En el tono de Tona: Salud
La importancia del estado de ánimo para mantenerse sano, hoy día es un lugar común: “Si te deprimes bajan tus defensas”.
Ilustración de Eduardo Salgado
México • A MSF, en su 40 aniversario
Desde los tiempos de Hipócrates (médico de la antigua Grecia, 460 a.C.) hasta el siglo XVIII dominó en la medicina la teoría de los cuatro humores (fluidos), de los que dependía la salud y el temperamento de las personas: sangre (valiente, esperanzado, amoroso); bilis amarilla (irascible); bilis negra (depresivo); flema (ecuánime, indiferente), pero curiosamente nunca mencionaron el humor relacionado con el sentido del humor.
La importancia del estado de ánimo para mantenerse sano, hoy día es un lugar común: “Si te deprimes bajan tus defensas” (aparte del surgimiento de la risoterapia, labor que realizan algunas personas, cagadas y humanitarias, que hacen reír a personas con enfermedades terminales).
Claro que cuesta la amputación de un huevo y la mitad del otro reírte cuando tu mente sólo piensa en salvar el pellejo, y bajo esas circunstancias, recuperar el sentido del humor es recuperar el amor a la vida, como en la cinta francesa Amigos (Untouchable, Olivier Nakache & Eric Toledano, 2011), basada en el caso de Philippe Pozzo di Borgo. Ahora está en cartelera y cuenta la historia de un tetrapléjico (sin movilidad más que el rostro) que hace un casting para seleccionar a su enfermero, escogiendo a un inmigrante negro senegalés, absolutamente informal e irrespetuoso, quien se burla de él y le da su primer toque de mota. El mensaje es claro: la solemnidad mata.
Actualmente, los médicos han invadido las series de televisión en dos vertientes: la policiaca (CSI, Bones, La ley y el orden), y la comedia (Doogie Houser, el exitoso Doctor House y mi programa favorito: Scrubs).
No es casual. El mundo se ha vuelto áspero, violento, y un síntoma de supervivencia colectiva consiste en afrontar la crudeza de la realidad (como la enfermedad) con humor.
Las comedias de medicina, aparte de arrancar carcajadas y sonrisas, humanizan a ese superhombre que salva las vidas, despojándole de su bata blanca ensangrentada para vestirlo con vicios, pasiones, temores y participación social (que van desde la crítica a las políticas públicas, hasta las grillas internas de un hospital privado).
Poco antes del Hospital Veterinario (segmento de los Muppets Show, programa ochentero dónde los títeres, caracterizados de cirujanos, hacían chistes mientras estaban operando, y hasta el mismo paciente se reía con ellos), la CBS produjo en 1971 M.A.S.H. (Mobile Army Surgical Hospital, nombre de las clínicas norteamericanas en campaña militar), basada en el filme del mismo nombre, dirigida por Robert Altman, un año antes.
Se contaban historias jocosas de un grupo de personal médico irreverente durante la Guerra de Corea (aunque se transmitió durante la Guerra de Vietnam), con un humor bastante llevadito (como aquel gag del individuo al que le fingen una última cena, para llevarle una chica sorpresa que le practica un fellatio).
M.A.S.H. tocó un punto que duele: los médicos en situaciones de conflicto. Doble reto para el humor. Este año, la organización internacional Médicos Sin Fronteras cumple cuarenta años llevando atención médica a víctimas de desastres naturales, conflictos armados y violencia sexual, en países como Haití, México, Paquistán, Etiopía, Somalia y Camboya, entre otros, apoyándose en voluntarios y donadores, con personal que realiza incluso actividades arriesgadas, casi cinematográficas (como ingresar de incógnito a Siria y descubrir que se están exterminando a pacientes como a los médicos que los curan).
A pesar de la gravedad de su campo de acción, MSF ha realizado simpáticas campañas, como este año la venta de “pastillas para el dolor ajeno” (http://www.msf.es/pastillascontraeldolorajeno/), que en realidad son mentas, y cuya adquisición es una donación (y que cínicamente se pirateó el Dr. Sonrisas). MSF inició ayer su campaña ¿Qué más sabes de nosotros?, a base de comparaciones: “Anualmente atendemos 15 mil víctimas de violencia sexual, más gente de la que entra al Auditorio Nacional”. (Para mayor información, pueden visitar su página: http://quemassabesde.msf.mx/).
En 1999, MSF recibió el Premio Nobel de la Paz, lo cual propició un chiste en Los Simpson, que, aunque es un poco mamón, ayuda a reflexionar sobre la solidaridad: Milhouse le dice a su mamá: “¡Quiero ser un Médico Sin Fronteras!” y su mamá le suelta un cachetadón, replicando: “¡Querrás decir un médico sin dinero!”.
PD: Pensándolo bien, el humor del sentido del humor son las lágrimas (pero de risa). Besos.








