“La montada, necesaria en el DF”
El Jefe Centauro señala que luego de la remodelación de la Alameda Central el grupo fue regresado a su base; en Xochimilco realizan rondines ocasionalmente y en el Cerro de la Estrella sí operan; 22 animales son utilizados en equinoterapia
Algunos equinos se utilizan para la rehabilitación de algunas enfermedades.
Ciudad de México • La policía montada se encuentra subutilizada pese a ser la más antigua dentro de la Secretaría de Seguridad Pública capitalina. Quizá por ello, el titular del agrupamiento, Antonio Alfaro —conocido como Jefe Centauro—, propone que regrese a la Alameda Central y descarta que desaparezca: “Lo veo muy difícil, porque la policía a caballo es tradicional; además, actualmente tenemos muchas áreas en la Ciudad de México donde estos elementos son necesarios”.
Durante el porfiriato el agrupamiento fue conocido como Gendarmería Montada; en el siglo XX, los caballos fueron desplazados por patrullas y motocicletas, pero en la década pasada fueron incorporados otros medios de transporte como bicicletas y patines.
Por ello, los caballos perdieron relevancia hasta que fueron retomados en propuestas novedosas como la policía charra o típica, que debutó en 2002 en la Alameda Central y la periferia de Bellas Artes para vigilar el Centro Histórico y auxiliar a los turistas.
Sin embargo, diez años después (marzo de 2012) el destacamento fue retirado previo a la remodelación de la Alameda y se creyó que regresaría.
Policías que realizan rondines a pie en este parque explicaron a MILENIO que los caballos no regresaron porque los paseantes se quejaron del excremento de los animales y porque la anterior administración del Centro Histórico determinó que las herraduras de los animales rayarían el piso tipo mármol que fue colocado.
De ahí que la policía montada asignada a la Alameda regresó a su base en el Centro Histórico, mientras otros más fueron reubicados en los 17 destacamentos que tiene la dependencia en el parque de los Dinamos, Bosque de Tlalpan y zonas boscosas de las delegaciones Xochimilco, Milpa Alta y Magdalena Contreras.
El efecto “caballo”
El agrupamiento lo conforman 719 policías y 529 caballos, de los cuales 22 operan en el servicio de equinoterapia.
“Cuando llegué en 2008 para hacerme cargo del agrupamiento había entre 750 y 780 caballos. Eran muchos, y por su edad una parte ya no cumplía con los requisitos para el trabajo del policía. El gobierno capitalino decidió que estos equinos, que eran poco más de 200, fueran donados a Puebla, Hidalgo y Tlaxcala para tareas de vigilancia en municipios y en equinoterapia”, afirma Alfaro, un ex militar que trabajó 23 años en la Secretaría de la Defensa en el cuerpo de caballería y equipo de equitación del Estado Mayor Presidencial.
El Jefe Centauro también fue integrante del equipo ecuestre que representó a México en las Olimpiadas de Barcelona 1992. Se retiró de la carrera militar en 1996 para regresar 12 años después como funcionario público responsable de la policía montada capitalina que coadyuva al agrupamiento de granaderos en marchas, bloqueos, desalojos y eventos masivos, como partidos de futbol.
Los 719 uniformados, enlistó, están divididos en tres turnos (cada uno trabaja 24 horas por 48 de descanso) de 230 policías. Sus integrantes son repartidos entre los destacamentos de vigilancia y seguridad (bosques), equinoterapia, un equipo de guardia listo para imprevistos (granaderos) y el resto es rotado en las áreas de depósitos, caballerizas, transportes o talleres.
Respecto a los bosques, Alfaro detalló que los patrullajes se realizan de las 6:00 a las 19:00 horas, y el resto del día la vigilancia es en motos.
En la base operativa de la policía montada, ubicada en la delegación Iztapalapa, los caballos del agrupamiento se encuentran en la parte trasera del terreno. Están divididos en las siguientes áreas: entrenamiento, domesticación, crianza de equinos jóvenes, reproducción y caballerizas. En la entrada principal hay tres autobuses listos para —en caso de imprevistos— trasladar a los animales hacia algún punto de la ciudad. En el patio principal los elementos de guardia entrenan tácticas para granaderos, tales como marcha, uso de escudos, vallas y formación en grupo. Alfaro aseguró que en el lugar laboran 18 veterinarios y en caso de fallecimiento, los animales son enterrados en la parte trasera del predio, porque no pueden ser incinerados en la Facultad de Veterinaria de la UNAM.
El Regreso
Jefe Centauro dijo que en los últimos cinco años la presencia de la policía típica en la Alameda arrojó resultados de cero delincuencia, aunque la mayoría de los infractoresfueron remitidos por conductas inapropiadas (orinar, defecar o fumar mariguana), mientras que una minoría fue puesta a disposición del Ministerio Público por robos menores (celular y dinero en efectivo).
“Lo ideal es que regresemos a la Alameda porque ya es tradición; la decisión depende del secretario Jesús Rodríguez. Nos acaban de entregar 248 uniformes nuevos de policía típica, más los anteriores, que son idénticos, ¡estamos listos para cuando se ordene echarnos a trabajar!”, aseguró.
Alfaro adelantó a MILENIO que también propondrá que la policía montada ingrese a las secciones del Bosque de Chapultepec, al Bosque de Aragón, así como el Parque Alameda Oriente. “Es más, en la tercera sección de Chapultepec estamos en vías de que nos construyan caballerizas para comenzar a dar el servicio”.
Comerciantes vigilantes
En Xochimilco, MILENIO recorrió el Parque Nativitas, donde se encuentra uno de los 17 destacamentos de la policía montada, para verificar su operación y presencia.
Sin embargo, solo encontró a un policía dormido en su patrulla. Tras recorrer la zona, los comerciantes del lugar y aquellos ubicados en el mercado de plantas, aseguraron que en realidad son ellos quienes cuidan a los clientes, pues afirman que los rondines son ocasionales y habitualmente entran al bosque a pie, moto o en patrulla en las calles periféricas, pero rara vez a caballo. Los únicos equinos que se encuentran permanentemente en la zona son aquellos que se rentan por hora a los paseantes para recorrer el lugar.
Raúl Ibarra, integrante de la asociación de criadores de caballos de este bosque, afirmó que cuando detectan algún sospechoso piden la presencia de una patrulla. En el mercado de plantas contiguo, los comerciantes instalaron también una campana peculiar junto a un pequeño módulo de policía, “es para llamar a las personas cuando entran rateros, cuando haya que llamar a la policía o bien, cuando se celebra alguna misa pequeña”, detalló Luis Alducín, integrante del grupo de carritos “Madreselva”, que traslada las plantas adquiridas por los clientes.
En el Cerro de la Estrella la policía montada sí opera tras haber ingresado hace 15 días, luego de que se difundieran los supuestos ataques de perros. En grupos de cuatro o cinco elementos, y armados con rifles R-15, los uniformados vigilan la pista de corredores de este parque, que generalmente luce desierto entre semana. Sabido es que aquí hay zonas abandonadas y no hay vigilancia en los dos accesos principales. Tan es así que al cerro también ingresan algunos caballos particulares para trotar, ignorando el letrero en la entrada principal que lo prohíbe.








