Leen Aura en la Feria Internacional del Libro del Zócalo
Durante casi dos horas y media, Diana Bracho y José Luis Ibáñez leyeron las cinco partes que integran la novela.
feria del libro
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Ciudad de México • En la vida de Carlos Fuentes fueron dos de sus más grandes amigos, aun cuando cada uno pareciera estar un tanto alejados del ámbito literario: Diana Bracho y José Luis Ibáñez, quienes llegaron a la Feria Internacional del Libro del Zócalo de la Ciudad de México a realizar la lectura de una de las obras emblemáticas del narrador: Aura, como parte de las celebraciones por los 50 años de su publicación.
Durante casi dos horas y ante la hija del escritor, Cecilia Fuentes Macedo, ambos personajes leyeron las cinco partes que integran la novela, la cual terminó de imprimirse el 30 de mayo de 1962, siendo La muerte de Artemio Cruz otra de las obras que cumple medio siglo de existencia y que ya no alcanzó a festejar Fuentes en 2012.
Alrededor de 500 personas aguantaron la lectura de la obra, aunque no lo sufrieron tanto, porque en medio de la narración se cruzaban por los pasillos algunos vendedores ambulantes con paletas de a 10 pesos o aguas “bien heladas” de a 15, mientras en el escenario, bautizado con el nombre del también autor de La región más transparente, la actriz y el director escénico repasaban la historia del joven historiador Felipe Montero, quien encuentra en el diario un anuncio que solicita un profesional de sus cualidades para un trabajo con un muy buen sueldo.
Se trata de organizar y terminar las memorias de un general para que puedan ser publicadas, teniendo como guías a su viuda, Consuelo Llorente, y a su sobrina Aura, una joven de la que se enamora y lo lleva a perder el sentido de la realidad, hasta hallar una verdad que supera la fantasía y el amor.
Una lectura en medio de las cientos de personas que recorrían el encuentro editorial: algunos escuchaban unos minutos y cedían su asiento, en especial la buscada sombra, a quienes se quedaron a escuchar la historia, de la que Ediciones Era preparó una edición conmemorativa de la novela, en la que se incluyen 10 estampas creadas especialmente para el volumen por Vicente Rojo, quien también se encargó de la parte de diseño de la primera edición de la novela breve.








