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Miércoles , 18.07.2018 / 16:10 Hoy

Nuevas terapias detienen el avance del alzhéimer

Según los pronósticos de la Organización Mundial de la Salud, dentro de dos décadas la enfermedad se elevará 400%; hasta la fecha
no hay cura.

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Blanca Valadez

Un grupo de científicos iniciaron los protocolos de eficacia y seguridad de dos anticuerpos monclonales dirigidos a retrasar e incluso detener la progresión del alzhéimer, enfermedad neurodegenerativa que se manifiesta con deterioro cognitivo y conductual, con la pérdida total de la memoria y que afecta actividades comunes como comer y caminar.

Daniel Ciriano, director médico en América Latina de Roche, explicó que las moléculas inteligentes gantonetumab y crenezumab se encuentran en fase clínica dos y tres y, actualmente, se otorgan a grupos de pacientes, previamente seleccionados y de diversas nacionalidades, a quienes se les detectó la enfermedad en etapas muy tempranas.

“El propósito de los anticuerpos monoclonales es evitar que se genere ese deterioro neurológico en el cerebro provocado por el depósito de placas de amiloide (placas de b-amiloide) que cubren los vasos sanguíneos cerebrales y propician redes de conexiones erráticas hasta provocar la muerte de las neuronas”, detalló.

Ciriano explicó que esta investigación de efectividad con las dos terapias arrancó hace más de tres años con alrededor de 400 pacientes y, hasta la fecha, el resultado obtenido es que en más de 60 por ciento de los casos no se han desarrollado los síntomas comunes de la enfermedad como es la pérdida súbita de la memoria.

“Ahora estamos en ese proceso de comprobar su eficacia y seguridad para que los anticuerpos monoclonales sean aprobados por la FDA —la Administración de Alimentos y Medicamentos de EU—, esperamos que sea en un par de años”, comentó el directivo de la farmacéutica Suiza.

El desafío del futuro

El alzhéimer, comentó, es una de las enfermedades desafiantes contra la cual no hay tratamiento ni cura. Por ello, la farmacéutica ha invertido más de mil 500 millones de dólares para entender, primero, la fisiopatología de este mal y, segundo, desarrollar las primeras terapias capaces de detener esa progresión degenerativa.

El tratamiento médico, aclaró, marcará un parteaguas en la historia de la ciencia y medicina, ya que será una opción para evitar que se cumpla el pronóstico de la Organización Mundial de la Salud el cual indica que dentro de dos décadas se elevará a 400 por ciento la enfermedad.

Se calcula que el alzhéimer afecta a alrededor de 4 millones de personas —cerca de 800 mil se encuentran en México—, quienes enfrentan diversas etapas de daño neurológico.

Cuando comenzaron la investigación, aseveró, se eligió a un grupo de adultos mayores analizados por psiquiatras, neurólogos y genetistas: “Se les aplicaron test neuropsicológicos de diagnósticos, se analizaron algunos biomarcadores y, en algunos casos, se sacó líquido cefalorraquídeo para comprobar que ese paciente desarrollará alzhéimer. Algunos tuvieron trastornos de memoria muy leves e ignoraban que eran proclives a desarrollar el padecimiento.

“No elegimos a los que ya presentan la sintomatología porque su deterioro neuronal se encuentra muy avanzado y el tratamiento no va a revertir ese daño; sencillamente no podemos crearles un cerebro nuevo”, acotó.

Pero lo importante, dijo, es que “los resultados preliminares son alentadores para seguir estudiando, invirtiendo, en esta droga. Definitivamente falta que reunamos más evidencia para que las terapias se usen. No hay que olvidar que muchas moléculas terminan por desecharse porque no lograron el objetivo, pero nosotros hemos obtenido datos alentadores para continuar y por ello creemos que en un par de años las autoridades sanitarias contarán con todos los elementos para aprobarla”, destacó.

Las terapias tienen como objetivo evitar el deterioro del cerebro. “En unos años estaremos en condiciones de determinar si el tratamiento pueda modificar la historia natural de la enfermedad, generando ese efecto protector contra el deterioro neurológico”.

En la actualidad no hay nada que modifique la historia del alzhéimer y por ello las personas pierden hasta la capacidad de comer y caminar, se deterioran: “Nosotros le damos seguimiento a los pacientes seleccionados y esperemos que continúen así, sin síntomas; la meta es llevarlos a que pasen 10 años sin que progrese la enfermedad”, concluyó Ciriano.

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