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Viernes , 14.12.2018 / 19:20 Hoy

PANKS, tías ejecutivas

Son mujeres profesionistas que esperan más para tener hijos, por lo que se dedican a consentir a sus sobrinos y gastan mucho dinero en ellos.
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Desde hace mucho tiempo, las familias en México y en todo el planeta, dejaron de estar circunscritas a aquellas conformadas por un padre, una madre, dos hijos y hasta un perro juguetón. Actualmente, parejas heterosexuales y homosexuales DINKS (Double Income, No Kids -salario doble, sin hijos-), abuelos y nietos, madres y padres solteros, madrastras e hijastros y hasta roomies han mostrado su propia versión de parentela.

Entre estas relaciones diversas, hay una que destaca por su huella emocional, psicológica y económica: las tías profesionales, que por decisión o por circunstancia no son madres, pero han encontrado una forma de disfrutar lo más parecido a la maternidad, sin descuidar su desarrollo profesional.

Las llaman PANKS (Professional Aunts, No Kids –Tías Profesionales sin Hijos–) y tendrían que ser reconocidas, además de por su cariño y apoyo incondicional, por su poder y perseverancia para tumbar prejuicios y etiquetas; por trascender esas ideas arcaicas que el escritor y editor español, Javier Marías, describe con un tino sorprendente: “Cuando yo era niño, había cierta conmiseración hacia las mujeres sin hijos. A las que estaban casadas y carecían de ellos se las miraba con abierta lástima, y aún se oían frases como ‘Dios no ha querido bendecirlas con esa alegría’, o ‘Pobrecilla, mira que lo ha intentado y no hay manera’...” (El País Semanal, 09/01/2017).

Ahora, un número creciente de sobrinas y sobrinos disfrutan de tías más divertidas, más conectadas y mucho más felices. Ellas representan una de las piezas primordiales del rompecabezas familiar, aunque su particular valía no termine de ser reconocida. “Las tías sin hijos somos las mujeres más subestimadas”, dice Melanie Notkin, orgullosa PANK (ella acuñó el término en 2008) y fundadora del sitio SavvyAuntie, una marca de estilo de vida dedicada a este tipo de tías y a todas las tías abuelas, madrinas y mujeres que aman a los niños.

“Mucha gente dice que no se conoce el amor hasta que se tiene un hijo, pero a pesar de no ser madre, yo sí conozco el amor y mi sobrino me considera parte esencial de su familia”, dice Notkin.

“Lo que siento por mi sobrino es un amor que nunca creí experimentar”, dice Icela Núñez, una activa periodista mexicana. La de ella no es una relación de medio tiempo ni de ratos libres. Icela vive con su hermana y su sobrino desde hace varios años, y les brinda su apoyo incondicional en todos los sentidos.

No es raro ver a esta PANK —que aún no sabe que lo es—, preocuparse por las calificaciones o el estado de salud de “su niño”, como ella llama a su sobrino Gabriel.

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Las PANKS son mujeres de más de 18 años que sin ser madres, tienen un vínculo especial con los niños de su vida. Notkin refiere que en Estados Unidos (EU) 48% de las mujeres en edad fértil no tiene hijos y dentro de este grupo, hay más de 23 millones, en buena parte solteras y con carrera universitaria, que reconocen tener un lazo especial con algún niño en su vida.

En México también aumenta en forma paulatina el número de mujeres que deciden no procrear. De acuerdo con el INEGI y con base en la Encuesta Intercensal 2015, alrededor de 44% de las mujeres de 20 a 29 años no tiene hijos, si bien la cifra disminuye a 11% entre las mujeres de 30 años y más, lo que habla de una tendencia a la postergación más que a la cancelación de la maternidad.

Sin embargo, y sin alcanzar aún las tasas de EU o Italia, España y Alemania, es un hecho que en nuestro país son cada vez más las mujeres cuyo proyecto de vida no incluye niños propios.

En entrevista con Milenio, Melanie Notkin explica que la maternidad es la “norma” por su carácter aspiracional.

