La Casa del Mendrugo, donde la historia perdura
Pese a la declaratoria de la Unesco a la capital como Patrimonio Cultural de la Humanidad, la destrucción de edificios históricos sigue en aumento ante la falta de mantenimiento
Puebla • La antigua Ciudad de los Ángeles, fundada hace 481 años, obtuvo el título de “Patrimonio Cultural de la Humanidad” hace casi 25 años. En el documento de la Unesco, fechado el 11 de diciembre de 1987, se lee:
Convención sobre la protección del patrimonio mundial, cultural y natural.
El Comité del Patrimonio Mundial ha inscrito al Centro Histórico de Puebla en la lista del patrimonio mundial.
La inscripción en esta lista confirma el valor excepcional y universal de un sitio cultural o natural que debe ser protegido para el beneficio de la humanidad.
Fecha de inscripción 11 de diciembre de 1987.
Director general de la Unesco, rúbrica.
El diploma original de esta designación, se encuentra actualmente en la Dirección del Centro del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de Puebla.
Se trata de 391 manzanas, con más de dos mil 600 edificios, en 6.9 kilómetros cuadrados, de una ciudad fundada en 1531, cuyo nombre original fue Ciudad de los Ángeles y ha tenido los títulos de Noble, Muy Noble, Muy Noble y Leal; Muy Noble y Muy Leal, ello durante la época colonial. Para 1862, por decreto del presidente Benito Juárez, la urbe se convirtió en Puebla de Zaragoza. Y desde el 26 de julio de 1950 se llama Heroica Puebla de Zaragoza.
Por decreto presidencial de 1977, se declaró la Zona de Monumentos Históricos de la Ciudad de Puebla, antecedente de la zona protegida por el nombramiento de la Unesco que este haría diez años después.
Se sabe, pero hay que recordarlo, que la traza de la antigua ciudad era “perfecto”, como damero, con calles perfectamente trazadas, con iguales medidas, tomando como punto de partida la plaza donde estaba la iglesia mayor, en este caso la catedral y las casas del cabildo, una frente a la otra.
Sin embargo, pese a la declaratoria de la Unesco, la destrucción de edificios históricos sigue, como en la avenida 2 Oriente número 205, donde antes de que se pusiera un anuncio de permiso del INAH, los interiores de la casona, de día y de noche, fueron derribados. Tal vez dentro de poco veamos en el lugar, cómo no, otro estacionamiento que sólo conserve la fachada de un edificio anterior al siglo XIX.
“La autoridad, ni aquí ni en ninguna parte del mundo, puede obligar a los propietarios a restaurar y mantener los edificios” recuerda el doctor en arquitectura Carlos Montero Pantoja, investigador de la BUAP.
Para el también impulsor de la “Senda del saber”, que no se ha concretado pero en el Centro Histórico iría del Edificio Carolino a la antigua ex penitenciaría, entre Juan de Palafox y Avenida Reforma y las avenidas 3 Oriente-Poniente, la solución es hacer habitable la traza antigua de la Angelópolis:
“Lo más viable es construir vivienda universitaria, para universitarios. Puebla cuenta con cerca de 300 universidades, con estudiantes locales, nacionales e incluso extranjeros. La UIA y la Udlap cuenta con colegios que incluyen habitaciones; la UPAEP hizo su primer edificio habitacional en la 3 Poniente (entre la 19 y la 21 Sur) y eso es lo que debemos hacer en el Centro Histórico y más allá: resolver el problema con los propietarios y lograr un acuerdo con las autoridades municipales para que éste sea facilitador y gestor, se permita un uso de suelo específico, un crédito suave para los dueños, quienes pondrán el inmueble a disposición de un inversionista y todo se haga con una intención colectiva”.
Montero Pantoja plantea habitar el Centro Histórico de la capital “con hoteles boutique, con vivienda universitaria” para que los edificios no se caigan sin más.
Mientras tanto, el hacinamiento en las vecindades del barrio de San Antonio, a unas calles del Zócalo, muestran cuál puede ser el futuro de un barrio descuidado; las goteras, los muros carcomidos, la falta de agua, los perros cuyas deyecciones nadie recoge en la calle.
