Acabó el cuarto Foro Iberoamericano de la Lengua Española

Concluyeron los trabajos con disertaciones sobre la presencia del Quijote en América.
La mesa de cierre de la reunión sobre el idioma.
La mesa de cierre de la reunión sobre el idioma. (Especial)

Zacatecas

Fernando Macotela, director de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería; Óscar Jiménez, director de la Biblioteca Central de Durango, y Manuel del Bosque, coordinador editorial del Museo Iconográfico del Quijote, fueron los encargados de cerrar las actividades del cuarto Foro Iberoamericano de la Lengua Española al "rastrear" los caminos que El Quijote tomó en tierras americanas.

A ellos les antecedieron tres días de disertaciones de una veintena de en torno de lo que Macotela denominó como "una novela hablada", quien además evocó sendos acercamientos a la obra cervantina en diferente tiempo.

Otro ejemplo de la vigencia de la obra, según Macotela, fue la reciente aparición de una versión de ella "puesta en castellano actual íntegra y fielmente" por Andrés Trapiello. El libro tiene un prólogo de Mario Vargas Llosa, donde mira un Quijote "rejuvenecido y actualizado".

El mismo Trapiello destaca en su prólogo uno de los temas debatidos en esta actividad: "¿Hablamos aún la lengua de Cervantes?". "Sí y no", contesta: "En estos cuatro siglos el idioma español, siempre vivo, se ha movido, y ese ha sido precisamente uno de los escollos de mi trabajo: enfrentarme al deslizamiento de significado de no pocas palabras, tiempos verbales y giros".

La intervención de Óscar Jiménez destacó el texto cervantino desde la promoción de la lectura, la investigación y la difusión. Recordó las diferentes ediciones, versiones y colecciones que del libro cervantino tenemos, desde el lejano 1616, en tierras americanas. Se sabe que los primeros ejemplares (262) de la edición príncipe arribaron al puerto de San Juan de Ulúa meses después de haber salido de la imprenta peninsular. Es conocido que los pasajeros de esa embarcación se reunían a bordo a leer el libro.

Pero no hay dato alguno de la existencia de ninguno de esos ejemplares a la fecha, aunque se sabe que en el mundo existen tan solo 26.

Jiménez también recordó el dicho de Octavio Paz de que en la biblioteca de Sor Juana "no faltaría El Quijote", y las dificultades para las nuevas ediciones en un ambiente en el que estaba prácticamente prohibida la publicación de obras de ficción. Las ediciones quijotescas que seguirían serían las de Blanquet (1853) y Cumplido (1842 y 1895), y después incluso El Quijote sería recuperado por José Guadalupe Posada.

El recorrido de Jiménez concluyó recordando las escenificaciones de los entremeses cervantinos, en la ciudad de Guanajuato, a partir de la segunda mitad del siglo XX, y que fueron el antecedente del Festival Internacional Cervantino.

En la mesa dedicada al barroco a través de los medios de comunicación, Jánea Estrada, editora del suplemento cultural La Gualdra, ponderó la importancia que tienen los medios de comunicación para fomentar "el amor por la literatura en una época como la nuestra". Cuestionó: "¿Cómo hacer entonces para que la gente se acerque a la lectura? ¿Cómo hacer para que la gente lea El Quijote? ¿De quién es la responsabilidad de tener un país que no lee? ¿A quién le conviene que los mexicanos no lean? Las respuestas pueden ser encontradas en El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. Los invito a leerlo".