“Ya llegó mi tiempo y el de ustedes me aburre”
Una motocicleta y unos padres que son más bien amigos que una extensión de la autoridad, son personajes esenciales de "La edad de la punzada", la reciente novela de Xavier Velasco.
México • Dentro de la obra de Xavier Velasco, hay dos novelas que destacan porque están llenas de elementos biográficos, pero aunque el protagonista puede ser identificado con el autor no es estrictamente él. Se trata de Este que ves y La edad de la punzada, que acaba de aparecer; la primera toca la infancia y la segunda la adolescencia. Los padres y una motocicleta son elementos esenciales de la historia de La edad de la punzada y en la siguiente conversación el autor habla de ellos y otras cosas.
En la novela mencionas a Steve McQueen, recordando la película El gran escape, ¿tus héroes de la moto sólo vienen del cine?
Sí, nacen directamente del cine. Mira, yo me recuerdo de niño coleccionando en la memoria cada película donde salían motos o coches. Desde niño tuve ese sueño de ser intrépido, no porque lo fuera sino precisamente porque era muy cobardón. Yo decía: “Llegará un día en que me atreva; llegará el día en que me atreva a echar andar esos pasatiempos suicidas que por lo miedoso no puedo abordar”. Entonces, cuando le llega la adolescencia al personaje es cuando empieza a atreverse a hacer cosas que nunca se atrevió a hacer. Si la infancia es un territorio lleno de miedos, la adolescencia es uno muy inconsciente y muy irresponsable; son contrapartes. Me han preguntado si esta novela es continuación de Este que ves y les digo que no. Este que ves trata de un niño miedoso y en la nueva novela hay un adolescente que quiere ser un peligro social y con algunas capacidades para lograrlo.
Va a sonar muy sangrón, pero cuál es, digamos, tu poética de la velocidad pensando en gente que se jugó la vida con ella como James Dean y Bob Dylan.
Siempre me identifiqué con la gente que andaba en moto, siempre hubo una simpatía por quienes se jugaban la vida. En la novela, el personaje se vale de la moto no sólo para vivir intensamente y no sólo para buscar que se le acerquen las niñas, sino también para desafiar a los vecinos. Para mostrarles abiertamente su desprecio y pintarles los mocasines cada vez que puede. En esa época el póster que tenía en mi recámara era de Alice Cooper embarazado vestido con ropa de maternidad. Cada que llegaban tíos o amigos de mis padres y veían ese póster invariablemente hacían cara de asco. Mi papá sacaba por ahí una excusa y mi mamá les decía: “Ya saben, está en la edad de la punzada”. ¿Por qué tienes esas cosas? Porque quieres provocar, porque quieres decirles: “Ya llegó mi tiempo y el de ustedes me aburre”. Tienes una enorme necesidad de escupírselos, de vomitárselos. Y si como fondo tocan los Sex Pistol, ¡pues qué mejor!
Ya que los mencionaste, la novela también es un homenaje a tus padres en particular y en general a los alivianados.
El tributo a mis padres, que son los más grandes amigos que tenido nunca, está ahí implícito. De hecho, es imposible que te expliques al personaje sin esa relación especial que estableció con ellos. Mis padres siempre tuvieron un tremendo sentido del humor y eso en parte les permitió aguantarme y a mí aguantarlos a ellos. Yo vengo de una casa donde en el mejor y en el peor de los casos, siempre terminaba ganándonos la carcajada. Por eso hay tanto humor en mi obra, no lo puedo evitar. Pero, vamos, ¿qué no era así la adolescencia? Lo mágico de esa edad es que por mal que te vaya quién sabe cómo te las arreglas para que te vaya bien.
En cuanto la música, ¿qué rolas pudieran servir como soundtrack del libro?
Hay diez canciones de Cooper que pudieran estar ahí porque él es casi un cronista de la edad de la punzada. Elijo “I’m eighteen”, aunque yo no tenía esa edad cuando la escuchaba. La canción dice “Tengo 18 años y no sé lo que quiero”; yo que tenía 16, decía “pues yo estoy rayado; todavía tengo dos años de margen”. Otra sería “Time” de Bowie y otra también de Bowie sería sin duda “Always crashing in the same car”. Bowie es el mentor de todo esto. Como él, yo aspiraba a ser diferente cada temporada.
¿Tuviste siempre claro, digámoslo así, el plan para contar las historias de Este que ves y La edad de la punzada?
Tenía la historia de infancia y la historia de adolescencia y estaba comprometido a contarlas. Cuando te va mal la pregunta difícil es “¿Por qué a mí?” y lo más angustiante es que no hay una respuesta. Pero cuando eres narrador la respuesta se aparece clara: “Bueno, esto me pasa a mí para que lo cuente”. Esos años que fueron duros, el único sentido que tienen para mí es que si así sucedieron fue para que los contara. Soy narrador, lo que me interesa es la historia, lo demás casi siempre me tiene sin cuidado. La historia es lo que me quita el sueño. Te pasas la vida parchando y retorciendo una trama hasta que eventualmente funcione, hasta que el jarrito se mueva como debe moverse.








