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Nick Cave: música para la eternidad

El Ángel Exterminador •

El compositor y novelista australiano, deidad en el mundo de las melodías oscuras con grandes letras, ofrecerá dos conciertos en El Plaza Condesa de la Ciudad de México para presentar su nuevo álbum, 'Push The Sky Away'. Aquí, un poco de su vida y demonios...

México

Para Jachen Duri

No lo conocía cuando fue bautizado en la iglesia anglicana como Nicholas Edward, por allá de 1957, en Australia, pero sí recuerdo pasajes en sus canciones con gran influencia de la Biblia. Nunca vi fotos de ese chico flaco y huesudo que en 1973 formó su primera banda —de “proto punk”— junto a Mick Harvey, Tracy Pew y Phill Calvert, misma que hasta 1977 recibiría un nombre, The Boys Next Door, pero sí vi fotos de un hombre joven de ojos profundos y cabello lacio llamado Nick Cave, que era el mismo. Sí escuché, un buen día y sin esperarlo, esa voz suya tan profunda que me llevaría a extensiones oscuras que siempre abrían un espacio de luz al final; sí sentí ese empujón intenso y emocional de sus letras, ese arrancarte el corazón para después pegártelo con un beso, que tantas veces me ayudó a sonreír.

Es ese Nick Cave que grabó con The Boys Next Door un primer disco que considera “un repulsivo pedazo de vinilo. Una de las peores cosas que he hecho, uno de los peores discos jamás grabados”, pero sería considerado años después un gran letrista y lo compararían con Tom Waits, con Leonard Cohen.

Nunca he escuchado The Birthday Party por The Boys Next Door, el álbum que sacó la banda cuando le cambió el nombre para borrar el pasado que tanta vergüenza les daba, pero sé que Nick, junto con Lane, su novia de entonces, escandalizaban con sus actuaciones, durante las cuales Cave gritaba, chillaba y se arrastraba por el escenario, cual Gloria Trevi de Australia, pero al ritmo de rudas guitarras distorsionadas.

No sabía que había vivido “en la pobreza absoluta”, pero sí que The Birthday Party fue una banda innovadora que vivió en Berlín durante tres años, donde fueron aceptados de inmediato en la escena artística. Pero las letras de Nick comenzaron a cambiar y decidieron separarse, aunque algunos se quedarían con el vocalista para conformar The Bad Seeds, la banda estable de Cave. El primer disco de Nick con las malas semillas, apareció en 1984 con el nombre de From Her To Eternity, un trabajo excelente, dramático, emotivo, con covers de Elvis Presley y Leonard Cohen.

Confieso que no he podido leer la novela And The Ass Saw The Angel (Y el asno vio al ángel), primera que nuestro personaje escribió en 1989 (ahora traducida en diez idiomas, entre ellos el español), pero sí he escuchado la grabación que, con el mismo título, presentó a principios de 2000, con fragmentos del libro leídos por él mismo y la música de la adaptación teatral del libro que tuvo lugar en 1993. Revelo también que La muerte de Bunny Munro, su segunda novela, me está esperando en el anaquel más alto de una librería que aún no conozco, pero pronto iré por ella.

Pienso que el músico saltó a la fama cuando, en 1988, apareció “From Her To Eternity” en vivo en la cinta Las alas del deseo, de Wim Wenders, así como en su soundtrack. La participación con el cineasta se repitió en Hasta el fin del mundo y Tan lejos, tan cerca. Desde entonces, el del bigotito negro ha sabido hacer piezas inolvidables para diversas películas. Pero la vida no es fácil, como se puede ver en el cine y en La Biblia: a la par de su creciente fama, Nick ha tenido todo tipo de adicciones (16 sobredosis, arranques de ansiedad espiritual, enojos, locura). Sin embargo, ha llegado a una conclusión que lo cura un poco, un poquito: “Tengo una misión en la vida: escribir. Estoy en la Tierra para eso. Y sería incapaz de escribir si llevara una vida bien ordenada”.

Siendo padre y con algunos vicios superados, el cantante se trasladó a Brasil, donde vivió una etapa tranquila y editó discos como The Good Son y Henry’s Dream. Durante la primavera de 1993, Cave regresó a Londres para grabar parte de su noveno álbum con The Bad Seeds, Let Love In, un disco menos dramático pero más melodioso, de letras excelentes y reflexiones permanentes. El disco con el que yo me enamoré de él.

En 1996 editó Murder ballads, que contiene canciones que tratan exclusivamente el tema del asesinato y donde realiza un dueto con la cantante PJ Harvey (con quien tuvo una breve relación amorosa) y una de sus canciones emblemáticas: “Where The Wild Roses Grow”, con Kylie Minogue (quien también fue su novia). Al año siguiente presentó The Boatman’s Call, con baladas oscuras, tranquilo, maduro y depurado, el cual incluye “Into My Arms”, uno de los temas musicales que más me han conmovido en mis 41 años de vida y que elegí como segunda canción de boda.

Tras de The Boatman’s… tomó un descanso para alivianarse de la adicción a la heroína y el alcohol que no lo dejaban desde hacía veinte años. Se casó con la modelo Susie Bick y nacieron sus gemelos, Arthur y Earl Cave. Recuperado, en 2001 editó No More Shall We Part. En 2002 Songs For A November Night y en 2003 Nocturama, otro de sus discos más recordados (que incluye la maravillosa “He Wants You”, la primera canción de mi boda), al igual que Abattoir Blues/The Lyre of Orpheus, un álbum doble imprescindible.

Después de una ausencia en la que no dejó de trabajar haciendo música para películas, en 2008 grabó con todos los Bad Seeds Dig, Lazarus, Dig!!!, un disco que encierra un artista complejo, más luminoso que en otras ocasiones, más divertido, con un atuendo aún más extravagante que los que había usado en los últimos años.

Nunca lo he visto en persona, pero tengo boleto para verlo en su segundo concierto, el martes 19 de febrero (el primero será un día antes, el 18), en el auditorio El Plaza Condesa del DF. Ahí presentará Push The Sky Away, su decimoquinto álbum, que estrenará a nivel mundial en nuestra tierra después de haberlo presentado en Londres.

Dice un periodista que ya lo escuchó que de él sobresalen el ritmo y la intensidad de “Jubilee Street”, cargada de dramatismo, y “Higgs Boson Blues”, una fábula mordaz de ingenio picaresco que recorre toda la gama lírica de Lucifer a Robert Johnson y Hannah Montana. También afirma que en la segunda hora del show, desempolva junto con The Bad Seeds el baúl de las viejas glorias.

Yo digo que será un agasajo verlo en vivo y de cerquita, en un escenario hecho a su medida. Que me emocionaré hasta las lágrimas y sin que él lo sepa reviviré todos aquellos momentos que he pasado en compañía de sus canciones, porque a fin de cuentas de eso se trata el arte de hacer música: de conmover, de entrar en el alma de los escuchas, de sentir —como el mismo Nick lo dijo— que esa es la misión del compositor en la Tierra. Cave lo consigue. Y uno sólo puede pensar: “And he wants you / He wants you / He is straight and he is true”, y esperar que nos lo corrobore a sus fieles escuchas, quienes agotamos de inmediato el boletaje meses atrás.