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Cirugía de Parkinson: una opción de calidad de vida

La tecnología ha permitido mejorar la técnica quirúrgica y se tienen resultados muy favorecedores, en beneficio de pacientes cuyo número se duplicará para el 2030 en todo el mundo.
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No todo lo que causa temblor es enfermedad de Parkinson, pero cuando este trastorno incurable está bien diagnosticado, existen opciones que permiten al paciente llevar una vida con calidad. Una de ellas es la cirugía de estimulación cerebral profunda.

Desde hace algunas décadas existen procedimientos quirúrgicos que mejoran la condición del paciente con enfermedad de Parkinson, pero nunca ahora el abanico de posibilidades se abre, gracias a los modernos aparatos electrónicos para llevar a cabo esta estimulación, aseguró la doctora Elisa Otero, directora de la Unidad de Trastornos del Movimiento y Neurociencias de México (UTMON)

Entrevistada en el marco del primer simposio “Polémicas en el Manejo Integral de la Enfermedad de Parkinson” (que se celebrado desde el 24 de mayo hasta hoy en Guadalajara) Otero compartió que el doctor Velasco en el Hospital General fue el pionero en México en el tratamiento quirúrgico del Parkinson, con distintos tipos de cirugía.

“Ahora existe el aparato específico que es el neuroestimulador… La evolución ha sido fantástica y en México tenemos personas capacitadas para realizar el diagnóstico, especialistas en tratamiento quirúrgico y la tecnología. Lo tenemos absolutamente todo”, resaltó.

La cirugía de estimulación cerebral profunda consiste en realizar pequeñas incisiones en el cráneo para llegar al punto de la actividad neuronal seleccionado previamente para colocar el estimulador eléctrico.

El proceso se lleva a cabo con anestesia local y el paciente está despierto para que el neurocirujano pueda evaluar el efecto de la estimulación antes de la implantación definitiva del electrodo.

Días después, en segunda fase se colocan los cables de conexión y el marcapasos o batería que suministra la estimulación eléctrica, por debajo de la piel. Por lo general, el marcapasos se inserta bajo la clavícula. A través de impulsos eléctricos, se logra inhibir la parte del cerebro que se encuentra hiperactiva, generando la pérdida neuronal y la enfermedad.

De acuerdo con la especialista, el mejor momento para realizar esta cirugía ronda entre cuatro y cinco años tras el diagnóstico. “Depende de la condición y otro tipo de factores, pero nunca antes, puesto que hay trastornos que pueden simular que hay enfermedad de Parkinson y después de unos años las manifestaciones van a cambiar. Esa es la razón por la cual hay que empezar tratamiento farmacológico y esperar”, explicó.

El riesgo de esta intervención es el mismo inherente a cualquier otra cirugía, admitió Otero. Puede haber sangrado, pero es una cirugía de mínima invasión. Son pequeños trépanos en los hemisferios.

Posterior a la cirugía, el paciente debe continuar un tratamiento integral que incluye fármacos, neurorehabilitación específica para enfermedad de Parkinson, terapia de lenguaje, etcétera. Un proceso que requiere de un equipo médico multidisciplinar encabezado por el neurocirujano y el neuropsicólogo, enfermeras especializadas y todo un grupo alrededor del paciente.

“Todo el esfuerzo en conjunto favorece la condición global de la enfermedad”, enfatizó la doctora Otero, miembro de la Sociedad Mexicana de Movimientos Anormales (SOMMA).

En UTMON tenemos la clínica integral en el Hospital Español (ciudad de México), contamos con todo esto y somos de las unidades pioneras en el tratamiento multidisciplinar. Otras cuatro clínicas fueron formadas en el mismo periodo (hace diez años) en otros cuatro centros en el país y juntos formamos la SOMMA.

A la fecha, la Unidad tiene pacientes con nueve años de haberse sometido a cirugía y resultados exitosos.

SE DUPLICARÁN CASOS

La de Parkinson es una enfermedad degenerativa, neurológica, lo cual significa que hay una muerte neuronal, y por lo tanto progresa y avanza. “Es la enfermedad neurodegenerativa más importante a nivel mundial, en México también, después del Alzheimer”, apuntó la doctora Otero.

