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El favorito de Wimbledon

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La Catedral rompió las reglas de los horarios para que Andy Murray derrotara a Marcos Baghdatis, ayer en Cancha Central.

Londres • El británico Andy Murray, héroe local en el All England Lawn Club y cuarto cabeza de serie en Wimbledon, sufrió ayer más de lo esperado para derrotar al chipriota Marcos Baghdatis (7-5, 3-6, 6-4, 6-1, en tres horas y 13 minutos) y pasar a octavos de final.

En el cuarto set, el ritmo del partido varió, y Murray aceleró su victoria, que se produjo unos minutos después de las 11 de la noche locales, el horario que Wimbledon había marcado como hora límite para jugar en la Cancha Central.

Murray libró una cruenta batalla contra un Baghdatis (número 42 de la ATP) hecho a los partidos largos y trabados, que puso en apuros al británico tanto al servicio como al resto.

El escocés, que transita por una parte del cuadro más despejada desde que el segundo cabeza de serie del torneo, el español Rafael Nadal, quedó eliminado, se verá las caras en octavos con el croata Marin Cilic, que logró imponerse al estadunidense Sam Querrey en tercera ronda tras un agónico quinto set (17-15).

Tampoco tuvo las cosas fáciles el británico en una central de nuevo con la cubierta echada, por falta de luz, en el tramo final del duelo, en el que sudó para apuntarse cada uno de los tres sets que le arrebató al chipriota.

Tardó el local casi una hora en ganar la primera manga ante un rival que le desquiciaba desde el fondo de la pista, y aflojó el ritmo en un segundo set en el que Baghdatis sorprendió al público británico con un 6-3 que volvió a recordar lo que ocurrió hace dos días con Nadal, que quedó apeado del torneo mucho antes de lo previsto.

Tras un parón de casi media hora para cerrar el techo de la central y encender las luz artificial, como ocurrió en el encuentro del mallorquín frente al checo Lukas Rosol, Murray saltó a la hierba con fuerzas renovadas.

En un partido impredecible, en el que parecía que sacar daba tanta ventaja como defenderse al resto, los espectadores vieron como su preferido luchaba punto a punto para triunfar.