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“Si me matan, pues estaría de Dios”: Isabel Miranda de Wallace, candidata del PAN al Gobierno del DF

Política •

Tragaluz. Entrevista con Isabel Miranda de Wallace, candidata del PAN al Gobierno del DF. Asegura que conoce la ciudad, y sabe qué es lo que necesitan sus habitantes; explica que tienen miedo por la inseguridad, pero no protestan ni enfrentan al gobierno que no ha sido capaz de dar lo que merecen.

México • Es lo bastante aguerrida para que se dé por vencida y la den por tal. Está hecha. Se forjó a golpes de timones y perseverancia. Sin culpas:

¿Cómo se siente?

Muy bien.

¿Usted no sufre de mareos o desfallecimientos frecuentes?

No, gracias a Dios.

¿De la presión?

Tampoco. Soy muy sana.

Y presionada?

No, presionada no.

¿No se siente contra la pared?

Para nada.

¿Ni como si estuviera “fichada”?

¡Menos!

¿Hay que comer sapo sin hacer gestos, candidata?

No, no me gustan los sapos.

Usted, entonces, ¿es la Señora Wallace?

La señora Wallace orgullosamente.

La verdadera...

La verdadera señora Wallace.

¿A poco hay una de mentiritas?

Pues no lo sé. De repente hay quien se ostenta con mi nombre y no lo es.

Pero sí se reconoce en su pasado y en su presente...

¡Claro! Indudablemente.

¿Víctima de guerra sucia?

Sí, por supuesto que soy víctima de guerra sucia.

¿Con ganas de torturarlos?

No. Hay que disfrutar lo que la vida a uno le da.

¿Usted ha solapado la tortura?

Jamás. No estoy de acuerdo con ella.

¿Ni para los periodistas?

Para nadie.

¿Ni por el debido… proceso?

No. Nunca se debe de torturar.

En fin, ¿de dónde sacó que es usted una política?

No soy política. Yo soy ciudadana independiente.

¿Nadie le ha advertido que se podría volver como ellos?

Cada quien es como quiere.

Entonces, ¿cuándo perdió el encanto por el movimiento civil?

Cuando el PRI nos negó la reforma política y es limitado lo que podemos hacer desde la sociedad civil.

Hablando de intervenciones, ¿qué idea es esa de prohibir celulares en las votaciones?

Bueno, porque los usan para comprar el voto y eso es reprobable.

¿A poco a usted le dan órdenes por teléfono?

Jamás, ni permitiría que me las dieran.

¿Y qué le hace pensar que a nosotros sí?

Bueno, porque a veces a la gente la chantajean con los programas o pretenden comprar el voto, y tengo testimonio de ello.

¿Así valora a quienes piensa gobernar?

No. Yo creo que hay que cuidar a la gente que la tratan de extorsionar.

Nos dirá que combatirá la simulación.

Por supuesto.

¿Conoce a los capitalinos o no, señora Wallace?

Conozco la ciudad, y sé qué es lo que queremos y necesitamos.

¿Qué carencias tenemos?

Nosotros no tenemos esa cultura de respetar la ley y eso hay que fomentarlo.

¿Qué temores?

A que nos pase cualquier cosa por inseguridad.

¿Qué miserias tenemos?

La miseria de no protestar y no enfrentar a un gobierno que no ha sido capaz de darnos lo que nos merecemos.

Por cierto, ¿qué se trae contra los analfabetas?

No, contra ellos, nada: los estoy defendiendo.

Cuidado con lo que se dice, quizá uno de ellos gane y sea Presidente.

Bueno, pues habría qué ver quién es, ¿no?

En fin, ¿cómo le hizo para convencer a los panistas?

No. Ellos me convencieron a mí.

¿No la tiene secuestrada el PAN?

Para nada.

¿Amenazada?

¡Menos!

Ya nomás falta que nos diga que se volverá panista.

Tampoco lo veo remoto.

Ya en serio, ¿qué les vendió a cambio de ser su candidata?

Nada, al contrario, ellos me lo ofrecieron.

¿Y por cuánto la compraron?

No me vendería jamás.

A todo esto, ¿quién le dijo que los chilangos somos conservadores?

No, no creo que los chilangos seamos conservadores. Nunca he afirmado eso.

¿Sí al matrimonio gay?

A mí solamente me corresponde hacer que se respete la ley. Y en eso seré muy celosa.

¿Aunque se enoje el cardenal?

No creo que el cardenal se enoje porque alguien respete la ley.

¿Midió bien sus cuentas, doña Isabel?

Sí, claro que las he medido muy bien.

¿Cuántos votos logrará?

Espero que más de dos millones de votos.

¿También cree en los milagritos?

Yo siempre he creído en los milagros.

¿Y solo así gana?

No, yo gano con el voto de los citadinos.

Insisto: tanto capital ganado desde la lucha civil para tirarlo al vacío.

Yo no lo veo tirado al vacío.

¿No perderá doble?

Al contrario, vamos a ganar todos.

Y usted ¿cuánto va a ofrecer por voto?

