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Túnez tendrá un Gobierno tecnócrata hasta que se celebren nuevas elecciones

Internacional •

Una ola de indignación se ha desatado en el país norteafricano por el asesinato del líder opositor de izquierdas, Chukri Bel Aid, llamando cuatro partidos a una huelga general mañana, en los enfrentamientos con manifestantes ha muerto un policía.

Túnez • El primer ministro tunecino, Hamadi Yabali, prometió hoy la formación de un nuevo Gobierno Nacional integrado por tecnócratas independientes, en medio de la ola de indignación y protestas desatada por el asesinato del líder opositor de izquierda Chukri Bel Aid.

En un discurso a la nación pronunciado pocas horas después del asesinato de Bel Aid, Yabali aseguró que la misión del nuevo Ejecutivo será limitada a "dirigir los asuntos del país hasta la celebración de unas elecciones en el menor tiempo posible", con el objetivo de salir "de esta situación excepcional" cuanto antes.

Yabali afirmó que se formará "un gobierno nacional de capacidades que no pertenezca a ningún partido" y, aunque no ofreció fechas ni dio nombres sobre el Ejecutivo de tecnócratas, anunció que todos los ministerios serán cambiados. Este gabinete, subrayó, se deberá caracterizar por su "neutralidad de todos los partidos".

También adelantó que el jefe del Gobierno y los ministros no se presentarán a las elecciones, las cuales contarán con una amplia supervisión internacional. El asesinato de Bel Aid, que murió tiroteado esta mañana cuando salía de su casa, desató la indignación de la oposición política y de los ciudadanos.

Horas después, Estados Unidos también condenó "firmemente" el asesinato, que calificó de "odioso y cobarde", informó su embajada en Túnez.

En Túnez capital y en ciudades como Gafsa, Sfax, Susa, Monastir, Siliana, El Kef, Sidi Busid, Kebili y Medenin, miles de manifestantes se concentraron de manera espontánea para condenar el fallecimiento de Bel Aid, dirigente del Partido de los Patriotas Demócratas Unificados (PPDU), que había comenzado su carrera política en la clandestinidad.

En la capital, la Policía disolvió con contundencia a los miles de ciudadanos que confluyeron en la céntrica avenida Habib Burguiba, frente al Ministerio del Interior, al grito de "Ali Laridi (ministro de Interior), vete", y "Gobierno, vete".

El ministerio del Interior anunció la muerte de un policía, agregando que había recibido pedradas cuando participaba a "una operación para dispersar a un grupo de manifestantes". Ante un hospital de Túnez, donde se hallaba el cadáver de Belaid, se había congregado una muchedumbre encolerizada, que pidió "una nueva revolución".

Posteriormente, policías y decenas de manifestantes se enfrentaron en Túnez, frente al ministerio del Interior, al paso del cortejo que transportaba el cadáver de Belaid. Los manifestantes lanzaron piedras contra los policías, que replicaron con gases lacrimógenos. Decenas de personas protegían la ambulancia que llevaba los restos del opositor, pese a la humareda de gases.

"¡El pueblo quiere la caída del régimen!", gritaban los manifestantes. También hubo manifestaciones e incidentes en otras partes del país.

Las fuerzas de seguridad tunecinas lanzaron gases lacrimógenos a manifestantes que intentaban asaltar la sede de la policía en Sidi Bouzid, donde la inmolación de un vendedor ambulante en diciembre de 2010 desató la movilización contra el régimen de Zine El Abidine Ben Ali.

En la misma ciudad, alrededor de dos mil personas se manifestaron pacíficamente, Además, manifestantes saquearon los locales de Ennahda en Mezzouna, cerca de Sidi Bouzid, y en Gafsa (centro). En los últimos meses, partidos de oposición y sindicalistas

Paralelamente, los principales partidos de la oposición, reunidos en torno a la alianza liderada por la formación del ex primer ministro tunecino Beyi Caid Essebsi, "Nidá Tunis", y a la plataforma de izquierda Frente Popular por los Objetivos de la Revolución, en la que estaba integrado el partido de Bel Aid, anunciaron su retirada temporal de la Asamblea Nacional Constituyente.

Además, pidieron la dimisión del Gobierno, del primer ministro y de los presidentes del país y del Parlamento. En una rueda de prensa encabezada por Hama Hamami, líder del Partido de los Obreros Comunistas de Túnez (POCT), principal agrupación del Frente Popular, la oposición llamó a una huelga general coincidiendo mañana con el funeral de Bel Aid.

La oposición responsabiliza al Gobierno y a Rachid Ganuchi, máximo líder de Al Nahda, principal partido de la alianza gobernante, de este asesinato, tras varios meses de intermitentes oleadas de violencia contra líderes políticos y sindicales, así como artistas y periodistas.

En declaraciones a Efe, Hamami responsabilizó al Gobierno del asesinato de Bel Aid por no haber "querido escuchar las advertencias lanzadas por la oposición desde hace un mes".

Los líderes de la oposición culpan a las Ligas de Protección de la Revolución (LPR), compuestas por salafistas y simpatizantes de Al Nahda, de estar detrás de estos ataques, que comenzaron poco después del triunfo del levantamiento que el 14 de enero de 2011 derrocó al dictador Zin el Abidín Ben Ali.

También Al Nahda condenó el ataque e instó a la calma y la unidad de todas las fuerzas políticas. "Hay que llamar a la calma y a la unidad nacional para detener la violencia política y a favor del interés general", dijo el portavoz de este partido de corriente islámica, Faisal Naser. En un comunicado, Al Nahda declaró que el ataque fue perpetrado contra "la seguridad y la estabilidad del país".

El partido gubernamental responsabilizó de lo ocurrido a "grupos conspiradores", que no citó, y llamó a los cuerpos de seguridad a "emplearse a fondo para detener a los responsables y presentarlos ante la justicia".

Asimismo, instó a todos los partidos, activistas y ciudadanos "a la solidaridad y a la unión, a no bajar la guardia y a no dar oportunidades a aquellos que quieren golpear la paz social, la convivencia pacífica entre los tunecinos y empujar al país hacia la violencia".

El asesinato del líder político, con grandes simpatías en las zonas obreras del país, coincidió con un momento de profunda crisis entre las formaciones de la alianza gobernante, constituida por Al Nahda, el Congreso por la República (CPR) y el Takatol.

Hace tres días, el CPR del presidente interino tunecino, Monsef Marzuki, amenazó con abandonar el Gobierno si no se satisfacían una serie de demandas políticas, entre ellas la dimisión de los ministros de Justicia y Exteriores, y dio un plazo de una semana a Al Nahda para que respondiera a su solicitud.

El ultimátum del CPR se sumaba a las protestas del Takatol, liderado por Mustafa Ben Yafaar, presidente de la Asamblea Legislativa, que hace una semana también amenazó con romper la alianza si no se producía un relevo a la cabeza de ambos ministerios.