, pero al exceder el número de metros cuadrados, se tuvo que mandar el trámite a la Asamblea Legislativa.

"Tampoco se termina aquí el asunto: contamos con el recurso para la construcción, pero está condicionado a que dispongamos de los permisos y, segundo, a que lo ejerzamos en este año. Vamos a tener nueve meses, de abril a diciembre, para construir la sede de la academia", concluye Jaime Labastida, quien casi como colofón de todos los trámites trae a cuento a una frase de su notario, quien lo felicitó porque se había avanzado con "mucha rapidez".

Una arquitectura mexicana

Una vez se tenga la aprobación por el pleno del dictamen de la comisión, el siguiente paso sería acudir a la delegación para que les otorgue lo que antes se llamaba licencia de construcción y ahora se denomina manifestación de construcción.

La Casa de la Palabra cuenta con un presupuesto de 130 millones de pesos para la construcción de la nueva sede de la Academia, cuyo diseño arquitectónico estuvo a cargo del despacho Artigas Arquitectos, el cual apuesta por materiales como la cantera, piedras de la zona... todos mexicanos, especificó el presidente de la AML.

Hasta el momento ya se derrumbó la casa antigua, se levantó la barda perimetral, para albergar una biblioteca —para 200 mil ejemplares—, oficinas, un salón de usos múltiples y uno de prensa, además de espacios para cada de las comisiones que conforman a la Academia Mexicana de la Lengua, un museo que habíamos pensado interactivo, que se transformó para no afectar la vialidad de la zona.