Edición:

Responsables en caso Acteal gozan de impunidad: evangélicos

Política •

El pastor Arturo Farela, presidente de la Confraternidad religiosa, indicó que la SCJN exhibió la injusticia procesal en la matanza del 22 de diciembre de 1997, además dijo que el resurgimiento del zapatismo “permite la posibilidad de un enfrentamiento entre los indígenas”.

Ciudad de México • La Confraternidad Nacional de Iglesias Cristianas Evangélicas afirmó que la Suprema Corte de Justicia de la Nación exhibió la injusticia procesal en el caso de la matanza de Acteal al dejar en libertad a inocentes, sin embargo “los que estuvieron en el juicio como acusadores, y los que pudieron haber prevenido los hechos del 22 de diciembre de 1997, tienen nombre y apellido, pero han gozado de impunidad”.

El pastor Arturo Farela, presidente de la Confraternice también consideró que el resurgimiento del zapatismo, como se vio el pasado viernes, “con aires del pasado permite la posibilidad de un enfrentamiento entre los indígenas”

Hace 15 años en Acteal, “se perpetró una masacre en la que perdieron la vida 45 indígenas, mayormente mujeres y niños. Ese acontecimiento se pudo y se debió evitar”. Y ante el escándalo internacional, el gobierno federal de aquel entonces se “dedicó a buscar chivos expiatorios, a montar pruebas y proseguir procesos eternos que a década y media no han terminado y que destruyeron con esto la vida de casi cien familias de reos que fueron puestos en prisión de manera injusta”.

El pastor Arturo Farela, presidente de Confraternice reconoció que el EZLN y el obispo Samuel Ruiz lograron posicionar el indigenismo a partir de causas justas y defendibles, aunque “no compartamos del todo los alcances de los Acuerdos de San Andrés Larráinzar. Samuel Ruiz y un servidor tuvimos la oportunidad de dialogar diferentes momentos sobre el tema”.

Sin embargo, indicó “lo que estremece con este resurgimiento del movimiento zapatista es lo coyuntural en la escena política. Más que el fin del ciclo maya, la coyuntura del regreso del PRI a los Pinos y la necesidad de abandonar el tema de la delincuencia organizada, permite a los zapatistas traer a la vida pública un aire del pasado, y la posibilidad de volver a confrontar a los mismos indígenas entre sí, creando desenlaces no deseados”.

La fuerza mostrada, el viernes, por el zapatismo “no sólo impacta a los que gobiernan desde el centro, sino también, en primer lugar, es motivo de preocupación a todos los indígenas chiapanecos, incluso protestantes, que en su tiempo fueron partidarios de ese movimiento pero que dejaron de serlo porque vieron frustrados los ideales”.

Y “sin prejuzgar y con el ánimo de abundar en la defensa de los más desprotegidos, hago un llamado al Subcomandante Marcos y a su movimiento zapatista, para que esa fuerza que aun detenta, esa causa que merece toda la atención, la ejercite por las vías institucionales y sin crear desasosiego entre los indígenas chiapanecos” señaló el pastor.