Obama “podría pasar a la historia” eliminando bloqueo a Cuba, sugiere canciller
Bruno Rodríguez afirmó que los legisladores cubano-americanos que asesoran a Mitt Romney son responsables de “confiscar la política estadunidense”.
El bloqueo a la isla comenzó en 1960.
La Habana • El canciller Bruno Rodríguez afirmó ayer que los legisladores cubano-americanos que asesoran al candidato presidencial republicano Mitt Romney son responsables de “confiscar la política estadunidense” hacia la isla y sin adelantar pronósticos sobre una eventual reelección de Barack Obama, sugirió que éste “podría pasar a la historia” finalizando o atenuando el bloqueo de Washington a su país.
Rodríguez dejó entrever que una primera medida sería sacar a Cuba de la lista de países que presuntamente promueven el terrorismo. Esa iniciativa ha sido sugerida incluso a Washington por el ex presidente Jimmy Carter y, según diplomáticos en La Habana, “figuraría en cualquier negociación para encontrar una salida humanitaria al estadunidense Alan Gross”, quien cumple 15 años de prisión en el país caribeño.
La directora de la cancillería cubana, Josefina Videl, dijo el lunes que La Habana ha propuesto cuatro veces a Estados Unidos dialogar “con vista a buscar una solución al caso” Gross, aunque la Casa Blanca ha desestimado la propuesta.
Por su parte, el canciller Rodríguez dijo a periodistas que desde que comenzó el bloqueo en 1960 hasta diciembre de 2011, el daño ocasionado a Cuba “supera los 108 mil millones” de dólares, calculados a precios corrientes. La afectación humana “es invaluable”, precisó.
Informó que por esa práctica “genocida”, en virtud de la Convención de Ginebra de 1948, se ha prohibido desde el viaje a la isla del “equipo infantil de futbol de Cayo Hueso”, Florida, hasta la utilización de “fondos (…) destinados a tres proyectos que Cuba desarrolla con la cooperación del Fondo Mundial de lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria”.
Los argumentos cubanos serán presentados a votación en la Asamblea General de la ONU en noviembre, en un ejercicio que se repite anualmente con el respaldo de la casi totalidad de los países miembros –en 2011 solo votaron en contra EU e Israel-, pero sin alterar la política de sanciones de Washington.