“En pleno Centro Histórico, edificios a punto de colapsar, como el que está frente al edificio del Congreso, en la Avenida 5 Poniente 119: una casona de 1672, gotea su óxido y olvido. Nadie se ha pronunciado por rescatarlo. Y quizá cuando lo hagan será para hacer en él una serie de divisiones para locales donde se instales más joyerías. Faltaba más, como en la antigua Alhóndiga”, expresó el investigador.
Pero hay una excepción en todo esto: La Casa del Mendrugo.
La casa número 2 (304) se llama hasta hoy la “del mendrugo” y dice la tradición que fue levantada por los jesuitas con los mendrugos que recogieron. Efectivamente, era de la Compañía (de Jesús) y después, por consiguiente, del Colegio del Estado (1832). En 1835 sirvió de Tesorería de la Federación”, escribió Hugo Leicht en su famosísimo libro “Las calles de Puebla”.
Entrevista
Ramón Lozano o Presidente de la Fundación Casa del Mendrugo AC
Reconstrucción del pasado
Ramón Lozano encabezó el rescate y reconstrucción de La Casa del Mendrugo después de que fue vecindad con más de una docena de viviendas y estuvo abandonada varios años.
Él explica que conforme la casa fue reconstruyéndose, ésta les empezó a contar una historia y empezó a pedir un destino distinto al que habían concebido, el cual era una escuela de música, pero después de empezar el proceso de restauración y encontrar evidencias de la vida de Puebla y de los habitantes de la casa, se empezó a perfilar la idea de poner un museo y decidieron destinarle todo el segundo piso para mostrar los hallazgos, algunos de hace tres mil 500 años como el entierro olmeca, la ofrenda, la osamenta, así como toda la colección de talavera y mayólica originaria de Puebla que se usó en la casa, la cual se encontró rota pero se pudo reconstruir.
“Vamos a tener también un espacio de galería para colecciones privadas, colecciones de intercambio, y propuestas que vengan a Puebla de mucha calidad”.
Se encontró un entierro de tres mil 500 años, de mil 500 años antes de nuestra era; causó revuelo que usted dijera que eso cambiaba la historia de la ciudad de Puebla…
Bueno, la enriquece, no la cambia porque decían: Puebla se fundó en un lugar en donde no había asentamientos prehispánicos, y se concluyó, así se escribió, que no había asentamientos prehispánicos y con ello se solicitó la licencia para construir la ciudad, porque ya no quería la corona de España, seguir perturbando la vida de los indígenas después de las dificultades por haberla perturbado tanto en Cholula, en Tenochtitlan, en Huejotzingo… Les dijeron: quieren hacer su ciudad, váyanse a donde no hay asentamientos.
Entonces, aquí encontraron, eso dice la historia, un valle donde no había asentamientos humanos, a la orilla del río y muy adecuado por su clima, sus bellezas naturales para fundar la ciudad, lo cual no quiere decir que no hubo asentamientos prehispánicos.
Posiblemente les demos la razón a quienes lo afirman, no digamos que no. Por eso digo que los hallazgos en la Casa del mendrugo no cambian la historia de la ciudad: la enriquecen.
En el patio de esta casa, tres mil años antes de la llegada de los españoles, mil 500 antes de Cristo, en este patio, en el lugar donde ahora está esta casa, habitaron personas, una familia y aquí encontramos a una persona enterrada en su casa, porque, según he aprendido en esa época se enterraba a las personas en su casa, para tenerlas cerca, y se les ponían sus objetos valiosos para que las acompañaran al inframundo o al lugar al que iban después de muertos.
Nosotros tuvimos la suerte de encontrar a una persona enterrada después del piso de su casa con sus utensilios de la vida diaria, lo cual es muy valioso.
Eso enriquece la historia porque nos dice “Sí hubo asentamientos. Y aquí están”. Lo que es posible es que ya no hubiera cuando llegaron los españoles; no lo sabemos; así lo escribieron: lo cuestionamos.
Entonces, la casa, les fue mostrando el camino… abrieron para el festival “Sinapsis” ¿y cuándo abrirán el museo?
El museo lo vamos a abrir a mediados del año 2013: ya están las salas terminadas; ahora, con “Sinapsis” se puede hacer el recorrido por lo que serán las salas museográficas y por ahora se puede visitar, desde el pasado día 4 hasta el domingo 7, de las doce de la mañana a las ocho de la noche, junto con la propuesta artística del festival. Este va a ser el primer festival cultural del cual la casa va a ser sede, y así va a ser en el futuro: en noviembre habrá aquí funciones del encuentro de teatro que organiza el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes.
