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Martes , 11.12.2018 / 14:22 Hoy

Negación retrasa diagnóstico y tratamiento de la diabetes

En México el padecimiento representa la primera causa de muerte entre las mujeres y la segunda entre los hombres.
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A los 26 años, Arturo Gil Alva comenzó a sentir un hormigueo en sus pies, cansancio crónico y resequedad en la boca. Fue al médico y cuando le ordenaron estudios clínicos supo que tenía diabetes. 

Sin embargo, ignoró a lo largo de muchos años las recomendaciones que le dieron y ahora 30 años está arrepentido de eso.

“Me recetaron pastillas y cierta alimentación, pero me tomaba el medicamento a veces sí y a veces no, conforme pasaron los años sentí más molestias como dolores en las articulaciones y nunca te vuelves a recuperar al no cuidarte a tiempo”.

Fue hasta hace seis años que los malestares casi le cuestan la vida y lo hicieron reflexionar sobre sus hábitos alimenticios. 

“He sufrido graves consecuencias de la diabetes y perdí el 80 por ciento mi vista, me operaron a corazón abierto porque me dieron dos infartos y me amputaron los dedos del pie derecho. Reconozco que fue porque no me atendí”, cuenta. 

Desde entonces, tomó la determinación de mejorar sus rutinas y con el apoyo de su familia ahora encontró un equilibrio en su salud.

“En los últimos seis años me he cuidado con mi medicamento y una vida ordenada. He visto muchos beneficios, me siento bien”.

Un padecimiento que se ha cuadruplicado

La responsable de la Salud del Adulto y del Adulto Mayor en la Jurisdicción Sanitaria Número Seis, Maura Huerta, expone que

en las últimas décadas la diabetes ha incrementado de forma exponencial.

“Hay que saber que la diabetes es una patología que cada vez sea hace más prevalente, es decir, en 1980 contábamos con 108 millones de personas en el mundo con esta enfermedad y esto se ha cuadruplicado”. 

Ese crecimiento tiene mucho que ver con la modificación en los hábitos de ejercicio y alimentación de la población.

“Esto va de la mano a un trastorno de avances hasta tecnológicos y de formas de vida, por ejemplo los avances tecnológicos nos han mantenido al margen del ejercicio y la alimentación saludable”.

Señala también la necesidad de que las campañas de prevención no nada más las haga el sector salud, sino también dentro de las familias exista una empatía con quienes sufren el malestar.

“Es importante que tomemos en cuenta que debemos fomentar una educación no nada más en las unidades médicas, sino en el núcleo familiar. Es necesario instalar un hábito saludable”.

Considera que muchas veces los tratamientos de la diabetes empiezan tarde porque los que sufren algún síntoma, optan por negarse a recibir atención médica.

“La diabetes no duele y en este caso el paciente puede tener una necesidad apremiante de orinar, comer de manera voraz con pérdida de peso y la sed constante. La negación del paciente nos retrasa el diagnóstico y la oportunidad del tratamiento, pues a más temprana fase no se verían complicaciones”.

La Secretaría de Salud Federal indica que desde 2000 la diabetes mellitus o tipo dos, es la primera causa de muerte entre mujeres y la segunda entre los hombres. 

También para 2010 esa enfermedad causó cerca de 83 mil muertes en todo el país.

Necesaria más difusión y preparación

Para Marcela Aguilera de Álvarez, una de las fundadoras del Programa de Ayuda para un Mejor control de la Diabetes y una Vida Plena Asociación Civil,

aunque ya hay más difusión acerca de la enfermedad crónico-degenerativa en los medios de comunicación, hace falta también más preparación en el sector salud.

“Sí hay difusión, pero hay apatía. Cada vez veo más en la televisión que se habla de eso, pero en los hospitales siento que falta que estén más alertas, principalmente con los niños porque nos ha tocado que por un mal diagnóstico recibimos niños con coma diabético”.

Argumenta que los dos tipos de diabetes que existen requieren de una atención especializada.

“En el caso de la diabetes tipo uno que están desarrollando cada vez más niños debe haber una alerta de los padres, pues no es algo que sea herencia familiar sino una inmunodeficiencia que se desarrolla cuando el páncreas deja de producir células que generan insulina”.

En el caso de la tipo dos en que sí influyen factores genéticos, expone que hay dificultades para tratarla porque en su mayoría son adultos quienes la padecen y tienen costumbres poco saludables.

“A veces no son bien informados y como generalmente la diabetes tipo dos llega en los adultos tienen ciertos hábitos arraigados y les cuesta mucho trabajo hacer cambios. Como es una situación de salud que no te duele nada, eso influye a que la gente no se quiere atender”.

En el caso de los niños que padecen la tipo uno, pone de ejemplo el caso de que hubo quienes fueron diagnosticados desde los 11 años y cuando llegan a su edad adulta no presentan ningún problema mientras sigan las recomendaciones médicas.

“Los factores para tener un buen control es el monitoreo de los niveles de glucosa, la aplicación de la insulina, el ejercicio y la dieta. Ellos pueden comer de todo, pero de deben saber cómo hacerlo”.

“Hay que hacerle caso en cuanto te diagnostican”

Arturo Gil considera necesario que si hoy una persona es diagnosticada con diabetes no debe perder ni un solo día en su tratamiento, pues de hacerlo no tendrá por qué preocuparse de nada. 

“A toda la gente les doy el consejo que al detectar que tengan diabetes le hagan caso, principalmente tomar sus medicamentos y tener una dieta”.

Dice estar contento porque en su familia sus hijas comprendieron la importancia de cuidarse, sobretodo porque la diabetes representa un malestar hereditario.

“Me da mucho gusto que mis hijas al ver lo que pasé se cuidan más en cuanto a lo que comen. Le agarraron temor a la enfermedad y aunque yo vi eso con mi papá no tomé la experiencia”.



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