Exponen figura de Marilyn en Madrid
Coincidiendo con el 50 aniversario de su muerte, Marilyn Monroe resucita tal y como lució en Los caballeros las prefieren rubias aunque no en carne y hueso.
Utilizaron esta imagen ya que consideran que tiene “más glamour”.
Madrid • Coincidiendo con el 50 aniversario de su muerte, Marilyn Monroe resucita tal y como lució en Los caballeros las prefieren rubias aunque no en carne y hueso, sino en forma de figura de cera que se exhibe desde ayer en la colección permanente del Museo de Cera de Madrid.
Con su vestido de satín fucsia réplica del que diseñó en 1953 William Travilla y arreglada con los mejores amigos de una chica, los diamantes, Marilyn Monroe ya pasó a formar parte de la familia del espectáculo que acoge el museo madrileño, sumándose a Michael Jackson, Nicole Kidman o Justin Bieber.
Todavía está de estreno y tiene una sala en exclusiva, con focos auténticos del Hollywood de los años 50 y mirando sugerente a una cámara Mitchell de una época en la en la que “las estrellas se iluminaban desde dentro”, explica el portavoz del museo, Gonzalo Presa.
En el museo han preferido esta imagen icónica de la actriz, en el personaje de Lorelei Lee en la famosa película de Howard Hawks, a la más habitual de La tentación vive arriba, porque “la imagen de las faldas levantándose en la rejilla del metro está ya muy vista” y consideran que esta tiene “más glamour”, según Presa.
“Era una actriz que nunca fue vulgar. Tenía un ángel y una dulzura especiales”.
“Eso valía más que el sex appeal”, asegura el portavoz del museo, que se siente especialmente orgulloso del resultado de esta figura.
Para ambientarla, suenan canciones de Monroe como “I Wanna Be Loved By You”, “My Heart Belongs to Daddy”, que grabó embarazada para El multimillonario y, por supuesto, Diamonds Are a Girl’s Best Friend, cuyo número inspiró a la Madonna de “Material Girl” o a la Nicole Kidman de Moulin Rouge.
Alrededor de este mito del cine, en el Museo de Cera de Madrid han rescatado piezas de coleccionista como carteles originales de Vidas rebeldes o Con faldas y a lo loco pertenecientes a la colección de Enrique Herreros, así como un florero que el hijo de éste junto al periodista Oti Rodríguez Marchante sustrajeron del nicho de Marilyn en el Westwood Memorial Park en la ciudad de Los Ángeles.
Lo único que lamenta Presa es que hayan tenido que pasar 50 años para que Marilyn Monroe haya encontrado su hueco en el museo.
“Como suele decirse, son todos los que están pero no están todos los que son”, concluye.









