España, desde adentro
El recorte presupuestal en las universidades españolas ha impactado el trabajo de miles de científicos que ven cada vez más cerca la posibilidad de salir de su país para desarrollar su trabajo. La Dra. Iria Da Cunha nos cuenta como es el día a día en la clase media de Barcelona.
Ciudad Condal, en Barcelona.
Barcelona • En el horizonte que forman los edificios de la zona, vistos desde la ventana del departamento que arrenda la Dra. Iria da Cunha en Barcelona, se aprecia la parte superior de una de las iglesias más bellas de todo el mundo: la Sagrada Familia. Sus torres se erigen al lado de las grúas que la han construido perpetuamente.
Desde la misma ventana también se aprecian los balcones de los departamentos que habitan algunas familias catalanas en esta parte de la ciudad Condal, en un barrio característico de la clase media española, una de las tantas afectadas por la gran crisis que comenzó hace unos 4 años.
Iria es doctora en lingüística, ha realizado estancias posdoctorales en Francia y México, y aspira a conseguir algún día una plaza fija como investigadora en alguna universidad catalana.
Actualmente disfruta de un contrato para jóvenes investigadores llamado Juan de la Cierva. Se siente una privilegiada por haber conseguido ser seleccionada, como ella misma señala:
"Hasta hace un año éramos más de 3000 aspirantes de todas las disciplinas (economía, medicina, derecho, lingüística, etc.) para unas 350 plazas; ahora, con los recortes por la crisis, las plazas ofertadas serán muchas menos y los aspirantes muchos más. La ciencia, como todo en España, ha tenido un terrible recorte presupuestal. A la mayor parte de los profesores asociados de las universidades catalanas les han bajado el sueldo un 40% y hace unos días el gobierno anunció que se nos elimina la paga extra de navidad. Esto supone un 7% del salario. Esta medida no solo afecta a los profesores universitarios, sino a los empleados públicos de todos los sectores. Todos en España hemos disminuido nuestro poder adquisitivo en estos últimos años y muchas familias están endeudadas, aunque no seamos responsables directos de lo que está sucediendo. Tendremos que pagar con muchos intereses lo que nos están prestando y lo que seguramente nos prestarán."
Compartir gastos
Con los primeros años de Rodríguez Zapatero se vivieron años de bonanza, pero los últimos fueron catastróficos. No se aceptó la situación económica y financiera hasta que ya se tenía el agua hasta el cuello: "Vivo sola en un piso (departamento) que alquilo. El alquiler en España es muy caro, sobre todo en las grandes ciudades como Madrid o Barcelona. Por ejemplo, a mí se me va el 40 % de mi sueldo en esto, y eso que es un piso pequeño y que los propietarios, amigos míos, me hacen un descuento. Por ahora, ni pensar en comprar uno; seguiré así por más tiempo.
Por suerte, caminar en Barcelona es muy común y agradable, a diferencia de otras ciudades del mundo. Yo camino una hora para ir y regresar al trabajo. Gracias a esto no tengo ningún conflicto por no tener coche, porque, si no, también me sería complicado pensar en uno. Tampoco tengo hijos actualmente y, aunque me gustaría tenerlos en el futuro, soy consciente de las dificultades que eso conlleva, ya que veo lo que están pasando mis compañeras del trabajo o amigas de la infancia. La crisis afecta nuestro día a día y nuestras relaciones personales. La semana pasada leía que los divorcios en España están disminuyendo, y no tanto porque nos queramos más o seamos más conciliadores, sino porque por un lado se ahorra el coste del trámite y por otro, porque al vivir con alguien más, se comparten los gastos."
"Todos hemos cambiado nuestras rutinas de vivir y de convivir, y no sé cuánto se tendrán que seguir modificando en el futuro. Yo soy de una generación de españoles que nació cuando Franco ya no estaba en el gobierno y en una época en que en nuestro país hubo crecimiento (la Dra. da Cunha nació en 1980). No puedo decir que fuimos una generación rica, pero sí que estábamos acostumbrados a ciertas cosas. Por ejemplo, cuando estuve en México, algunos amigos me preguntaban que por qué vestía tan bien, incluso en el trabajo diario. Aquí en España vestir de ciertas tiendas y tener ropa muy variada es (¿o era?) lo habitual desde hace tiempo. Así crecí yo y así crecieron mis amigos, mi hermano."
