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Multitudinario apoyo a cambios militares en Egipto

Internacional •

La remoción del ex ministro de Defensa Husein Tantaui, fue saludada en El Cairo aunque sorprendió a los analistas.

El Cairo • Miles de egipcios volvieron a congregarse en la plaza Tahrir, escenario de las protestas que en febrero de 2011 derivaron en la renuncia del presidente Hosni Mubarak (1981-2011), para dar su respaldo a los cambios anunciados el domingo por el presidente islamista Mohamed Mursi, quien ordenó el retiro del poderoso mariscal de campo Husein Tantawi y de varios generales de alto rango, y canceló enmiendas constitucionales que las Fuerzas Armadas habían emitido para restringir los poderes presidenciales.

Mursi anunció a través de un vocero la destitución de Tantawi, figura principal del ejército durante la transición política, y su designación como asesor presidencial.

Abdul al Sessi reemplazaró a Tantawi como ministro de Defensa y comandante general del ejército. Mursi también retiró al jefe del Estado, Sami Anan, y lo nombró asesor presidencial. El teniente general Sidki Ahmed fue nombrado sustituto de Anan. El nuevo vicepresidente, a la vez, es el juez Mahmud Mekki. Todas las decisiones entraron en vigor de inmediato.

Rawya Rageh, de la cadena de tv de Qatar, Al Jazeera, informó desde El Cairo que “el país puede no tener una Constitución, pero hay declaraciones constitucionales que especifican la descripción de las tareas del presidente, y contratar y despedir a altos funcionarios del gobierno está perfectamente dentro de su autoridad. Lo que llama la atención es que fue una medida sorprendente y osada”, dijo.

Además de Tantawi y Anan, Mursi ordenó el retiro de los comandantes de la armada, la defensa aérea y la fuerza aérea.

Las últimas medidas son vistas como una escalada de la lucha de poder entre Mursi, quien asumió su cargo el 30 de junio, y las Fuerzas Armadas.

En un discurso a la nación pronunciado la noche del domingo, Mursi dijo que las medidas no estaban dirigidas a individuos. “No intenté avergonzar a instituciones ni fue mi objetivo restringir las libertades. (…). Tampoco busqué enviar un mensaje negativo sobre nadie. Mi objetivo fue el beneficio de esta nación y de su pueblo”, agregó.

Mursi también elogió el trabajo de las Fuerzas Armadas, diciendo que su decisión las dejaría libres para que se centraran en sus tareas profesionales.

Ayer, el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas de Egipto calificó de “cambio normal” la remodelación de la cúpula, despojada de gran parte del poder que se había reservado.

En un comunicado en su página de Facebook, la Junta Militar aseguró que los cambios de los dirigentes de este órgano son normales porque se trata de “un traspaso de la responsabilidad a una nueva generación de egipcios que protegerá el país”.

Tantawi estaba al frente del Consejo Supremo militar, que gobernó el país tras la caída de Mubarak, además de ser durante casi dos décadas su ministro de Defensa.

Mursi, de la Hermandad Musulmana, y sus aliados islamistas no ocultaron su disconformidad con las enmiendas anunciadas en junio por los militares, que restringieron el rol del presidente y le concedieron enormes potestades al ejército, incluido el control legislativo.

A comienzos de esta semana, Mursi también destituyó al jefe del servicio de inteligencia. Y el teniente general Mohan Mamees, comandante retirado de la armada, fue nombrado comandante del canal de Suez, la estratégica hidrovía que conecta al mar Rojo con el Mediterráneo y constituye una importante fuente de ingresos para el país.

Para el comentarista Rageh, de Al Jazeera, Mursi, que al principio no quiso desafiar a las Fuerzas Armadas, “aprovechó la oportunidad del ataque fronterizo (de islamistas en la península del Sinaí) para poner fin a la carrera política de uno de los militares de más extensa trayectoria en el país”. Como sea, añade, “esto fue un terremoto político”.