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Martes , 13.11.2018 / 16:34 Hoy

Expertos prueban método para regenerar órganos sin injertos

El trabajo basado en la reprogramación celular sanó quemaduras y úlceras en ratones; investigación conjunta de Arabia Saudita, EU, España y Japón.
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Los quemaduras o úlceras cutáneas son problemas clínicos muy graves para los que aún no hay tratamientos definitivos, pero un equipo de científicos ha logrado curar en ratones heridas de este tipo regenerando su piel in vivo, es decir, en el propio organismo y sin necesidad de un trasplante.

El trabajo basado en la reprogramación celular “demuestra, por primera vez, que se puede inducir la regeneración de órganos en un mamífero y abre la puerta para hacerlo sin necesidad de trasplante”, señaló Juan Carlos Izpisúa Belmonte, del Instituto Salk de California, EU, y autor principal del estudio.

Los resultados se publican en Nature y participan también la Universidad Rey Abdullah de Ciencia y Tecnología, de Arabia Saudita; la Universidad de Kyorin, Japón y la Universidad Católica San Antonio de Murcia, España.

En éste se describe una nueva técnica para convertir directamente en el organismo las células de una herida abierta —quemados o úlceras— en nuevas células de la piel y conseguir así tejido cutáneo nuevo, sano y funcional en 3D.

Para sellar el daño y que una herida se cure es necesaria la migración, desde el tejido circundante a la herida, de un tipo de células llamadas queratinocitos —casi toda la epidermis está compuesta de ellas—, pero cuando las heridas son grandes este proceso se vuelve ineficaz.

Esto provoca que la cicatrización sea imposible y con esto las heridas, que en principio eran menores, se transformen en más graves o en úlceras dolorosas, a veces potencialmente mortales.

Los queratinocitos son células madre que actúan como precursoras de los diferentes tipos de células de la piel. La técnica para tratar una úlcera consiste en aislar éstos a través de una biopsia, cultivarlos en el laboratorio, crear una capa de células epiteliales (queratinocitos) estimular su crecimiento y trasplantarla en el paciente.

El proceso de creación e injerto dura al menos cuatro semanas y no todas esas láminas de células funcionan, apuntó Izpisúa.

Uno de los objetivos de esta investigación es acotar el tiempo de este proceso y aumentar su eficacia, conseguir una piel más natural generada por el propio organismo, que es funcionalmente distinta a la producida in vitro.

“Lo que hicimos en la úlcera del ratón fue reprogramar directamente en la misma las células del tejido en queratinocitos”, señaló.

Para ello, se identificaron cuatro proteínas que son claves para esta reprogramación celular y por medio de un virus se transmitieron a las úlceras de los ratones, logrando que creciera una piel sana —conocida como epitelial— en un plazo de 18 días.

Según una nota del Instituto Salk, con el tiempo este epitelio se expandió, se conectó con la piel y el tejido se comportó como células sanas.

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