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Estado no aplica la ley contra bolsas de plástico

El Congreso local aprobó una reforma a la Ley Ambiental que contempla la restricción del uso de empaques hechos con polietileno, pero el Gobierno no ha reglamentado su aplicación.
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En Nuevo León ya existe una ley que prohíbe la venta, dádiva y utilización de bolsas de plástico y sus derivados en tiendas y supermercados, sin embargo, es letra muerta.

El Congreso local aprobó una reforma a la Ley Ambiental, la cual fue publicada el 26 de enero de este año en el Periódico Oficial del Estado, y contempla la restricción del uso de empaques hechos con polietileno y cualquiera de sus derivados, pero hasta el momento el Gobierno de Nuevo León no ha reglamentado su aplicación.

El artículo 168 bis de dicha ley cita que “se restringe la venta, dádiva y uso de bolsas en supermercados, tiendas de autoservicio, farmacias, tiendas de conveniencia, mercados y demás similares elaboradas con polietileno de baja densidad, polietileno lineal, polietileno de alta densidad, polipropileno, polímero de plástico y cualquier otro de sus derivados”.

Asimismo, el artículo 168 bis I señala que las sanciones por infringir la normativa oscilarán entre 120 mil 900 pesos a un millón 612 mil pesos.

“En caso de reincidencia, el monto de la multa podrá ser hasta por dos veces del monto originalmente impuesto, sin exceder del doble del máximo permitido.

“Procederá la clausura definitiva del establecimiento, en caso de cometer la misma infracción por tercera ocasión”, agrega.

Los artículos transitorios de la ley aclaran que es deber del Gobierno del Estado elaborar las normas, programas y planes de manejo para su aplicación, para lo que tienen un plazo no mayor a un año.

No obstante, uno de los aspectos que inquietan a algunos activistas en materia ecológica es el hecho de que se prevé exentar de las restricciones establecidas a las bolsas producidas que tengan un 30 por ciento mínimo de material reciclado, o bien, cuya fabricación haya sido con materiales y procesos tecnológicos que permitan su degradación de manera rápida.

En ese sentido, la consultoría Tierra Prima, especialista en sostenibilidad, advierte que no existe un mecanismo para corroborar plenamente que estos empaques cuenten con tales características.

“Quedó redactado de cierta manera que se presta mucho a la confusión porque habla de porcentajes de plástico reciclado, pero es muy difícil fiscalizarse, ver cada bolsa y hacer pruebas. Al final, aunque sea reciclado, termina en las calles y termina en el mar, se convierte en microplásticos; al desecharla, de nada sirve que sea de ese material”, apunta Perla Martínez, fundadora de la empresa verde.

Mientras tanto, ciudadanos y agrupaciones han iniciado sus propios proyectos en busca del cuidado del medio ambiente, al margen de la inaplicación de esta reforma a la ley.



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