La enfermedad de Parkinson se manifiesta generalmente en adultos mayores, aunque cada vez se registran casos en personas menores de cuarenta años (5 a 10%). “Sin embargo, sigue prevaleciendo la forma de manifestación más avanzada. Esto nos muestra que la edad es un factor de riesgo para padecerla, y aumentará conforme vaya invirtiéndose la pirámide poblacional, que eso es inevitable, en todo el mundo se van a incrementar el número de casos, aproximadamente entre cuatro y cinco millones, lo cual es muy importante: se duplicará el número para el 2030”, citó.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) avala esta cifra.

Elisa Otero destaca que la enfermedad es parcialmente catastrófica en términos de calidad de vida y que la clave es su atención oportuna.

“Es importante entender que entre más pronto se diagnostique, más pronto debe de empezar el tratamiento. Y eso es lo que hace que la evolución de la enfermedad cambie… No hay un tratamiento curativo pero sí puedes modificar la forma en cómo evoluciona la enfermedad a lo largo del tiempo y entonces cambias el contexto global, la calidad de vida y pues la condición social, personal, etcétera”.

Los síntomas de la enfermedad de Parkinson son iguales a cualquier edad que se presente: empieza con lentitud de movimientos, rigidez y temblores. Y como se ha dicho “no todo temblor es Parkinson, es definitivamente la lentitud del movimiento lo que hace confirma el diagnóstico”.

Sin embargo, un movimiento lento en mayores de sesenta años puede pasar desapercibido, como algo absolutamente parte de la edad y ése es el grave error: además de ese de movimiento, hay otros síntomas que deben evaluarse.

De hecho, algunos síntomas que no tienen ver con el movimiento empiezan a manifestarse entre dos y hasta veinte años antes de los síntomas como rigidez de movimiento y temblores. Entre ellos: trastornos del sueño (hablar dormido, pegar dormido), disminución del olfato, dolor crónico de hombro, depresión y ansiedad de difícil control.

“Estos síntomas deben ser observados por un neurólogo porque pueden ser manifestaciones tempranas de la enfermedad de Parkinson. Eso es lo que haría el diagnóstico temprano y entonces variar absolutamente la enfermedad”, dijo la directora de la UTMON

Y remarcó: “En México tenemos un retraso del diagnóstico de hasta tres años, mucho más parecido a Nigeria que a países de primer mundo como España o como Estados Unidos que llegan incluso en el primer año de inicio de las manifestaciones”.

No todos los pacientes son candidatos a la cirugía, solo los pacientes que sí son enfermedad de Parkinson, que responden a tratamiento dopaminérgico; menores de 73 años de edad, (aunque esto puede ser flexible dependiendo de la condición clínica general del paciente) y que ya hayan empezado con movimientos anormales.

La cirugía se realiza en centros tanto en el sector público como en lo privado. Y continúa el tratamiento se continúa combinando la medicación. “Una vez que se opera el paciente baja la medicación hasta 80 por ciento y es como si hicieras un ‘receteo’ el sistema, vuelve a darse fármaco a dosis más baja y vuelve a reiniciar el cuadro, pero de una forma muchísimo más benigna”.

Esta enfermedad debe ser vista “no como una lucha, sino como una convivencia sobre la situación en la vida del paciente” que puede manejarse a través de diversos tratamientos farmacológicos, cirugías y un equipo médico multidisciplinario que, en conjunto, serán las mejores herramientas para los pacientes.

CLAVES.
Enfermedad de Parkinson
*La Enfermedad de Parkinson (EP) ocupa el segundo lugar entre las enfermedades neurodegenerativas tras el mal de Alzheimer.


*En el mundo, 4.6 millones de personas mayores de 50 años están afectadas por EP. 

 *Para el año 2030 la cifra de EP se duplicará de acuerdo a lo estimado por la OMS. 

*En México, la prevalencia de EP es de 0.3% a 2% en personas de más de 60 años2. 

 *La EP es un padecimiento altamente discapacitante, sobre todo en las últimas etapas. 

*Sólo 15% de los pacientes mexicanos con Parkinson tiene antecedentes familiares. 

*Entre 5-10% de los casos ocurre antes de los 40 años (Parkinson Juvenil)

*Puede aparecer tanto en hombres como en mujeres, sin influir el nivel socio-económico ni la situación geográfica. 

Fuente: Dra. Elisa Otero, directora y fundadora de la Unidad de Trastornos del Movimiento y Neurociencias de México (UTMON).

MC

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