Religiones afro-brasileñas en peligro de extinción en Río de Janeiro
Se calcula que unos 400 mil brasileños practican la religión umbanda, de la cual sus creyentes sufren de intolerancia y de tachársele como forma de brujería.
Río de Janeiro • Rosa Cardoso tiene 89 años y ha practicado la religión afro-brasileña umbanda casi toda su vida, pero sigue haciéndolo a escondidas. La casa de Cardoso en una transitada calle comercial de Río no muestra signo alguno de ser un templo y desde afuera parece casi abandonada.
Adentro, el altar principal tiene una imagen de Jesús de tamaño real, flanqueada por otras de Santa Bárbara y la Virgen María. Debajo del altar, fuera de la vista, hay símbolos y artefactos que representan la imagen católica de los orixas --dioses de ascendencia africana--, que se pueden ver cuando se abren unas puertas de madera con listones.
Si bien se calcula que hay por lo menos 400 mil brasileños que practican la religión, siguen enfrentando prejuicios que contradicen la imagen de tolerancia racial y religiosa que tiene Brasil.
La intolerancia e incluso hostilidad hacia la umbanda y otras creencias de origen africano como el candomblé estuvieron en el candelero recientemente como consecuencia del clamor de personas que denunciaron la demolición de una casa que se supone es el sitio donde nació la umbanda.
Muchos en Río conocen los nombres de algunos orixas y miles de creyentes van a las playas el día de Año Nuevo vestidos de blanco para hacer ofrendas a la diosa de los océanos, Iemanja.
No obstante, abundan quienes creen que umbanda y candomblé son formas de brujería y a los fieles les cuesta admitir públicamente que son creyentes. En partes del país la umbanda estuvo prohibida hasta la década de 1950 y en las tres décadas siguientes los fieles tenían que registrarse con la policía.
Informes policiales indican que los devotos a religiones afro-brasileñas denuncian un promedio de 100 incidentes de abuso físico o verbal al año debido a su fe tan solo en el estado de Río de Janeiro.
En octubre, la vivienda donde se realizaron los primeros rituales umbanda en 1908 fue destruida. Se encontraba en una propiedad privada, pero la alcaldesa no hizo nada por protegerla por su valor histórico cuando activistas que promueven la tolerancia religiosa le informaron de su importancia. Rechazó incluso pedidos de esas organizaciones para reunirse con ella.
La alcaldesa Aparecida Panisset autorizó la demolición de otro sitio de reunión umbanda en la misma ciudad de Sao Gonçalo para construir un centro deportivo pese a que la municipalidad no tiene los permisos correspondientes. El caso está en los tribunales.
Un informe municipal del 2011 indicó que en la ciudad de Río de Janeiro solamente hay 847 templos umbanda, aunque no es fácil distinguirlos.
Si bien la religión tiene poco más de un siglo, incorpora viejas tradiciones del catolicismo, las creencias que trajeron los esclavos procedentes de Nigeria, la espiritualidad de los indígenas nativos y las enseñanzas del espiritualista francés del siglo XIX Allan Kardec.
El candomblé, otra religión afro-brasileña muy popular, inspirada mayormente en las creencias de Africa occidental, padece prejuicios similares.
"Umbanda es hostigada por otras religiones, por el estado y por la policía", comentó Fernando Altemeyer, profesor de teología de la Universidad Católica de Sao Paulo. "Tiene estos elementos del catolicismo, pero no es católica; del espiritualismo, sin seguir exactamente las creencias de Kardec. Nadie se siente identificado con ella".
Los brasileños a menudo se enorgullecen de su diversidad racial, cultural y religiosa, y en Río abundan las referencias a los orixas, los dioses africanos de las creencias umbanda y candomblé.








