Puebla, heroica otra vez
El mandatario estatal, Rafael Moreno Valle, y el presidente Felipe Calderón observaron una hora de representación de la gesta, flanqueados por los secretarios de Marina, Francisco Saynez, y de la Defensa, Guillermo Galván.
Caballería, cuerpo de artilleros, bayonetas y soldados mantuvieron la atención de los invitados.
Puebla • Puebla lleva 24 horas sin dormir. Entre el caos generado por los cierres viales, las obras inconclusas, las visitas importantes y oleadas de gente que tomó las calles, la Ciudad de los Ángeles quiso vestirse de gala.
Bajo las notas de la Sinfónica de Puebla, la noche previa al 5 de mayo encantó la catedral. Afuera, los rondines de militares contrastaron con la galanura de los presentes.
Puebla amaneció con olores mezclados. Manteca quemada, fritangas y pan dulce dominaron en las calles por donde la gente comenzó a tomar posiciones para flanquear, primero, el desfile alegórico sobre el recién inaugurado, aunque no bien terminado, desnivel Zaragoza.
El gran negocio de la comida banquetera iba bien hacia las diez de la mañana. Al menos para las Cemitas de Luisa, que pensando cómo aprovechar el festejo por los 150 años de la victoria militar de las fuerzas mexicanas frente al ejército francés, tomó la decisión de comprar materia prima para 5 mil de estas tortas tradicionales poblanas.
“Hace un mes que vengo planeándolo. Invertí tres tandas de a mil para comprar el pan, las carnes, el pápalo y la verdura. Mi hermana puso servilletas y refrescos”, explicó.
Solo un par de kilómetros donde se concentraron cientos de familias desde las siete de la mañana funcionaron para Luisa, que rayando las 11:00 horas, llevaba tres cuartas partes del producto consumido.
Arriba, en la nueva vialidad que conecta la zona de fuertes con el estadio Cuauhtémoc, los carros alegóricos y sus ocupantes aguantaron firmes bajo el sol y la bruma. Orgullosamente disfrazados saludaban desde la altura a los miles de curiosos que no lograron un mejor lugar. A mil metros de ahí, el gobernador Rafael Moreno Valle y el presidente Felipe Calderón saludaban a cadetes en la primera ceremonia de la jornada.
Un juramento y el clamor colectivo resonaron en las laderas de los fuertes de Loreto y Guadalupe.
Al otro lado de la ciudad, en la 25 Zona Militar, la representación de la lluviosa mañana de la batalla entre las fuerzas invasoras y la resistencia militar mexicana, recibió los últimos toques antes de escucharse la orden de inicio, en los lomos aledaños del cerro Tepozuchi.
A diferencia de aquel 5 de mayo de 1862, el sol condensaba sudor e impaciencia.
14:10 horas. El maestro de ceremonias erró dos veces en la presentación del “jefe supremo de las fuerzas armadas”. Arropada por la narración de los hechos en aquel día, un mosaico compuesto por 4 mil 800 soldados, fue ofreciendo los ya aludidos, lo que despertó el ánimo entre los asistentes.
Hace 150 años, 5 mil 474 soldados defendieron Puebla. El ejército frances intentó acabar con su oponente con 5 mil 368 efectivos.
Una hora de representación emotiva. Caballería, cuerpo de artilleros, bayonetas y un gran ánimo de los soldados, mantuvieron la atención de los invitados a la representación de la gesta. El presidente Calderón, sentado frente a una pequeña pantalla, con binoculares para los detalles y flanqueado por los secretarios de Marina, Francisco Saynez, y de Defensa, Guillermo Galván, solo se distrajo para comentar en redes sociales un par de ocasiones.
Del pueblo de Coscatlán, rumbo a Oaxaca, llegó por la mañana Julieta y sus dos hijos para ver a Ernesto, capitán que representó a un integrante del batallón del Ejército de Oriente. “Mi marido lleva una semana sin dormir y ensayando la lucha cuerpo a cuerpo, además tiene bien estudiados sus movimientos. Está bien emocionado de participar en la representación. Somos indígenas de la sierra, cómo no vamos a sentir emoción. Los niños ven a su papá como héroe de esa época”.








