La AEM requiere 10 veces más presupuesto: José Hernández

El astronauta opina que México progresa muy despacio en la tecnología espacial y que debe integrarse a ese desarrollo “de manera más decidida”
El autor del libro "El cosechador de estrellas" se dedica a dar asesorías y pláticas.
El autor del libro "El cosechador de estrellas" se dedica a dar asesorías y pláticas. (Juan Carlos Bautista)

México

José Hernández Moreno, astronauta de la NASA de origen mexicano, comentó en entrevista que en la Agencia Espacial Mexicana (AEM) “lamentablemente, el presupuesto modesto impide que todos los proyectos trazados, como el diseño de satélites esenciales para la comunicación, se desarrollen en el corto plazo”.

Hernández, famoso por haber pasado de ser un recolector en California a ingeniero de la agencia espacial de EU, opinó que “México va progresando, aunque demasiado despacio en inversión en tecnología.

“No tienen el presupuesto para diseñar, construir y lanzar un satélite de comunicación útil para el país, capaz de monitorear la Tierra con diferentes cámaras y sensores. Hasta ahora la aportación oscila 100 millones de pesos, pero se requiere de una inversión 10 veces mayor”, detalló

Asesoría en México

Hernández se retiró de la NASA en 2012 y ahora tiene un negocio en California en el que ofrece asesoría a instancias como la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) en temas aeroespaciales.

En concreto, el astronauta ayuda en el proyecto Mexsat, porque el país “debe integrarse al mundo de la tecnología espacial de manera más decidida”.

El astronauta dijo que ese proyecto se concretará en 2015, con el lanzamiento de los dos últimos satélites, de tres programados.

“Se lanzó ya el Bicentenario; dentro de poco se hará con el Centenario en abril o mayo de 2015, y el Morelos 3 en el transcurso de ese mismo año.

“Son satélites de comunicación que ayudarán a robustecerán las redes de las instancias de seguridad nacional, llevando señales a zonas marginales, rurales, para proteger a la población en casos de desastres naturales y mejorar la conectividad fija y móvil en comunidades marginadas y de difícil acceso”, detalló el astronauta.

El proyecto, dijo, tiene un presupuesto superior a los 13 mil 390 millones de pesos y sustituirá las deterioradas unidades satelitales Solidaridad 1, que dejó de funcionar hace 14 años, y Solidaridad 2, que opera en una órbita inclinada por la falta de combustible y, por tanto, sufre una degradación en el servicio de telecomunicaciones.

Hernández considera que también es necesario estimular y crear condiciones favorables para que el sector privado se anime a participar en la exploración espacial.

“Es preciso fortalecer la AEM y crear empresas nacionales, para evitar que el país siga siendo maquilador por su mano de obra barata. Hay que tener empresarios, animar a los investigadores a que maduren esa tecnología, que inicien sus propias empresas para comercializar sus ideas y que sus productos se puedan exportar”, aseguró.

De manera paralela, agregó, se deben de incrementar los apoyos a los estudiantes del área de ciencia y tecnología, porque la falta de apoyo sigue causando fuga de cerebros.

“Se reciben en el país en una carrera y luego no encuentran posibilidades de desarrollo ni oportunidades, de ahí la importancia de estimular al sector privado para que no se tengan que ir nuestros talentos al extranjero para ejercer su carrera”, recalcó.

Cosechador de estrellas

El autor de El cosechador de estrellas, además de contar con su negocio de asesoría se dedica a dar pláticas para estimular a los jóvenes a cumplir sus sueños.

“Me encontraba limpiando con azadón una fila de remolacha en un campo de cultivo y escuché en la radio que Franklin Chang-Díaz, de origen costarricense, había sido seleccionado como astronauta... Ese fue el momento dije: ‘quiero viajar al espacio’”, recordó.

Luego de varias peripecias y de que la NASA lo rechazara 11 veces, logró ser seleccionado después de 12 años persistiendo e incrementando su preparación, pues además de ser ingeniero con doctorado, es instructor de buceo, piloto aviador y habla ruso.

Cuando cumplió su objetivo, “como ingeniero de vuelo, era el encargado de monitorear durante todos los paneles y pantallas. Al concluir esa labor me apresuré hacia la ventana, pude ver un mundo sin fronteras. Identifiqué el continente, pero jamás donde empezaba y terminaba Estados Unidos, tampoco México. Llegué a la conclusión de que allá abajo somos uno, no hay fronteras, son un invento del humano”, concluyó.

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Sarah Brightman, el octavo pasajero

La cantante británica Sarah Brightman viajará a la Estación Espacial Internacional (EEI) en septiembre de 2015, convirtiéndose en el octavo pasajero que va como turista a ese complejo en órbita, anunció ayer Oleg Ostápenko, jefe de la agencia espacial rusa Roscosmos.

“A principios del próximo año Brightman comenzará la instrucción de vuelo”, dijo Ostápenko en rueda de prensa.

En principio, los entrenamientos se prolongarán durante seis meses y le obligarán a vivir de manera permanente en el Centro de Entrenamiento de Cosmonautas Yuri Gagarin, en las afueras de Moscú, por lo que tendrá que hacer una pausa en su carrera musical.

Brightman irá a bordo de una nave Soyuz desde el cosmódromo de Baikonur acompañada de dos cosmonautas —el ruso Serguéi Volkov y el danés Andreas Mogensen— y permanecerá en la plataforma orbital durante 10 días.

Cuando vuele tendrá ya 55 años, por lo que Brightman también se puede convertir en una de las personas de mayor edad en viajar al espacio exterior.

La propia artista confirmó que Roscosmos le notificó que había superado las pruebas médicas y físicas.

EFE/Moscú

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