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Domingo , 21.10.2018 / 23:18 Hoy

1985: una historia de patrimonio perdido y rescatado

La destrucción alcanzó aproximadamente a 400 edificios, incluidos el emblemático Hotel Regis, el Centro Médico, el Multifamiliar Juárez y el edificio Nuevo León de Tlalelolco.

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La Ciudad de los Palacios quedó prácticamente devastada por el terremoto de las 7:19 horas del 19 de septiembre de 1985, con una intensidad de 8.1 grados en la escala de Richter y una duración de 90 segundos. El rostro de la ciudad más grande del mundo se transformó en ruinas y en un gran cementerio; según cifras de las organizaciones de damnificados, murieron más de 35 mil personas.

Frente a la magnitud de la desgracia y ante el pasmo y la ausencia de las autoridades, la ciudadanía se lanzó con sus propias manos a excavar entre toneladas de edificios derrumbados con la esperanza de encontrar a alguien con vida. Fue así que los propios ciudadanos fueron capaces de rescatar a más de 4 mil personas, entre ellos niños recién nacidos del Hospital Juárez.

La destrucción alcanzó aproximadamente a 400 edificios, incluidos el emblemático Hotel Regis, el Centro Médico, el Multifamiliar Juárez y el edificio Nuevo León de Tlalelolco. Alrededor de 700 inmuebles más quedaron a punto de colapsarse y también se registraron gandes pérdidas de patrimonio artístico.

Cerca de 100 murales, de los 500 revisados, se vieron afectados, por lo que se implementó un programa de rescate urgente, dice al restaurador Alejandro Morfín, del Centro Nacional de Conservación de Obras Artísticas (CNCOA), hoy Centro de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble (Cencropam).

El informe levantado por la institución reportaba un gran deterioro en la pintura mural de la gran urbe: frescos, acrílicos, mosaicos y encáusticas, todos afectados por fisuras, grietas y cuarteaduras.

La doctora Leticia López Orozco, del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM, indica que el caso más emblemático de pérdida arquitectónica y artística fue el Centro Habitacional Juárez, que se vino abajo con todo y los altos relieves del artista Carlos Mérida. El multifamiliar también perdió los murales de Xavier Guerrero, que estaban en lo que fue el Centro de Convivencia Social, detalla la experta, quien es una de las más reconocidas investigadoras en el estudio del muralismo en México.

Otra de las enormes pérdidas fueron los murales que Juan O'Gorman realizó con mosaicos de colores en la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas, por invitación del arquitecto Carlos Lazo.

Patrimonio recuperado

La orden era recorrer los sitios que resguardaban patrimonio artístico, con el fin de hacer un recuento de los daños. Fue así como los expertos llegaron al Mercado Abelardo L. Rodríguez, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, señala la doctora López Orozco. Ahí los pisos quedaron levantados, las escaleras caídas y sus murales con más de más de mil 300 metros cuadrados al fresco y 157 a temple, muy afectados.

"En ese lugar estaba la obra de 10 artistas dirigidos en los años 30 por Diego Rivera: Pablo O'Higgins, Ramón Alba, Antonio Pujol, Isamu Noguchi (considerado uno de los grandes escultores abstractos del mundo), Pedro Rendón, Marion y Grace Greenwood, Miguel Tzab, Ángel Bracho y Rául Gamboa", detalla.
Por suerte, la obra mural en ese mercado se pudo rescatar, relata la investigadora, quien digitalizó esta riqueza mural en colaboración con la Dirección de Cómputo y Tecnologías de la Comunicación de la UNAM.

Murales trasladados

En la tarea de rescate de la obra mural afectada, destacó la participación de los expertos a cargo de Eliseo Mijangos, quien encabezó los trabajos de salvamento del mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central, pintado por Diego Rivera en el Hotel del Prado, inmueble que quedó en muy malas condiciones.

El mural se salvó porque estaba en un enorme bastidor y en medio de dos enorme columnas, prácticamente no le pasó nada. Dada su trascendencia se pensó en trasladarlo a una nueva sede, en los terrenos de lo que había sido el Hotel Regis, que se había derrumbado.

Como esos casos hubo muchos en la Ciudad de México, pero con la intervención de los especialistas se pudieron desprender y trasladar. Uno de ellos fue el mural Alegoría de la producción, de Fermín Revueltas, que estaba en el Banco Nacional Hipotecario, en la Glorieta de Colón: "Fue rescatado y vendido por el banco, ahora está en el Parque Fundidora, en Monterrey, espléndidamente restaurado".

De igual forma, fueron rescatadas las obras murales de Luis Nishizawa, David Alfaro Siqueiros y Francisco Zúñiga en el Centro Médico, y a pesar de que el hospital estaba ya colapsado, los restauradores expusieron su vida, con tal de salvar el invaluable patrimonio.

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