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Sábado , 20.10.2018 / 00:25 Hoy

Reducen el estómago del hombre más obeso del mundo

El paciente está estable tras someterse a una operación de ‘bypass’ gástrico; ahora solo puede comer el equivalente a una capacidad de 50 mililitros, lo que cabe en dos caballitos de tequila.

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Salió del cuarto 307 contento, mandando saludos a la banda y hasta bromista de bajarse del elevador ante el exceso de peso para cerrar las puertas, pero será el viernes, a más tardar el sábado, cuando se determine si Juan Pedro Franco, el hombres más obeso del mundo, está fuera de peligro tras someterse a un bypass gástrico que redujo a 50 mililitros su estómago, con lo que se espera alcanzará su peso ideal, de 150 a 100 kilos, en un lapso de año y medio.

Luego de más de una hora de intervención, José Antonio Castañeda, cirujano bariatra del Hospital Jardines de Guadalupe, explicó que, aunque no hubo complicación quirúrgica, se trasladó a Franco a una unidad de cuidados intensivos porque “hay que recordar que es un paciente grave y se puede presentar cualquier eventualidad”.

BAJO VIGILANCIA

El cirujano explicó que el paciente tiene “complicaciones derivadas de la misma obesidad”, por lo que revisan que no sufra eventos cardiovasculares (infarto o embolia cerebral y pulmonar).

También revisan que no haya “complicaciones derivadas del procedimiento quirúrgico, algún sangrado, alguna fuga que se pueden desencadenar en cualquier momento; de ahí la importancia que esté 72 horas en observación en una unidad de cuidados intensivos”, precisó.

Cuando salió de Aguascalientes, su tierra natal, el 15 de noviembre de 2016 rumbo a la unidad médica de Zapopan, Jalisco, Franco pesaba 595 kilos y después de someterse a una dieta estricta para controlar diabetes, hipertensión y Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), se le realizó una manga gástrica en mayo de 2017, con lo que le redujeron 80 por ciento de estómago y ahora pesa 366 kilogramos.

Con el bypass gástrico la capacidad de dicho órgano quedó reducida a una ingesta equivalente de dos onzas, lo que ingiere un bebé, o bien, lo que cabe en dos caballitos de tequila.

“Su estómago tenía 250 mililitros de capacidad ahora va tener 50 mililitros de capacidad gástrica, redujimos aún más el tamaño”, refirió el cirujano.

Un aspecto particular en la operación es que Juan Pedro tiene siete metros de intestino delgado, dos metros más que la generalidad, por ello se procedió a inhabilitar tres cuartas partes del mismo.

“Se habilitaron aproximadamente dos metros para absorción de nutrientes y alrededor de cinco metros fueron inhabilitados para que no los absorba, con esto la baja de peso será más acelerada”, dijo el especialista.

Juan Pedro Franco —que ya se hizo famoso en redes sociales— comentó que ha recibido propuestas de noviazgo de “chamaconas”.

Si todo marcha bien, Franco se someterá a una dieta estricta en la que ingerirá líquidos, en primera instancia, porciones similares a las que consume a diario un bebé.

En la sala de espera sus padres, María de Jesús y Herminio, se encontraban nerviosos, pero confiaban en el equipo multidisciplinario que ha controlado la ansiedad por comer que tiene su hijo. Por primera vez en años, ha movilizado sus brazos con bicicleta y permitiéndole dar sus primeros 18 pasos seguidos sin cansarse.

LA REHABILITACIÓN

Con esta cirugía, la última que le practicarán, se espera que comience su proceso de rehabilitación, pero será lento, como comentaron los médicos, debido a que el paciente que obtuvo su certificado de ser el hombre vivo más obeso del mundo sufrió un accidente que lo postró de joven y tiene linfodemas (tumoraciones causadas por acumulación anormal de líquido) en ambas piernas, lo que le impide cerrar esas extremidades.

El trabajo bariátrico culminó por parte de la unidad médica privada y el retiro del exceso de piel correrá a cargo de la familia, un proceso que puede demorar hasta dos años, por lo que de inmediato no podrá realizar una vida normal.

Antes de ingresar a quirófano, Juan Pedro se mostró optimista. “Me siento muy contento, motivado por todo lo que estamos viviendo y feliz. Tendré una vida y estoy acompañado de mis padres y, pues, para adelante. Siempre encomendado a Dios”, señaló.

Incluso comentó que su fama ha sido tal que en el hospital ha habido personas que se han dado a la tarea de hacerse pasar por sus familiares solo para conocerlo.

También ha recibido agresiones por medio de las redes sociales. “Me dicen: ‘sigan ayudando a ese cerdo para que siga tragando’, pero yo los ignoro, porque me siento bien, de hecho, para calmar mi ansiedad por comer, que es lo más fuerte que me ha pasado, me dedico a hacer pequeñas bufandas y alegrías, que también contribuyen a la economía familiar”.

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