Jamás compraría un voto. Es una ofensa.

¿Qué empresarios la apoyan?

Ninguno en forma económica y muchos en forma moral.

¿Qué tal le fue con los libaneses?

Muy bien. Tengo amigos dentro de la comunidad libanesa y los estimo. Es gente trabajadora.

¿Televisoras?

No, no tengo amigos en televisoras.

En fin, parece que arranca con garra.

Creo que arrancamos con garra los ciudadanos.

¿Quien golpea primero golpea más fuerte?

No. Yo creo que quien golpea primero avisa por dónde va.

¿Se imagina gobernar y no tener prudencia?

Hay muchos que han gobernado sin ninguna prudencia y aquí estamos vivos los mexicanos.

¿No se enoja con facilidad?

No, no me enojo con facilidad.

¿Y si la avientan contra las paredes?

Si me avientan contra las paredes, claro que me voy a enojar.

Cuidado: que viene con todo lo que es.

Sí, claro, pero hay que saber cabecear.

¿A poco le gana a la candidata tricolor?

Le vamos a ganar los ciudadanos a los partidos.

¿Y qué tanto le teme a Mancera?

No, no le temo a Mancera.

¿Juega limpio?

No sé si Mancera juegue limpio. Del que no estaría muy segura es el PRD.

¿Incluso con los expedientes judiciales?

Incluso con los expedientes judiciales creo que no juegan limpio.

Las tareas de Mancera ¿hicieron escuela?

Yo creo que no han hecho escuela.

¿Sabe usted cuántos inocentes fueron procesados como culpables durante su gestión?

Muchos. Sé de muchos casos.

¿Sabe usted cuánto crecieron las denuncias por extorsión en los funcionarios judiciales?

Sí, muchísimo. El DF ocupa el séptimo lugar en extorsión.

¿También nos dirá que acabará con la corrupción?

Si no la acabo, por lo menos la disminuyo y no es imposible hacerlo.

Por cierto, ¿repetiría a Mondragón en Seguridad Pública?

No. En mi gobierno, no.

¿Terminó por depurar a los policías?

No se ha depurado a los policías.

Tendrá que negociar con ellos, ¿no?

Nunca negociaré: yo aplicaré la ley.

¿La respetarán?

De hecho, les he probado que las mujeres podemos y tenemos esa energía para ganarnos el respeto de todos los policías.

Seguro también le gusta el dinero, doña Isabel.

No me gusta el dinero. Es un medio para poder obtener artículos, pero nunca me ha preocupado.

¿A usted se le ocurrió decir que estamos cansados de tanta propaganda en los postes?

Sí, claro. Estamos hartos.

¿Y de los espectaculares?

Son necesarios para poderse comunicar, es un medio de comunicación.

¿La vida por un anuncio?

No. Hay que defender fuentes de empleo.

Y así como defiende los espectaculares ¿defenderá a la ciudad?

Más aún. Ahí fue un acto de atropello de una autoridad y buscaremos que esto no suceda.

A propósito, ¿el crimen organizado en el DF deberá estar inquieto?

Sí, claro. Saben que no cedo.

Nos dirá que los combatirá.

Por supuesto.

¿No es preferible que se mantengan las plazas sin tocar?

No, por supuesto que no.

Con algunos tendrá que negociar.

No, con los únicos que tendremos que negociar es con la ciudadanía.

En todo caso, ¿no es un riesgo innecesario para usted?

Para ningún ciudadano debe de ser un riesgo innecesario.

¿Hasta dónde su temeridad es razonada?

Creo que cuando nos enfocamos en una tarea, a veces, no lo razonamos. Pero vamos con la intuición de que tenemos que hacerlo y con el corazón.

¿Ha recibido amenazas?

Sí, del crimen organizado, sí.

Quizás su hijo, Hugo, de tener la oportunidad le diría que se detuviera.

Probablemente, me lo diría.

¿Suele dialogar con él?

Todos los días. Todos los días.

Si pudiera tenerlo de vuelta, ¿a qué parte de la ciudad lo llevaría?

A mi casa.

¿Qué le diría a Hugo antes de despedirse de nuevo?

Que lo he extrañado mucho.

¿Le diría que quiere ser jefa de Gobierno?

Si estuviera aquí le pediría que me acompañara a hacer lo que nos toca a los ciudadanos.

¿Lo hace por él?

Lo hago por él y lo hago por muchos mexicanos, por no volver a vivir lo que yo viví.

¿No es chantaje?

Por supuesto que no. Creo que con un dolor tan grande nadie puede jugar a eso.

¿No querrá pagar alguna culpa?

No tengo ninguna culpa que pagar. Creo que fui una buena madre y he sido una muy buena ciudadana.

¿Y si la matan, doña Isabel?

Pues estaría de Dios; de algo nos tendremos que morir.

Quizá nadie persiga a los asesinos como usted lo ha hecho.

Espero que sí, que haya logrado mover conciencias y que alguien más siga en la lucha.

Quizá no lo haga Mancera.

Seguramente no, pero habrá otro que sí lo haga.