Obama alerta por última vez sobre consecuencias de recortes presupuestarios
El mandatario urgió a los republicanos en el Congreso a alcanzar un compromiso para evitar que EU "se dispare una bala en el pie" mientras afirmó a los senadores opositores McCain y Graham que hará "lo que sea necesario" para lograr una reforma migratoria integral este año.
Obama camina bajo la lluvia hacia su despacho en la Casa Blanca
Newport News, EU • El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, hizo sonar todas las alarmas hoy sobre la cura de austeridad que entrará en vigor en tres días y urgió a los republicanos en el Congreso a alcanzar un compromiso para evitar que el país "se dispare una bala en el pie".
Desde un astillero de Newport News, en Virginia (noreste), donde se construyen los portaaviones y submarinos nucleares, Obama alertó, horas después de que hablara el presidente del banco central (Fed) Ben Bernanke, que estos recortes automáticamente "debilitarán la reactivación de la economía" de Estados Unidos.
Se convertirán en un "hacha" de los gastos del Estado, estimó. "Estos recortes son malos, no son inteligentes y no son justos", dijo Obama en el amplio vestíbulo del astillero. "Es una herida autoinfligida que puede ser evitada", advirtió.
El mandatario está intentando que la responsabilidad de la entrada en vigor de la cura de austeridad recaiga en los republicanos. Ambos partidos han sido incapaces de llegar a un acuerdo para encontrar una forma de reducir el déficit en los últimos 18 meses.
El gobierno de Obama ha intentado informar una y otra vez sobre las consecuencias concretas de los recortes: vacaciones no remuneradas para los funcionarios, más espera en los aeropuertos y menos seguridad en las fronteras.
Obama también ha dicho que los 90 mil trabajadores subcontratados por el Pentágono pueden acabar en el paro sólo en Virginia, mientras que peligran las investigaciones federales contra "criminales, que serán puestos en libertad".
"Hay demasiados republicanos en el Congreso que ahora mismo rechazan actualmente dar un pequeño paso cuando se trata de cerrar agujeros fiscales y exenciones tributarias", afirmó Obama ante centenares de obreros navales. "Esto nos bloquea", confesó.
El portavoz republicano en el Congreso John Boehner dejó a su vez al descubierto la exasperación de los líderes opositores sobre los recortes presupuestarios que se avecinan e instó a los senadores a "mover el trasero" para forjar un acuerdo y evitar una crisis.
"No creo que el presidente (Obama) se haya centrado en buscar una solución", dijo también un ofuscado Boehner a la prensa. Los republicanos, que controlan la Cámara de Representantes -que manda sobre el presupuesto-, rechazan reforzar aumentar los impuestos, sobre todo después de haber aceptado un incremento a las rentas más altas a principios de enero.
Los conservadores acusan a Obama, un mes después de iniciar su segundo mandato, de dedicar mucho tiempo a hacer campaña para "dar miedo" a los estadounidenses, en lugar de encontrar soluciones en Washington.
Hay una parte de los republicanos que considera que la austeridad es una buena forma de recobrar la buena dirección de las finanzas del país, a pesar de que ello haya significado un importante recorte del presupuesto del Pentágono, hasta ahora la "vaca sagrada" de su partido.
Sin posible acuerdo en el horizonte de aquí al viernes, a finales de marzo puede presentarse una nueva oportunidad para negociar, cuando el Congreso renueve la financiación de las operaciones gubernamentales.
Pero, mientras pasan las semanas, los republicanos rechazan asumir la responsabilidad de los recortes. "¿Podrían aplicarse estos recortes de una forma más inteligente? Sin duda", afirmó el jefe de la minoría en el Senado, Mitch McConnell. "Pero el presidente y sus secretarios (...) no pueden intervenir a último minuto y esperar que los estadunidenses no les echen la culpa", aseguró.
El presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, negó que su formación no haya hecho nada para evitar la cura de austeridad, alegando que presentó dos planes alternativos que fueron votados.
Obama, sin embargo, reprocha a los republicanos no haber hecho ninguna propuesta nueva. "No tendríamos que hacer una tercera propuesta para que el Senado se mueva y haga alguna cosa", dijo hoy Boehner.
De otra parte, Obama dijo hoy a los senadores republicanos John McCain y Lindsey Graham que hará "lo que sea necesario" para lograr una reforma migratoria integral este año, según informaron ambos senadores.
En un comunicado conjunto, McCain, republicano por Arizona, y Graham, republicano por Carolina del Sur, expresaron que ambos acudieron esta tarde a una reunión en la Casa Blanca con Obama y el vicepresidente Joseph Biden.
"Tuvimos una reunión excelente con el presidente y el vicepresidente esta tarde en la que discutimos una variedad de asuntos, incluyendo nuestro esfuerzo por aprobar una ley para una reforma migratoria integral este año", dijeron ambos senadores. "Nos complace escuchar que el presidente haya declarado su firme compromiso de que hará lo que sea necesario para cumplir con esta importante meta", puntualizaron.
La reunión no fue anunciada por la Casa Blanca pero se trata, según algunos activistas pro reforma, de la implicación más directa del presidente Obama en las negociaciones migratorias en el Senado hasta la fecha.
La reunión bipartidista suscitó elogios de grupos cívicos, empresariales y policiales en todo el país, que continúan presionando para que el Congreso apruebe una ley que saque de la sombra a los once millones de inmigrantes indocumentados en EU. Obama ha expresado su deseo de que el Congreso apruebe la reforma migratoria a más tardar en junio próximo.
El encuentro en la Casa Blanca se llevó a cabo en unos momentos en que ambas cámaras del Congreso elaboran entre bambalinas propuestas para reformar el sistema de inmigración, de manera que se incremente la seguridad fronteriza, se permita la legalización de la población indocumentada, y se aumenten las visas para extranjeros con altas destrezas laborales, entre otros elementos.
McCain y Graham forman parte del llamado "Grupo de los ocho" -cuatro senadores demócratas y cuatro republicanos- que lideran desde enero pasado los esfuerzos por una reforma migratoria, si bien ésta afronta la oposición de los más conservadores del Partido Republicano.








