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Miércoles , 21.11.2018 / 13:33 Hoy

Ganadería contra jaguares, el conflicto más persistente

Casos de éxito se multiplican, pero son batallas ganadas en un contexto que demanda acciones más amplias, señalan expertos.
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La ganadería y los jaguares tienen una vieja enemistad: la expansión de la frontera ganadera, un movimiento irrefrenable que no ha sido contenido desde su última gran oleada, en el siglo XX, ha puesto en predicamento la conservación de la única pantera americana.

La invasión de espacios silvestres se ha dado en todo tipo de ecosistemas: desde las montañas semiáridas y los valles de Sonora hasta las selvas de Misiones, al norte de Argentina, pasando por los llanos venezolanos y colombianos, las llanuras de El Cerrado brasileño o las selvas secas de la península de Yucatán. Parte de la discusión de la segunda jornada del Simposio Internacional de Ecología y Conservación del Jaguar giró alrededor de esta relación problemática y las soluciones ensayadas, bajo la premisa de que es vital afrontarlo si se quiere garantizar el futuro de la especie.

Ivonne Cassaigne, del grupo Primero Conservation, habló de la experiencia de Sonora, la frontera norte de distribución actual del felino. Se ha establecido una fuerte estrategia de trabajo con los dueños de los ranchos ganaderos, con algunos de los cuales se firman contratos condicionados a no matar jaguares a cambio de asistencia técnica y de recursos de apoyo para mejorar el manejo de los hatos, lo que no solo implica menos depredación sino mejores resultados económicos. La especialista señaló uno de los azotes de la protección es la falta de aplicación de estado de derecho: los rancheros contratan “tigreros” para deshacerse de jaguares “dañeros” que señalan como responsables en la muerte de bovinos.

“Pusimos dos collares para ubicar los movimientos de un macho y una hembra, y a los dos los mataron; hubo una movilización de la procuraduría y aunque no se apresó a nadie, pero se infundió miedo en los vaqueros: 'me piden mate a los animales pero yo no quiero meterme en problemas’… lo que ha pasado es que si ven animales con collar los respetan, y en todo caso, se están disuadiendo de hacerlo ante el riesgo de ser descubiertos”, agregó.

En Colombia, Esteban Payán, director regional del programa de Panthera, le dice a los ganaderos que se quejan del gran gato: “ustedes no tienen un conflicto terrible, en Asia y África los animales con los que lidian son hipopótamos y elefantes”. Señala que hay un paquete que se trabaja con los ganaderos para evitar que el felino se coma a las vacas y los becerros, esto pasa por la necesidad de cambiar modos de producción para generar un rancho modelo. Esto lleva a la firma de contratos en los cuales, el compromiso del ranchero es a cinco años, de proteger a la Panthera onca y a trabajar más para modificar su esquema productivo.

“El rancho modelo se ha aplicado y ofrece resultados, podemos decir que hemos generado 21 mil animales protegidos en 56 mil hectáreas; antes de esta estrategia se registraron 309 ataques a ganado en un año; luego de implementarse solamente hay 14 registros”. Son 31 ranchos modelo, que cuentan con cercos electrificados que han sido altamente exitosos para detener al felino. Otro elemento de seguridad es incorporar un toro criollo sanmartinero (sic) que es bravo, y enfrenta a los atacantes mientras el ganado cebú huye. Una de las certidumbres es que entre la fauna depredadora suele predominar los perros ferales o asilvestrados, una de las grandes amenazas para la fauna nativa de América Latina. También se ha constituido un grupo de defensa que se denomina Greco, y que ha tenido acción sobre nueve millones de ha.

Agustín Paviolo, de Argentina, analizó la fuerte regresión de la pantera en territorio argentino, y coincidió en las estrategias de cercos electrificados, apoyo en pasturas para estabular y no permitir que se suelte al ganado en el cerro. Hay otras opciones que han sido sorprendentes: por ejemplo, pintar ojos en la parte trasera de los bovinos (inspirado en una medida que hacían los cosechadores de plantaciones indias para evitar ataque de tigres). En Paraguay, sexto productor de carne en el mundo, la expansión sobre ecosistemas ha sido brutal, señaló JJ Thompson, con desmontes de 800 ha por día y un conflicto ineludible: las pérdidas de piezas a manos del “tigre” equivalen a 31 mil dólares por año.

Coinciden los expositores: no hay futuro para la pantera americana si este conflicto no se resuelve. La lección lejana es la del tigre de Bengala: a comienzos del siglo XX había 100 mil y ahora hay cifras por debajo de mil. El jaguar está en la misma encrucijada. Los latinoamericanos serán los responsables de lo que suceda.


Sobrepoblación
Una preocupación de fondo en el tema de las posibilidades de la Panthera onca es el crecimiento de la población en las zonas silvestres, pero también, por efectos del patrón de consumo, en las propias ciudades. “Necesitamos replantear esto, hacer una política frontal, porque por más acciones exitosas que se logren, no se logrará mucho si siguen naciendo tantas personas”, alertó la veterinaria Ivonne Cassaigne.

SRN

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