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YouTube: la chispa que genera dinero

El Ángel Exterminador •

YouTube no es el futuro de la televisión: es el presente de las productoras, los individuos y la creatividad.

México • Cuando escuchas hablar de YouTube, seguramente piensas en el Canaca diciendo: “¡Me amarraron como puerco!”, el niño Édgar y su caída en un riachuelo, las Ladies de Polanco y el Gentleman de Las Lomas. Sin embargo, para millones de jóvenes en nuestro país, la más importante página de videos en la red se ha vuelto la alternativa para expresar sus ideas por medio de producciones caseras que, además, generan ganancias para quien las realiza

Los chavos, cuando llegan a su casa, no se tiran en un sillón y prenden la televisión, sino que se encierran en sus cuartos y conectan sus laptops para escoger qué es lo que quieren ver: a Werevertumorro y sus muy famosos videoblogs y series como los Mexmen, o a Morfo, cuyas “producciones caseras”, muy bien realizadas, llegan a las más de 200 mil views (vistas); a Caelike, una chica que levanta pasiones hablando de temas cotidianos, a Yuyita, que explica a las adolescentes cómo maquillarse para diferentes ocasiones y verse bonitas, o a Yayo y sus banalidades, tan trascendentes para muchos chavos en todo el país.

Y es que YouTube no es el futuro de la televisión: es el presente de las productoras, los individuos y la creatividad. Esa idea de ver sólo lo que a uno le interese, cuando quiera y donde quiera, sin tener que salir embarrado de comerciales contra las hemorroides, úlceras y cremas para las várices, puede resultar un paraíso dentro del ahora viscoso mundo de la programación abierta nuestra de cada día.

Sin embargo, todo este oasis no funciona sólo por lo entretenido que resulta para los youtubers subir videos: los muchachos que se videograban en sus cuartos, estudios y comedores de clase media ganan dinero con cada uno de los clicks que reciben, y esto es debido a que YouTube es una empresa que vive y se mantiene de moda gracias a ellos.

La forma con la que una persona puede hacer dinero con sus videos es conocida como partnership, (que podemos traducir como “sociedad”) y funciona de la siguiente manera: alguien sube un video; cuando en las oficinas de Google (dueño de YouTube) descubren que puede hacerse viral (es decir, que va a ser muy comentado y compartido por su contenido en todas las redes sociales) se ponen en contacto con la persona que lo subió. Así es como la empresa empieza entonces a colocar publicidad relacionada con el video al lado, debajo o arriba del recuadro donde se ve el mismo, mientras que la persona que subió el video comienza, por ende, a ganar dinero por su creación. Evidentemente, mientras más views (que son el medidor esencial de aprobación o rechazo de un material) tenga, mayor será la cantidad de dinero que recibirá y también cambiará la calidad de los patrocinadores, por lo que si en un principio un video era patrocinado por un pequeño restaurante o fondita, al pasar, por ejemplo, los cien mil views podría ahora ser patrocinado por una gran cadena internacional o por un restaurante.

YouTube está siendo el lugar en el que los jóvenes ahora “ven televisión”, si se me permite decirlo así. Casas productoras como Irreverentv, Mexiblogs, Quéfish y el mismo Werevertumorro, están subiendo series con un trabajo de producción que ya quisieran las nuevas telenovelas de Televisa como Miss XV.

¿Cuál es el secreto para tener tanta aceptación y provocar que los jóvenes dejen de ver lo que la televisión abierta les propone? En primer lugar, puedo asegurar que atienden sus inquietudes reales. Hablar de temas desde cómo se comportan los papás de unos hasta cómo se siente cortar con tu novia, pasando por cómo fue la primera relación sexual de alguien, son temas que se viven día a día en cualquier plática “entre cuates”.

En segunda, son innovadoras, frescas y explotan el uso efectivo de las redes sociales. Esto nos lleva al tercer punto: fomentan la relación uno a uno y rompen la llamada “cuarta pared”. Como lo mencioné previamente, la mayoría de los youtubers se videograba en sus casas y le habla directamente a la cámara tal cual son: sin guiones armados exhaustivamente, sin intereses de terceros y sin más presupuesto que su creatividad. Esto le permite a los que los ven sentirse en algo similar a una reunión “entre amigos”; amigos que contestan cuando se les busca, pues son usuarios activos y públicos tanto de Facebook como de Twitter, y organizan reuniones para encontrarse con sus seguidores en persona y así seguirse nutriendo.

YouTube, como dice uno de los videos del joven Morfo, “ya no es el futuro, es el presente”, y la televisión mexicana tiene mucho que aprender de él. Quizá, como proponen estos jóvenes, lo primero que debería cambiar es que, al prender la tele, la juventud no se tope con promos de fajas y/o contra las hemorroides. Es momento no sólo de abrir la información en los medios, sino también de comenzar a ver a este sector de la población como uno que busca originalidad, respeto y, sobre todo, contenidos que los muevan a pensar. Internet al menos ya abrió sus espacios, y apunta a derribar a los mercados televisivos de las próximas generaciones.