"También estamos acostumbrados a comer fuera de casa. Barcelona, como casi toda Europa, está llena de cafés, bares y restaurantes, muchos más de los que hay en la ciudad de México. Casi en cada esquina hay un negocio de este tipo. Es muy frecuente ver un partido de fútbol con los amigos en un bar (más bien, es lo común) y no en casa de alguien. Ahora vienen años de utilizar más tiempo la ropa, de comprar menos y de reflexionar sobre si lo que compramos es realmente necesario. Aquí en Barcelona no se ven coches viejos porque el poder adquisitivo permitía comprar coches nuevos cada pocos años. En algún tiempo, me imagino, estaremos viendo carcachas (como le llaman en México) circulando por la calle. ¿Viajar? Pues supongo que a partir de ahora poco, porque seguramente la reducción de presupuesto en la universidad se verá afectada también en este sentido (asistencia a congresos). Por mi parte, con dinero propio, es complicado pensar por ahora en salir del país de vacaciones. Tal vez para ir a ver a mis padres un par de veces al año a Galicia o desconectar unos días en alguna playa española, nada más."
La ciencia, paralizada
"En dos años y medio se termina mi contrato en la universidad y no sé cómo estará la situación para entonces. Creo que nadie lo sabe. Esta crisis parece que no ha tocado fondo y no sabemos si durará 2 años más, 5 ó 10. ¿Me tendré que ir de España para conseguir desarrollar mis proyectos de investigación en condiciones, tener un sueldo digno y, en algún momento, aspirar a comprarme una casa propia? ¿Seguiré viviendo de contratos temporales, de becas, de presupuestos “arrancados” a la fuerza de otros proyectos?" señala Iria.
"En este ir y venir de poblaciones, al parecer, ahora nos toca a nosotros salir del país. Lo están haciendo masas considerables de españoles, profesionales de todos los sectores, incluidos muchos de mis compañeros investigadores de la universidad. Y el gobierno no está haciendo nada para evitarlo. Supongo que teniendo una secretaria de Estado de Investigación como la que tenemos, Carmen Vela, quien afirma que en España sobran científicos la situación no mejorará. Ahora somos nosotros quienes estamos yendo a otros países de Europa, a Argentina y a México. Nunca hubiéramos imaginado estos vuelcos de la vida tan rápidos".
"Todos vimos a Javier Barden y a Pedro Almodóvar en las manifestaciones de hace unos días por los recortes y el aumento de impuestos a los sectores que de alguna u otra forman están relacionados con el arte. Pero la ciencia en España está igual. Aquí nosotros no somos figuras públicas, pero somos gente de la academia que amamos lo que hacemos y que nos hemos preparado como el que más para realizar investigación científica. Y, al parecer, todo se está yendo al traste. ¿Qué es lo que se puede hacer? No lo sé, no lo sabemos; quizás y lo que más impotencia provoca es que no se puede hacer nada. Cómo me recuerda esto a un amigo mexicano que me explicaba sobre sus propias crisis: es que uno se levanta temprano, trabaja, se desvela de vez en cuando para hacer las cosas bien y entregar el trabajo a tiempo, ahorra un poquito para una casa o un viaje, y llega un devaluación o una crisis y de repente tu dinero sólo te sirve para comprar la mitad de lo que podías comprar apenas ayer".
Desde el mismo pequeño balcón de su departamento, Iria seguirá apreciando la Sagrada Familia. Sabe que, si durante los años de grandes recursos no se finalizó esta obra emblemática de Gaudí, no va a suceder en los próximos años en que el dinero fluirá a cuentagotas. Quizás las grúas se queden paradas ahí durante mucho tiempo.








