El Parlamento revoca al presidente de Rumanía
El país balcánico decidirá en un referéndum en las próximas tres semanas si confirma la decisión legislativa de hoy y pone fin a la presidencia del centroderechista Basescu.
Traian Basescu saluda a los parlamentarios rumanos tras dirigirse a la asamblea parlamentaria, durante la votación del proceso de destitución interpuesto contra él en Bucarest
Bucarest • Rumanía decidirá en un referéndum en las próximas tres semanas si acaba con la era del presidente de centroderecha, Traian Basescu, después de que el Parlamento votara hoy en Bucarest a favor de su destitución por supuesta violación de la Constitución.
La coalición gobernante Unión Social Liberal (USL), formada por socialdemócratas y liberales, acusa al controvertido presidente rumano, entre otras cosas, de no respetar la separación de poderes, socavar la independencia judicial y usurpar el rol del Ejecutivo.
Un total de 258 legisladores votaron a favor de su revocación, mientras que 116 se manifestaron en contra, uno se abstuvo y hubo un voto nulo. El procedimiento de revocación de Basescu es el punto culminante de la guerra sin cuartel entre éste y el primer ministro rumano, el socialdemócrata Victor Ponta, en el poder desde hace dos meses tras caer el último gobierno conservador fiel al presidente.
"Lo que están haciendo desde hace dos semanas no es sino un golpe al Estado de derecho, creo que es un error y que tendrá consecuencias a largo plazo", dijo durante el pleno Basescu, quien ha acusado a la coalición de gobierno de querer controlar la justicia y las instituciones del Estado.
Estados Unidos expresó su "preocupación" luego de la destitución de Basescu por el Parlamento de su país, que integra la Unión Europea. "Estamos preocupados por los últimos acontecimientos en Rumania, nuestro socio y aliado en la OTAN, que amenaza el equilibrio democrático de los poderes y debilitan las instituciones independientes, como la Justicia", declaró en un comunicado la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland.
Embajadores extranjeros acreditados en Bucarest, el presidente de la Comisión Europea y del Consejo Europeo y la comisaria europea de Justicia han mostrado su preocupación por la independencia judicial ante los acontecimientos en Rumanía.
La coalición del primer ministro Ponta ha eliminado la obligatoriedad de un veredicto positivo del Tribunal Constitucional (TC) para emprender la revocación de Basescu. La mayoría parlamentaria ha sido acusada por miembros del TC de presionar a esta corte, que socialdemócratas y liberales ven sumisa al presidente Basescu.
El voto del Parlamento contra Basescu, que llegó al poder en 2004 y finaliza su segundo y último mandato en 2014, podría ser el principio del fin de una era de la política rumana polarizada en torno a la figura del presidente. Basescu ya afrontó en 2007 un procedimiento de revocación, que se saldó entonces con un triunfo abrumador en un referéndum en plena ola de popularidad.
Las severas políticas de austeridad impulsadas por el presidente, su enorme influencia sobre los diferentes gobiernos conservadores y la constante inestabilidad política durante sus mandatos han generado hostilidad hacia el jefe del Estado, suspendido por buena parte de la sociedad rumana.
Así lo demuestran los catastróficos resultados del conservador, opositor y aliado de Basescu Partido Democrático Liberal (PDL) en los comicios municipales de hace un mes. Rumanía celebrará elecciones legislativas el próximo otoño, con la gobernante coalición USL de Ponta como máxima favorita.
El líder liberal y copresidente de la USL, Crin Antonescu, será presidente interino hasta que se conozcan los resultados del referéndum y Basescu vuelva al cargo o se elija un nuevo mandatario. Antonescu será el candidato de la USL en las próximas presidenciales.
Político atípico, excapitán de la marina mercante y hombre de acción, Basescu dio esperanzas a los rumanos en 2004 con sus promesas de modernizar el país y acabar con la corrupción. La campaña electoral para el referéndum se presenta extremadamente tensa y podría sacar a la calle a rumanos partidarios y contrarios al presidente.
De hecho, ya anoche dos concentraciones de signo opuesto aglutinaron a varios cientos de personas en el centro de la capital rumana. El procedimiento de destitución emprendido podría ser también una última oportunidad de reparar su maltrecho prestigio para Basescu, en una situación política muy delicada tras caer el gobierno conservador aliado en mayo.
El resultado del referéndum podría afectar a la campaña y los resultados de las legislativas de otoño, en las que se esperaba una amplia victoria de Ponta y su USL. Una mayoría simple de los votantes, sin la necesidad de que acuda a las urnas más de la mitad del censo, será suficiente para acabar con el segundo mandato de Basescu, después de que el gobierno haya modificado una ley que establecía el quórum para la destitución en más del 50 por ciento de los ciudadanos con derecho a sufragio.