Entonces, el proceso cultural de la casa ya inicia, ahora en el patio con las presentaciones de “Sinapsis”; con la apertura del museo habrá una propuesta gastronómica, la cual hablará de la parte española y colonial, la parte mexicana de la casa, por lo que haremos una fusión de la cocina española con todas sus tradiciones, que trajo los jamones de Huelva… Puebla se convirtió en un centro jamonero muy importante durante la Colonia, durante varios siglos, por lo que habrá aquí buen jamón; contaremos el paso de los españoles y cómo se fue haciendo la cocina barroca, con el resultado tan importante de la cocina poblana hoy día.
Entonces, después de “Sinapsis” ¿qué habrá?
Se cierra la casa y seguimos trabajando en la propuesta gastronómica; ahora estamos arreglando la cocina, poniendo lo que tiene que ser el sistema de extracción… todo lo que necesita una cocina buena y moderna para funcionar; vamos a poner el mobiliario de gastronomía y después viene el festival de teatro.
Para la apertura del museo y de la galería ¿qué habrá en la Casa del Mendrugo…?
Para el arranque del museo ya está la colección de sitio de la casa, que se está restaurando en este momento, y también ya hay otra colección extraordinaria, de una propuesta de Oaxaca, que se va a presentar junto con lo propio de La Casa del Mendrugo, antes del verano del 2013.
La casa queda en medio del barrio universitario de la BUAP, en la mayor área de actividad cultural de la ciudad ¿qué esperan del visitante, extranjero o de la propia Puebla?
Bueno, primero esperamos que cuando vengan aquí a la casa, ella misma les cuente la historia. Si se pueden fijar en la arquitectura de la casa no está “regresada” a una época en particular: ni al siglo XIX, ni a la época afrancesada, ni a la Colonia: simplemente tiene “todos los siglos”: donde, por ejemplo, ya no tenía barandales, pues se los robaron cuando estuvo abandonada, pusimos barandales de cristal. No queremos hacer “falsos antiguos”, no queremos confundir al visitante con cosas que hicimos ahora como si fueran cosas de antes; creo que eso no debe de ser en un proceso de restauración de este tipo. Simplemente ponemos cosas contemporáneas a lo que estamos haciendo hoy día. Lo que tiene la casa antiguo, es antiguo; lo tenía y es parte de su vida: la piedra, la madera… con la madera que no pudimos rescatar para las vigas se construyeron puertas, en un proceso autosuficiente, integral, inclusivo de sus materiales…
¿Qué tiempo lleva de rescate la casa?
Ha sido un proceso largo, porque lleva cuatro años y medio. Pero lo largo ha sido por cuidadoso, pausado, sin prisa y ha permitido a la casa el irla descubriendo despacio: se han descubierto rejas escondidas, ventanas que dan a las torres de la iglesia de la Compañía, y lo que veían los habitantes de la casa en su origen, y que por el proceso de restauraciones, de reúsos de la casa, estaban clausurados.
La casa se usó como vecindad, había 18 viviendas mal construidas dentro de la casa, que la afeaban, la invadían, la lastimaban; todo eso se retiró, y en ese proceso nos dimos cuenta de ventanas originales con sus rejas que, exactamente están orientadas hacia las bellezas de Puebla: la catedral, la cúpula y las torres de la Compañía.
El mural que tenemos en el pórtico se descubrió recientemente: cuando se estaba reparando el pórtico, se estaba decidiendo qué hacer para ponerle la pintura adecuada, y al entrar a los muros nos dimos cuenta de que había un mural, debajo de las diez, quince capas de pintura, de todos los siglos, de todos los colores; entonces se invitó a restauradores que trabajaron retirando la pintura y rescatando el mural que es hermoso porque es muy simple: de trazos muy sencillos, al parecer de manos indígenas y que refleja el agua que había aquí cerca, por los pantanos y las inundaciones que están en la historia de la ciudad de Puebla, en la zona cercana al río. El mural refleja flores de loto o flotantes encima del agua, pintadas con colores muy sencillos.








