Talibanes paquistaníes afirman que Malala "merecía morir" por espiar para Occidente
La joven paquistaní mejora de sus graves heridas en el hospital Queen Elizabeth de Birmingham, en el Reino Unido, mientras el presidente de Pakistán, Asif Ali Zardari, afirmó hoy que el atentado que sufrió fue "un ataque contra todas las niñas" de su país.
El artista indio Sudarsan Pattnaik da un último retoque a la escultura de arena en honor de la niña paquistaní Malala Yousafzai at Puri beach, some 65 kilometers from Bhubaneswar, on October 16, 2012.
Islamabad, Londres • Los talibán paquistaníes afirmaron hoy que la joven activista Malala Yousufzai se merecía "morir" por haber "espiado para Occidente", por haber "difamado" a los muyahidines y por haber "idealizado al mayor enemigo del Islam", el presidente de Estados Unidos, Barack Obama.
En un comunicado, los talibán han afirmado que Yousufzai es una "espía de Occidente" . "A cambio de este espionaje, los enemigos le han dado premios y recompensas, y el Islam ordena la muerte de quienes espían para los enemigos", prosigue el texto.
"Ha hecho propaganda contra los muyahidines (guerreros de la yihad, la guerra santa) para difamar a los talibán", añade. "El Corán dice que la gente que hace propaganda contra el Islam y contra las fuerzas islámicas debe morir", continúa. "No la hemos atacado por elevar su voz a favor de la educación. La hemos atacado por oponerse a los muyahidines y a su guerra", aseguran los talibán.
"La hemos atacado porque había hablado contra los talibán mientras se sentaba con los desvergonzados extranjeros e idealizaba al mayor enemigo del Islam, Barack Obama", prosigue el comunicado. "La sharia (la ley islámica) dice que se debe matar incluso a los niños si hacen propaganda contra el Islam", concluye.
Mientras, Malala progresa en el hospital del Reino Unido donde es tratada y los médicos ya programan cirugías reconstructivas, informó el director del centro médico. Malala, de quince años, fue traslada ayer en un avión ambulancia al hospital Queen Elisabeth de Birmingham (centro de Inglaterra) desde Islamabad (Pakistán), donde fue atendida tras el ataque talibán que sufrió la pasada semana, cuando volvía a casa de la escuela.
El director del hospital, Dave Rosser, dijo hoy que los médicos estaban "impresionados" por la "resistencia y fuerza" de la adolescente, que ha progresado en las últimas horas. Sin embargo, será necesario que reciba cirugía reconstructiva para tratar las "horrendas heridas" que le provocaron los dos disparos que recibió, uno en la cabeza y otro en el cuello.
"Tenemos expertos internacionales en ese campo que han empezado a planificar las cirugías" añadió Rosser, que especificó que este paso por el quirófano forma parte del "tratamiento prolongado" que la menor recibirá para recuperarse "física y psicológicamente".
Desde su llegada al Queen Elisabeth, el gobierno británico dispuso medidas de vigilancia y seguridad especiales en los alrededores de la habitación de Malala, según confirmó un portavoz de Downing Street.
Esta mañana se registró un incidente, cuando varias personas que aseguraron falsamente conocer a la menor -simpatizantes de su causa, según la Policía- fueron detenidas a la entrada del hospital. Tras el arresto, Rosser negó que existiera "una amenaza contra la seguridad" de la adolescente, ya que, según subrayó, estas personas no consiguieron entrar en la unidad sanitaria.
El caso ha despertado un gran interés en el Reino Unido y el ministro de Exteriores, William Hague, ha defendido hoy en un artículo en el diario vespertino Evening Standard que el país "está y estará con el Ejecutivo y el pueblo paquistaní" en su lucha por la democracia.
"No hacemos esto sólo porque esté en nuestro carácter preocuparnos por las niñas que no tienen acceso a la educación sino porque forma parte de nuestro interés nacional también", afirmó Hague al hablar de la ex colonia británica.
La comunidad musulmana en el Reino Unido se sumó a los buenos deseos para la recuperación de Malala con las declaraciones del representante de la comunidad de mezquitas en el país, Farooq Murad.
"Hemos estado rezando por ella desde que ocurrió la tragedia. Ahora que está entre nosotros, nuestros pensamientos están con ella, su familia, y con las otras niñas heridas en este criminal ataque", declaró. Farooq Murad añadió que el atentado "debe ser condenado" y que es razonable que ese rechazo llegue por parte de los responsables políticos y líderes religiosos paquistaníes.
Mientras, el presidente paquistaní, Asif Ali Zardari, estimó hoy que los disparos hechos por los talibanes contra Malala Yusafzai era "un ataque contra todas las niñas" de Pakistán.
"El ataque de los talibanes contra esta muchacha de 14 años, que desde los 11 años está comprometida en la lucha por el derecho a la educación de las niñas, es un ataque contra todas las niñas de Pakistán, un ataque contra la educación y todas las personas civilizadas", declaró el presidente Zardari al margen de un foro económico en Bakú, capital de Azerbaiyán.
"El trabajo que ha hecho era más grande a los ojos de Dios que lo que hacen los terroristas en nombre de la religión. Vamos a continuar defendiendo su causa notable", agregó. El 9 de octubre en Mingora (noroeste), Malala, de catorce años, resultó herida en un hombro y en la cabeza por balazos disparados por talibanes.
La adolescente fue trasladada el lunes a Birmingham (centro de Inglaterra), a un hospital que atiende a los soldados heridos en Afganistán. El ataque provocó una viva emoción en todo el mundo y en Pakistán, donde creó un importante sentimiento contra los talibanes en numerosas regiones de ese país de más de 180 millones de habitantes, donde se registra un aumento del fundamentalismo religioso.








