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Entrelaza amor y violencia con las huellas del pasado

La escritora Susana Corcuera reveló que la parte fundamental de la novela Como si no existieras (Suma de Letras) surgió de “la sensación que a veces tengo de que en gran medida inventamos a los demás”.
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Colutla es el lugar en que Catalina desenvuelve sus recuerdos de la infancia, donde aguarda a su marido Antonio, conversa con su hermana Eugenia, que llega del extranjero, educa a su hija Ana y se estremece ante huellas del pasado que trastocan su existencia. Un antropólogo, hijo de un novelista policiaco, llega a Santa Úrsula, cerca de Colutla, a estudiar sus leyendas. Observa a Catalina; le provoca ciertas emociones. El presente de un ingenio azucarero llevado por la familia en Como si no existieras (Suma de Letras), novela de Susana Corcuera, una trama en apariencia sencilla con temas como el amor y la violencia, con cierta pócima de mitos, de leyendas que se impregnan en el relato, que circunscriben una trama aparte hasta consolidarse en su envoltura. De esta obra, la autora comenta en entrevista.

¿De dónde nace "Como si no existieras"?

Siempre me han intrigado las personas que parecen vivir en un mundo propio. Puedes tener una muy buena relación con ellas, pero nunca vas a saber qué piensan realmente, qué las lastima o las hace felices. La parte fundamental de la novela surgió de la sensación que a veces tengo de que en gran medida inventamos a los demás. La otra parte está relacionada con el prejuicio de que la vida en las ciudades es más intensa que en el campo. Es cierto que en los pueblos pequeños el tiempo transcurre a su manera, sin prisa, pero esto no significa que se viva con menos intensidad. Catalina, la protagonista, es tan inasible como las personas a las que me refiero antes y el lugar donde trabaja Joaquín es una de esas rancherías en donde parece que nada sucede y sucede todo.

¿Qué posibilidades te dio Colutla como el centro de esta trama?

Colutla y sus alrededores están basados en lugares que conozco bien desde niña. Siempre me han gustado las novelas o cuentos con una buena ambientación, libros en los que sientes que vives mientras los estás leyendo y luego se quedan contigo. Como escritora, esta es una de mis metas y estar conectado con un lugar que te sirve para armar la historia, ayuda muchísimo. Conocer el nombre y las características de muchas de las plantas y de los animales de la región, los olores y el clima, facilita la creación de atmósferas. No es lo mismo un árbol que un guamúchil, o un bicho que una chinche hocicona.

¿Cómo trabajaste los personajes cada uno en su nivel? ¿Cómo también les diste ese papel a los villanos de conocerlos a fondo desde lo que se menciona con los ojos de otros personajes?

El trabajo de los personajes fue especialmente difícil porque Catalina tendía a quedarse en la sombra, a pasar lo más desapercibida posible, mientras que su padre y el Treinta me empujaban para que la historia girara alrededor de ellos. Lo que hice fue tratar de darles a cada uno el espacio preciso para el argumento de la novela. Trabajar con Catalina fue un reto, sobre todo en cuanto a la voz. Con este libro me di cuenta de que me es mucho más fácil escribir en voz de hombre. Los villanos –supongo que te refieres al padre de Catalina y al Treinta– se dibujaban casi por sí mismos. El primero representa para mí lo peor del ser humano: el servilismo con los fuertes y la agresividad con los débiles. El Treinta es más puro en sus acciones, por decirlo de alguna manera. Escribir sobre él era un respiro, era como si me dictara su guión.

¿Qué implica el que podamos conocer a un personaje con toda esa carga interna que lleva como lo es Catalina, que huye del pasado, que lo recrea, junto con Eugenia?

Para mí lo interesante de personajes como Catalina es que nos confrontan con el hecho de lo solos que estamos en realidad, de lo difícil que es conocerse incluso a sí mismo. Los recuerdos son poco confiables, porque muchas veces los manipulamos antes de guardarlos en la memoria. Pero ¿es posible vivir toda la vida negando lo que nos molesta o lastima? ¿Moldeando los sucesos del pasado a nuestra conveniencia? Eugenia decide enfrentarlos para después construirse una vida que la haga feliz. A Catalina le cuesta… fue más difícil acompañarla en el proceso.

¿Cómo enfocaste la violencia en las distintas escalas, desde la interna como en el caso de Catalina y Eugenia por parte del padre, y desde luego la social que llega a Colutla?

Lo que más me importaba al tratar el tema de la violencia en cualquier aspecto era no caer ni en el drama ni en la estridencia. Por eso no hay descripciones detalladas, prefiero que el lector imagine las escenas a partir de ciertos trazos. En el caso de Catalina y de Eugenia, no quería que su historia fuera la de dos víctimas, sino de mujeres con un pasado complejo. En cuanto a la violencia social toqué el tema porque escribí la obra desde un lugar y un momento histórico violento y quise plasmarlo, no para hacer del libro una novela que girara en torno a lo que México está viviendo, sino como un telón de fondo.

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