“Convertirse en madre es entendido como encontrar satisfacción y felicidad”; sin embargo, un estudio sobre la brecha de felicidad entre padres y no padres, publicado por el American Journal of Sociology, encontró que en EU los padres son menos felices que los que no tienen hijos. Notkin dice que la cosa cambia cuando esos papás y mamás abrumados dan la bienvenida al núcleo familiar y valoran la contribución de tíos y tías sin hijos que están dispuestos a meter el hombro.



PANK-power

Con frecuencia estas tías se convierten en modelos a seguir para sus sobrinos y, debido a que suelen ser más jóvenes que los padres y a que tienen más tiempo para enterarse de las novedades del mundo en diversos ámbitos, se muestran más compatibles y capaces de entender sus sentimientos.

La psicóloga de niños y adolescentes del Centro de Salud Mental (CISAME) de la Secretaría de Salud, Maricela Llantada, dice que las tías sin hijos que establecen una relación estrecha con sus sobrinos “pueden proporcionar apoyo afectivo y económico.”

Más allá de los profundos lazos emocionales la relación tía profesional–sobrino/a tiene un significado especial en esta era digital y de creciente competencia.

En 2011 la firma Weber Shandwick hizo una búsqueda en blogs y publicaciones de relaciones públicas, comercio e industria, y detectó que los términos “madres” y “mamás” aparecían en 569 artículos; una presencia contrastante a la de las “tías” que solo fueron citadas siete veces.

Esto explica que hayan sido las PANKS las que reconocieron sentirse más identificadas con la frase “La mayoría de la publicidad y mercadotecnia no está dirigida a mujeres como yo” (43% respecto de 36% de las mamás). Y no se trata solo de mensajes de ventas, sino de una sensación constante de estar marginadas por la sociedad.

Al menos en EU, donde estos datos están disponibles, la mitad de las tías ejecutivas cree que la sociedad pasa por alto a las mujeres que no tienen hijos. Una situación injusta si consideramos que en ese país, una de cada cinco mujeres es una PANK.

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Shandwick, en asociación con SavvyAuntie, introdujo a las PANKS en su Estudio Digital de Mujeres Influyentes (Digital Women Influencers Study), reconociéndolas como uno de los grupos subvalorados de mujeres que tienen poder para mover mercados.

En 2013, The New York Magazine publicó que grandes empresas del mercado infantil como Fisher Price y Mattel empezaban a dirigir su atención a estas mujeres consentidoras a las que no les interesa regalar bienes necesarios y prefieren sorprender a sus sobrinos con objetos deseados.

Para los psicólogos, esta es una señal de alerta que hay que atender porque tanto amor de tíos, si no es bien canalizado, puede tener sus aristas. La terapeuta del CISAME advierte que “también existe el riesgo de que interfieran en la crianza de manera negativa, al prodigar cosas casi siempre materiales y, en no pocas ocasiones, sin sentido ni esfuerzo, lo que puede favorecer la intolerancia”.

Además de eximirse de fuertes gastos como colegiaturas, pañales, médicos, transitan por un camino profesional mucho más llano. En México, la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo 2016 del INEGI reporta que 38.6% de las madres ocupadas labora en empresas y negocios, a diferencia de 53.1% de mujeres sin hijos que lo hace. Además mientras 31.6% de las mamás trabajadoras recurre al sector informal, solo 18.5% de las PANKS toma esta alternativa.

Conscientes de la fuerte aunque oculta influencia de estas tías, Weber Shandwick y Savvy Auntie elaboraron una guía para acercarse a este nuevo y promisorio segmento. Entre otras recomendaciones, destacan conocer a este grupo de mujeres, no estereotiparlas y desarrollar campañas innovadoras. Destacan la idea de crear o redefinir productos, servicios y programas específicamente para PANKS y para los niños importantes de su vida.

Sí, las tías amorosas siempre han existido, pero son las PANKS las que ahora están mostrando la mejor versión de estos miembros de la familia.

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