El maestro y alumno del FCE

El Fondo de Cultura no solo ha nutrido de textos a generaciones, también ha formado a destacados editores. Uno de ellos es Martí Soler, quien festeja junto con la editorial sus 80 años de vida.
Ha trabajado en el FCE, Siglo XXI y El Colegio de México.
Martí Soler ingresó al Fondo de Cultura Económica cuando tenía 25 años. (Jesús Quintanar)

Ciudad de México

Martí Soler Viñas tenía 25 años cuando entró a trabajar por primera vez al Fondo de Cultura Económica. A sus 80, vive un segundo periodo en la editorial nacida el mismo año que él.

Con acento catalán y tono amable responde el teléfono a MILENIO Digital desde su oficina de paredes transparentes ubicada en una esquina en la planta baja de la biblioteca del FCE, en su casa matriz. El poeta y editor recuerda que en el lejano 1959 fue al Fondo por una vacante en el área de comunicación, aunque realmente quería ser editor.

"Lo recordaré siempre", dice, "(ingresar al Fondo) significó todo, porque aparte de una editorial era una escuela de edición con toda la gente que trabajaba ahí. A partir de ahí me hice editor".

Su trayectoria en el FCE se divide en dos periodos, de 1959 a 1966 y del 2000 a la fecha. Pasó de editor a gerente, fue aplaudido por su selección de 70 títulos para el 70 aniversario de la editorial y regañado por Consuelo Sáizar porque la fabricación de un papel especial no salió como ella quería.

"Lo más difícil quizá sea el paso de ser un simple editor a ser gerente", comenta, "lo más fácil, enfrentarme a la lectura de los libros que van a publicarse, corregir el original, corregir pruebas".

Desde su fundación, el 3 de septiembre de 1934, hasta la actualidad, el Fondo de Cultura Económica ha sido considerado la editorial de México e Iberoamérica y universidad de la edición.

Inició con apoyo del gobierno como un fideicomiso que pretendía fortalecer e impulsar los estudios económicos a través de la publicación de textos especializados en español. Pero pronto trascendió ese objetivo y se extendió a otras áreas del conocimiento.

Su creador, Daniel Cosío Villegas, logró en 13 años pasar de la publicación de la revista "El Trimestre Económico" a la edición de 342 títulos de Economía, Política e Historia, entre otras materias. Además sumó a las traducciones iniciales la publicación de obras en español.

Su sucesor, Arnaldo Orfila Reynal, dio un gran impulso a la institución, en 17 años editó 891 nuevos títulos y creó siete colecciones, además de que inició la expansión al extranjero con las primeras tres filiales en Argentina, Chile y España.

José Luis Martínez, director de 1977 a 1982, presentó las Normas Editoriales del FCE que siguen vigentes.

"El Fondo ha seguido siempre una trayectoria muy derecha y bastante amplia, siempre ha habido gente capaz que ha seleccionado los buenos títulos", dice Soler, quien actualmente coordina las actividades del 80 aniversario y los centenarios de Octavio Paz, Efraín Huerta y José Revueltas.

De las obras que ha trabajado para el Fondo, recuerda especialmente el Códice Borgia, "esa obra es monumental, es impresionante y realmente colaborar en la publicación fue maravilloso". Y de modo personal su libro de poemas "Variaciones de voz y cuerpo", publicado este año.

El FCE ha nutrido a generaciones enteras de textos de distintas ramas del conocimiento, resguarda la obra de escritores como Octavio Paz, Rosario Castellanos y Juan Rulfo, y ha formado a editores que después crearon otras editoriales, como Siglo XXI y Joaquín Mortiz.

Tras 14 direcciones, incluyendo la que actualmente encabeza José Carreño Carlón, cuenta con un catálogo de más de 10 mil títulos, 25 librerías en el país y nueve filiales en el extranjero, siete en América Latina, una en Estados Unidos y otra en España; este mismo año abrirá la décima.

"Por lo tanto no solo es el aporte de los títulos que se publican, sino también la posibilidad de que lleguen a más gente esos títulos", dice Soler.

Los momentos críticos no le son ajenos al FCE, y derivan de su relación con el gobierno.

Quizá el peor fue en 1965, cuando luego de la publicación de "Los hijos de Sánchez", de Oscar Lewis, el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz forzó la salida de Orfila y lo suplió con Salvador Azuela.

"No le gustaron algunos títulos a determinada gente y presionaron para que se obligara a Arnaldo Orfila Reynal a dejar el Fondo, y en ese momento no solo él sino muchos empleados fueron liquidados", relata Soler, quien en esa época cerró su primer periodo en la editorial. Volvió en el año 2000, por invitación de la entonces directora, Consuelo Sáizar.

El futuro del FCE, considera Soler, es "primero conservar y luego avanzar". Esto implica, entre otras cosas, incursionar en el libro digital, el cual no debe ser visto como una amenaza.

"El libro digital, tal como lo llamamos, sigue siendo un libro, por lo tanto las editoriales siguen trabajando para hacerlo, ya sea en las dos vertientes, en la edición en papel y en la digital, o simplemente hacerlo digital, e incluye eso algunas apps que se están elaborando", dice Soler.

"Lo que hace el Fondo hoy es mostrar al mundo que a lo largo de sus 80 años ha publicado obras que siguen siendo muy importantes para el público lector, y con eso demostrarles que va a seguir adelante con la publicación de nuevos títulos que ayuden a la comprensión del presente y a la posibilidad del futuro".

Sobre el FCE

- Se constituyó en 1934 como fideicomiso, en 1984 cambió su personalidad jurídica a empresa de participación estatal mayoritaria y, finalmente, en 1992 se convirtió en organismo público descentralizado.

- La casa matriz ha tenido tres sedes: Río Panuco 67, Avenida Universidad esquina con Parroquia y la carretera Picacho-Ajusco 227.

- Martí Soler considera entre las grandes obras editadas por el FCE, "El Capital", de Carlos Marx; "Erasmo y España", de Marcel Bataillon; "Los libros del conquistador", de Leonard Irving; y "Economía y sociedad", de Max Weber.